UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Científicos de la UPV/EHU proponen un sistema de selección de árboles que mejor se adapten a las condiciones de agua que provocará el cambio climático

Investigadores del Laboratorio de Fisiología Vegetal de la UPV/EHU miden las emisiones y entradas de en varios bosques y pastos de la CAPV. En los pastos, se ha medido la eficacia del compuesto DMPP para evitar que se pierdan compuestos nitrogenados en determinadas condiciones de agua y de temperatura. En los bosques, por su parte, se han medido las emisiones de los principales gases de efecto invernadero (CO2, N2O y CH4) y se han calculado las diferencias entre diferentes tipos de bosques. Se ha probado, por otra parte, que determinado método puede ser válido para prever cómo se aclimatarán en el futuro los árboles, dependiendo de su procedencia, a determinadas condiciones de agua, Se abre, pues, una vía para saber cómo se adaptarán a las condiciones de agua que traerá consigo el cambio climático.

La tierra absorbe grandes cantidades de nitrógeno cuando se abonan los campos, y, por lo general, se incrementan las emisiones de óxido nitroso (N2O). Aunque en los abonos el nitrógeno no esté presente bajo dicha forma, las bacterias del suelo llevan a cabo procesos de nitrificación y de desnitrificación con el nitrógeno que reciben. Durante dichos procesos “se produce óxido nitroso y se emite a la atmósfera”, señala el investigador del Laboratorio de Fisiología Vegetal de la UPV/EHU Iskander Barrena Zubiaur. “Así pues, se pierde una parte del nitrógeno que se le añade a la tierra”.

Además del nitrógeno que se emite a la atmósfera, también puede perderse otro compuesto que aparece con la nitrificación —el nitrato—, que puede ser disuelto y arrastrado por las aguas pluviales. Con el fin de hacer frente a las citadas pérdidas de nitrógeno, se añaden unos compuestos denominados “inhibidores de la nitrificación” a los abonos, antes de esparcirlos por la tierra. Uno de dichos compuestos es el DMPP (3,4-dimetil pirezil fosfato). La función de los citados compuestos es mantener al nitrógeno en forma de amonio, evitar que se transforme. “Es una de las formas que pueden adquirir los vegetales, por lo que los inhibidores de la nitrificación cumplen dos objetivos”, señala Barrena.

En los experimentos realizados con el suelo de los pastos, se midió la eficacia del DMPP en diversas condiciones de agua y de temperatura habituales en el País Vasco, ya que ambas variables condicionan notablemente la nitrificación y la desnitrificación. Los investigadores observaron que el DMPP consiguió, en todas las condiciones estudiadas, bajar las emisiones de óxido nitroso a los niveles de control, es decir, a los niveles de emisión medidos en suelos incubados bajo las mismas condiciones pero sin abonos. “El DMPP mostró mayor eficacia con bajas temperaturas y altos contenidos de agua —afirma Barrena—, ya que las mayores emisiones de óxido nitroso se producen bajo dichas condiciones”.

La menor emisión, en los hayedos

El equipo de investigación de la UPV/EHU también analizó las emisiones de gas del suelo de los bosques de la vertiente cantábrica. “Comparando los resultados de nuestras mediciones con los de otras zonas de Europa, observamos que las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2, N2O y CH4) de la vertiente cantábrica son de las más bajas de Europa. En nuestra opinión, la causa de dicha diferencia es que los suelos de la CAPV contienen, per se, menos nitrógeno que los de otras zonas”, señala el investigador. En el caso del metano, por ejemplo, se observó que los suelos de los bosques, en lugar de emitirlo, lo absorbían. “Lo consumen las bacterias metanótrofas del suelo. El mayor consumo se midió en los hayedos —es decir, en nuestros bosques naturales—; el menor, en las plantaciones de pinos”, afirma Barrena.

En el caso del óxido nitroso, se observó que las emisiones dependen del tipo de bosque. Las mediciones se hicieron en tres tipos de bosques: hayedos y plantaciones de Pinus radiata y de abeto de Douglas. Las menores emisiones se midieron en los hayedos; las mayores, en las plantaciones de abetos de Douglas. “El motivo de dicha diferencia es la cobertura vegetal del sotobosque de cada tipo de bosque”, explica el biólogo. En los pinares y en los hayedos, la emisión de gases dependía de la cobertura vegetal: cuanto más abundante es la vegetación, mayor es la emisión. “En los hayedos maduros, por ejemplo, donde la cobertura vegetal es mínima, las emisiones de óxido nitroso son muy pequeñas. El flujo medido fue negativo, en ocasiones; es decir, el suelo consumía el óxido nitroso de la atmósfera”, añade. Por otra parte, las acículas (las hojas con forma de aguja) de los abetos de Douglas están cubiertas por una capa de cera, por lo que tardan mucho en degradarse. Al acumularse las acículas en el suelo, se forman nichos ecológicos singulares, en los que crecen bacterias desnitrificantes. “Las emisiones, sobre todo las de óxido nitroso, son mayores debido a la actividad de dichas bacterias, aunque la cobertura vegetal sea escasa”.

En las plantaciones de Pinus radiata, por su parte, el método sirve para saber con antelación qué comportamiento tendrán los árboles en determinadas condiciones de agua, según comprobó el equipo de investigación. Se observó, concretamente, que el nivel del isótopo carbono 13 es un indicador de dicho comportamiento. “El objetivo de esta parte de la investigación era anticiparse a los cambios que provoca el cambio climático. Según las previsiones, las precipitaciones disminuirán, debido al cambio climático. El citado método permite elegir con antelación los tipos de árboles que mejor se adapten a las condiciones de agua del futuro”.

Información complementaria

Esta investigación forma parte de los trabajos para la tesis del biólogo Iskander Barrena Zubiaur (Larrabetzu, 1985). Barrena analizó los citados bosques con permiso de la Diputación Foral de Bizkaia y de la empresa Basalan SA, y adquirió en la estación experimental CSIC-Zaidin de Granada la formación necesaria para la extracción y cuantificación de bacterias nitrificantes y desnitrificantes. La investigación propiamente dicha la hizo, en su totalidad, en el Laboratorio de Fisiología Vegetal del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la UPV/EHU.