UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Según un estudio de la UPV/EHU, para conseguir un modelo sostenible, además de mejorar la oferta de , también hay que gestionar la demanda de de los ciudadanos

El uso masivo de vehículos a motor provoca numerosos problemas (contaminación, ruido, accidentes, ocupación del espacio. etc.), a los que se debe hacer frente, según los autores de esta investigación, de dos maneras: mejorando la oferta de transporte público, y gestionando adecuadamente la demanda de movilidad. Así lo afirma Lorea Mendiola, una de las autoras del trabajo ‘Relación entre las características del desarrollo urbano y el modelo de movilidad: el caso de Bizkaia’. Dicho trabajo recoge los resultados de una investigación efectuada en Bizkaia en el periodo 1991-2001, publicada por la revista Journal of Transport Geography.

Por lo que a las conclusiones del estudio se refiere, cabe destacar, entre otras, las siguientes: cuanto más compacta es una ciudad, más concentrada está su población, más puestos de trabajo hay en el propio municipio…, menor es la utilización del vehículo privado; cuanto mejor es la oferta de transporte público, menor es el número de quienes utilizan el auto privado; cuanto mayor es la renta per cápita (en las localidades pequeñas), mayor es la tendencia a utilizar el auto privado. Según Mendiola, pese a la importancia de dichos datos, lo que hay que subrayar es “que ese modelo de movilidad no es sostenible. Dicho modelo depende, en cierta medida, de las características de la ciudad, por lo que, si se controlan estas, también puede transformarse el modelo de movilidad”.

Bizkaia sufrió una transformación radical en la época comprendida entre la década de 1970 y la de 1990: el eje de la economía se desplazó del sector industrial a los servicios, coincidiendo con la crisis industrial. Dicha transformación trajo otras consigo; por ejemplo, el fenómeno denominado “contraurbanización”, es decir, la migración de muchos ciudadanos y empleos desde las ciudades industriales a localidades pequeñas, y la consiguiente creación, en estas, de zonas residenciales de baja densidad. He aquí un dato ilustrativo del citado fenómeno: a finales de la década de 1980, la zona rural de Bizkaia perdió un 4,6 % de su población; a finales de la década de 1990, en cambio, tuvo un aumento del 7 %. La mayoría de quienes se trasladaron de la ciudad a pueblos más pequeños eran de nivel socioeconómico medio-alto, y muchos de ellos siguieron trabajando en la urbe. Se convirtieron, pues, en commuters, es decir, en trabajadores que realizan largos trayectos diarios (hogar-trabajo-hogar) de ida y vuelta.

Los profesores universitarios Lorea Mendiola, y Ángel Cebollada han cuantificado, en su estudio “Relación entre las características del desarrollo urbano y el modelo de movilidad: el caso de Bizkaia”, las consecuencias que tuvo en la movilidad el citado crecimiento demográfico. Según Lorea Mendiola (coautora de la investigación), “el estudio ha dejado bien claro que las características de la ciudad influyen en el modelo de movilidad”.

Las conclusiones del estudio son, entre otras y resumidamente, las siguientes: en el periodo analizado (año 2001) se incrementó el uso de vehículos a motor, ya que también aumentó la distancia entre el lugar de residencia y el trabajo. Al ser menor en las zonas rurales la oferta de transporte público, dicha necesidad de movilidad se cubrió, en gran medida, con el auto privado. El año 2001, el 52,5% de los desplazamientos hogar-trabajo-hogar se hacían en vehículos privados en el conjunto de Bizkaia; en las localidades pequeñas (las de menos de 2.000 habitantes), dicho porcentaje ascendía al 82%. Según Mendiola, “la necesidad de movilidad la provocan, en gran medida, las características de la ciudad. Si se controlan dichas características, se puede controlar, también, el modelo de movilidad”.

Pero también influyen las características socioeconómicas del usuario (relacionadas con su modo de vida y hábitos) en la elección del tipo de transporte a utilizar para desplazarse al trabajo. Por eso, señala la investigadora, además de políticas de planificación para controlar la expansión de las ciudades, son imprescindibles las campañas de sensibilización y las medidas para desincentivar el uso (insostenible) del vehículo privado.

Regresión múltiple

Se utilizaron para este estudio datos del censo de población y vivienda de 2001 y, aunque sus autores quieren darle continuidad, “nos encontramos con dificultades, ya que en el año 2011 se cambió el sistema de elaboración del censo”, señala Mendiola. Por otra parte, además de los desplazamientos por trabajo, los autores del estudio quieren analizar también los de los estudiantes.

Por lo que al sistema usado para elaborar el estudio se refiere, “hemos utilizado un procedimiento econométrico denominado ‘regresión múltiple’. ¿Qué en qué consiste dicha regresión? Pues en expresar una variable dependiente mediante un conjunto de variables independientes, utilizando para ello modelos matemáticos”, aclara Lorea Mendiola. Se han utilizado tres tipos de variables para hacer este trabajo: las relacionadas con el uso del territorio, las características del sistema de transporte, y las relacionadas con las características socioeconómicas de los viajeros. “Hemos utilizado, sobre todo, los modelos propuestos por la econometría espacial”, señala Mendiola, “y ese ha sido, precisamente, uno de los aspectos más novedosos de este trabajo. ¿Que qué es la econometría espacial? Una metodología que toma en cuenta que lo que sucede en un determinado punto geográfico está relacionado con lo que sucede a su alrededor. En este caso, dicha metodología nos muestra que el modelo de transporte de una localidad está relacionado con el de los pueblos colindantes, y que las soluciones deben buscarlas entre todos”.

Grupo de investigación

El equipo estaba formado por Lorea Mendiola (UPV/EHU), Ángel Cebollada (UAB) y Pilar González (UPV/EHU). El estudio ha consistido en un análisis empírico de la relación entre el uso del suelo urbano y el modelo de movilidad, utilizando para ello datos de municipios de Bizkaia del periodo 1991-2001. Metodología utilizada: regresión múltiple, especialmente técnicas de econometría espacial. El estudio clasifica en tres grupos a los commuters (aquellos que viven en una localidad y trabajan en otra): los que van a trabajar en vehículos privados, los que usan el transporte público, y los que se desplazan a pie o en bicicleta. Estas han sido, pues, las variables dependientes del análisis regresivo.

Referencia bibliográfica

(Mendiola, L., González, P. y A. Cebollada (2014). The Link between Urban Development and the Modal Split in Commuting: the Case of Biscay. Journal of Transport Geography, 37, pág. 1-9)