no tiene por qué ser una experiencia de la que arrepentirse, basta un poco de empatía y tratar de solucionar los roces que puedan surgir en el día a día.

Compartir piso es una excelente opción durante la etapa universitaria, ya que normalmente es más económico que vivir en una residencia y te dará más libertad de movimientos. Además, si sabes aprovechar bien la experiencia, tendrás la oportunidad de conocer gente nueva y hacer amigos para toda la vida, aunque, para ello, tendrás que aprender a convivir con personas diferentes a ti, acatando unas normas basadas en el respeto mutuo.

Recuerda que no vives sólo

Esta sería la máxima que deberías tener presente en todo momento cuando decides compartir piso con más gente. Se trata de que pienses en los demás y actúes en consecuencia, dejando de lado tus preferencias y reflexionando sobre si tu manera de desenvolverte ayuda a que la convivencia sea más fácil para todos.

Un consejo muy útil para que todos los miembros del piso actúen de una forma correcta es que, antes de empezar la convivencia, hagáis una reunión en la que negociéis y acordéis unas normas claras que regulen todos aquellos puntos que pueden dar pié a generar un conflicto.

Por ejemplo, estas reglas deberían reflejar cómo serán los turnos de limpieza, cuándo están permitidas las visitas de amigos externos, cómo os vais a organizar para utilizar electrodomésticos comunes, como la televisión o la cocina, y durante qué horario vais a procurar mantener el máximo silencio posible para permitir el estudio y el descanso de los demás compañeros.

Además, es importante que seas muy ordenado y no dejes tus cosas tiradas en cualquier sitio, en tu habitación eres totalmente libre. Pero conviene que en las zonas comunes, como el lavabo, repartáis equitativamente el espacio disponible entre todos.

También es fundamental que seas generoso y comprensivo, ya que lo que hoy puede necesitar un compañero, mañana lo puedes precisar tú. Compartir piso es también cooperar entre todos para que reine el buen ambiente.

No rehuyas de los problemas

Aunque haya unas normas de comportamiento para compartir piso, puede ser que algunos aspectos no estén reflejados, o que, simplemente, con el roce del día a día, llegue a surgir algún tipo de conflicto que ponga en peligro la buena convivencia.

Si se da el caso, lo más recomendable es que se trate el problema entre los afectados, hablando las cosas con tranquilidad y respeto mientras se intenta encontrar una solución con la que ambos se sientan conformes. La clave está en que cada uno ceda un poco e intente ponerse en el lugar del otro para entender su malestar y no volver a provocar una situación similar.

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