El CIEMAT acoge la reunión de expertos internacionales sobre uno de los aspectos más interesantes relacionados con la fusión. Esta reunión ha sido financiada por el CIEMAT y la Embajada de Reino Unido en España.

La inauguración correrá a cargo del embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, del Chairman de la United Kingdom Atomic Energy Authority, Roger Cashmore, y del Director del Laboratorio Nacional de Fusión, Joaquín Sánchez.

Durante dos semanas, científicos provenientes de instituciones europeas, estadounidenses y japonesas, presentarán sus últimos resultados, formularán los problemas más sobresalientes y discutirán acerca de los pasos necesarios para resolverlos.

Los expertos internacionales discutirán sobre los aspectos más relevantes que es preciso resolver en el ámbito de la Fusión para poder seguir avanzando. En su discurso de apertura, el embajador británico Simon Manley, resaltó la importancia de la colaboración científica para desarrollar nuevas tecnologías para producir energía limpia, segura y sostenible. En palabras del embajador, la cooperación internacional a través de iniciativas como ITER, es clave para lograr avances tecnológicos y superar los retos actuales. El gobierno británico tiene un ambicioso programa de fusión nuclear y ha facilitado la serie de reuniones científicas en torno a la energía de fusión que tendrán lugar durante las dos próximas semanas en Madrid.

La fusión de núcleos de ciertos átomos ligeros tiene como resultado la formación de núcleos más estables y, como consecuencia, la liberación de energía. Este proceso constituye el fundamento de una potencial fuente de energía segura, notablemente limpia y abundante. Sin embargo, no es sencillo producir un número de reacciones de fusión por unidad de tiempo y volumen tan alto como para convertir la fusión nuclear en la base de futuras centrales eléctricas. El programa de fusión termonuclear por confinamiento magnético intenta lograrlo llevando el combustible (isótopos de hidrógeno) a valores extremos de densidad y temperatura, esta última del orden de cien millones de grados. En tales condiciones la materia se encuentra en un estado conocido como plasma, y se comporta como un fluido globalmente neutro pero cuyas partículas constituyentes (núcleos atómicos y electrones) están cargadas eléctricamente. A una temperatura de cien millones de grados ningún recipiente material es concebible para el plasma. El confinamiento se lleva a cabo gracias a que las partículas cargadas son sensibles a campos magnéticos. Con campos magnéticos muy intensos y con forma de rosquilla (de toroide, siendo más formales) se puede aspirar a mantener el plasma atrapado en las condiciones requeridas durante el tiempo suficiente.

Muchos han sido los obstáculos que han surgido en la persecución de esta idea aparentemente sencilla, y muchos han sido superados. Quizá todos los obstáculos críticos lo han sido. Sin embargo, hay fenómenos que todavía degradan muy seriamente el confinamiento. El más importante de ellos es la turbulencia de pequeña escala, o microturbulencia, que se desarrolla a causa de las interacciones electromagnéticas de las partículas que consituyen el plasma.

Comprender profundamente la microturbulencia en plasmas permitiría su control y esto tendría un impacto directo en la construcción de reactores de fusión más eficientes. Este es el objetivo de los científicos que desde el 30 de junio hasta el 11 de julio se reúnen en el CIEMAT, en Madrid, participando en el Gyrokinetic Theory Working Group Meeting (la teoría apropiada para describir la microturbulencia en plasmas se denomina teoría girocinética, y de ahí el nombre del meeting). Los organizadores son Iván Calvo, del Laboratorio Nacional de Fusión, CIEMAT, y Félix Parra, de la Universidad de Oxford, quienes han conseguido aglutinar a buena parte de los expertos (sobre todo teóricos, aunque no sólo) internacionales en el campo.