UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

El ejercicio físico y la alimentación se correlacionan con indicadores de y antioxidantes de forma diferente según el género

Los hábitos de vida -como la alimentación y la actividad física- están relacionados con los parámetros de salud de autónomas, y pueden contribuir a un envejecimiento saludable. La tesis ‘Influencia de la alimentación y la actividad física en parámetros de salud y estrés oxidativo de autónomas’ de la doctora de la UPV/EHU Ana Belén Fraile refleja que un aumento de la cantidad y la intensidad de la actividad física se asocia con un menor riesgo cardiovascular, un mejor control de la tensión arterial, del azúcar y el colesterol en sangre y un incremento en la actividad antioxidante endógena. Así mismo, la selección de los alimentos es un factor a tener en cuenta para mejorar la calidad de vida en el proceso de envejecimiento. La tesis también muestra que la repercusión que tienen la actividad física y la alimentación es diferente según el género de las personas.

Durante el envejecimiento aparece un deterioro progresivo de las funciones del organismo, y algunas de sus consecuencias más destacadas son las caídas y la aparición de demencias con la pérdida de independencia para las personas mayores y los altos costes socio-sanitarios que conllevan. Por ello, conocer los hábitos de las personas autónomas de edad avanzada y su relación con parámetros de salud sirve para planificar estrategias encaminadas a mejorar y mantener la salud en esta etapa de la vida.

Para realizar la investigación, la enfermera Ana Belén Fraile ha estudiado las características de cien personas autónomas (65 mujeres y 35 hombres) con una edad media de 70,3 años, que residen en la comarca guipuzcoana de Donostialdea. Las pruebas, realizadas entre los años 2010 y 2011, consistieron en una valoración antropométrica (edad, altura, peso, índice de masa corporal…), una analítica sanguínea (glucosa, colesterol, estrés oxidativo…), toma de tensión arterial, cuestionarios sobre nutrición y consumo de alimentos, y la medición objetiva de la actividad física realizada a través de un acelerómetro durante cinco días consecutivos.

Ejercicio y dieta para un envejecimiento saludable

El estudio, realizado en colaboración con el Instituto Gerontológico Matia, ha buscado establecer las relaciones entre la alimentación y la actividad física con la tensión arterial, los valores antropométricos, los parámetros sanguíneos generales y los relativos al estrés oxidativo, este último, relacionado con las actividades enzimáticas antioxidantes que contribuyen a disminuir el deterioro muscular y frenar el envejecimiento celular. Las correlaciones que han aparecido son diferentes según el género de las personas mayores.

Respecto a cómo incide la actividad física en la salud, la tesis recoge que el ejercicio físico moderado en las mujeres y ligero en los hombres se correlaciona con un mejor control de la tensión arterial. Así mismo, en el grupo femenino, un aumento de la intensidad y frecuencia del ejercicio físico está relacionado con parámetros antropométricos más bajos –como el índice de masa corporal-; y mejores perfiles glucémico (niveles de azúcar) y lipídico (niveles de colesterol y triglicéridos), que sugieren un menor riesgo cardiovascular y un aumento de los antioxidantes endógenos. En los hombres, un incremento en el ejercicio físico se relaciona con mejores parámetros antropométricos, con un menor daño en la membrana celular y, además, cuando la actividad es vigorosa, con un mejor perfil lipídico.

En relación con la nutrición, se han encontrado datos que vinculan determinados alimentos con la obesidad, la tasa de antioxidantes y el riesgo cardiovascular. Así, la investigación desarrollada por Fraile detecta que, en el grupo de las mujeres, un aumento en el consumo de frutos secos conecta con mejores parámetros antropométricos (como el peso y la masa corporal), una tensión arterial más baja y un menor riesgo cardiovascular. También en este grupo un aumento en el consumo de verduras y frutas frescas, lácteos y huevos se relaciona con un mejor perfil lipídico. En el caso de los varones, el aumento del consumo de lácteos, refinados, helados y carnes grasas se asocia a mayores niveles de azúcar en sangre, colesterol y triglicéridos. En general, el aumento en la ingesta de carne magra o grasa se relaciona con parámetros asociados a la obesidad, y el consumo de refinados y dulces se une con un aumento en los valores de tensión arterial, fundamentalmente, la sistólica o tensión alta.

Sobre la autora

Ana Belén Fraile Bermúdez (Barakaldo, 1975) es doctora por la UPV/EHU, grado en Enfermería por la Universidad Complutense, diplomada en Enfermería por la UPV/EHU y profesora de la Escuela de Enfermería de Leioa de la UPV/EHU. Ha redactado la tesis Influencia de la alimentación y la actividad física en parámetros de salud y estrés oxidativo de personas mayores autónomas dirigida por las doctoras Fátima Ruiz Litago y Amaia Irazusta Astiazaran. Máster de Farmacología. Desarrollo, Evaluación y Utilización Racional de Medicamentos, Ana Belén Fraile realiza su actividad investigadora en los ámbitos de Fisiología Humana, Hábitos Alimenticios y Fisiología del Ejercicio en personas mayores.