UNIVERSIDAD DE GRANADA

La obra, con edición de Micheline Cariño y , reflexiona sobre el valor histórico de los oasis sudcalifornianos, hasta ahora desatendido y malentendido

El valor histórico de los oasis sudcalifornianos, hasta ahora desatendido y malentendido, es uno de los aspectos que se tratan en el “Oasis sudcalifornianos. Para un rescate de la sustentabilidad local”, con edición de Micheline Cariño (UABCS) y Antonio Ortega (UGR), publicado por la (), en colaboración con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (CONACYT), y la Universidad Autónoma de la Baja California (UABCS).

Además de un prefacio de Antonio Ortega Santos titulado “Oasis. Saber territorial y patrimonio biocultural”, y de un prólogo de Lorella Castrorena Daviss, el libro, de 300 páginas, se estructura en dos grandes apartados: “Conceptos para conocer los oasis subcalifornianos”, que se compone de cuatro capítulos; y “Diversos acercamientos a los oasis subcalifornianos”, con nueve capítulos. El volumen se cierra con dos anexos y un apartado sobre los autores participantes.

En estos dos grandes apartados en que se divide la obra, se tratan, entre otros muchos aspectos: “Paisaje e imaginario. Los oasis vistos desde la perspectiva antropológica”, por Frederick J. Conway; “Servicios ecosistémicos de los oasis”, por Antonina Ivanova; “Sustentabilidad, geoturismo e historia ambiental: en el oasis de Los Comondú”, por Wendi Domínguez; o “Los ranchos: oasis de cultura, biodiversidad y sustentabilidad. Dos casos de estudio”, por Roberto Romero-Guluarte.

Antonio Ortega Santos asegura que este volumen es “una obra pionera hacia un cambio de gafas para mirar la sustentabilidad (Herrero et al, 2011). Ante el frenesí del capitalismo carbonífero-petrolífero (parafraseando a Lewis Mumford en Guha, R. 2006) nos emergen los refugios de la sostenibilidad histórica, agroecosistemas que son depósitos de saberes y haceres vinculados a la puesta en valor de sistemas de producción y consumo guiados por el intercambio reproductivo, al flujo de saberes y conocimientos ancentrales. Por ello, el estudio de los oasis nos remite a viejas y nuevas estrategias de abordaje de los problemas socioambientales, acuciantes ante la crisis ecológica global. Espacios en los que residen los saberes territoriales acumulados e híbridos –fruto del mestizaje ecocida de las epistemologías occidentales y los saberes indígenas- consolidados o desestructurados a lo largo de siglos de modernización y capitalismo emergente”.

Desde mediados del siglo XVIII, los oasis como constructo social fueron el resultado de la suma de los saberes indígenas, la posterior cultura ranchera como adición de los conocimientos que los peninsulares aportaron sobre el hacer agropecuario y la irreversible llegada de la agricultura capitalista intensiva en la explotación de la biomasa existente, que culminó en la degradación de los espacios habitados con la intensificación del flujo de salida poblacional a la búsqueda de mejores opciones de futuro.

Paras Frederick J. Conway, “este trabajo interdisciplinario me ha permitido encontrar un mayor sentido a las contribuciones que la antropología puede hacer para un rescate de la sustentabilidad local. La sustentabilidad es frecuentemente pensada en términos tridimensionales: ambiental, social y económico. El amplio campo de trabajo de la antropología abarca los tres. La antropología tiene sus propias perspectivas y métodos, pero la aportación más importante es que se plantea la pregunta fundamental sobre qué significa ser humano. No es pues sorprendente que haya numerosos y diversos acercamientos a esta cuestión, y la antropología trata de sintetizarlos en lo que consideramos un acercamiento holístico”.