UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Un estudio liderado por la Universidad de Barcelona ha descrito un mecanismo clave en la evolución del alzhéimer. En concreto, la activación de la proteína sirtuína 1 en ratones modelo con alzhéimer del tipo familiar tiene efectos neuroprotectores, según el estudio publicado en la revista científica Journal of ’s Disease. El trabajo, basado en la tesis doctoral del investigador David Porquet (UB), describe por primera vez la vía completa de la sirtuína en un modelo murino y ha sido dirigido por la profesora Mercè Pallàs, del Departamento de Farmacología y Química Terapéutica de la Facultad de Farmacia de la UB. También colaboran en el estudio el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS).

Los investigadores administraron —un compuesto polifenólico natural que se encuentra en la uva y el vino tinto— a un grupo de ratones mutados para desarrollar alzhéimer familiar, un tipo de alzhéimer que constituye un 5% de los casos de esta demencia y que se caracteriza por el hecho de que se hereda genéticamente y que, en general, ataca prematuramente. La dosis de fue equivalente a la de los complementos dietéticos de este compuesto y se administró durante diez meses. Después se compararon los efectos, tanto cognitivos como en los tejidos neuronales, con un grupo control que no había recibido ningún suplemento. «Los resultados mostraron que los ratones tratados con tenían más memoria y, además, habían frenado el desarrollo de placas betaamiloides y de proteína tau, los dos signos fisiológicos característicos del desarrollo de la enfermedad», explica Mercè Pallàs, investigadora del Grupo de Envejecimiento y Neurodegeneración de la UB y de los Centros de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED).

Los investigadores estudiaron qué mecanismos se activan en este proceso y, concretamente, se centraron en la sirtuína 1, una proteína implicada en el envejecimiento. «Utilizamos resveratrol porque se considera que una parte de las acciones beneficiosas de este polifenol se produce por el incremento en la actividad de la sirtuína», señala Pallàs. «A pesar de que los niveles proteicos de sirtuína bajaban —continúa—, su actividad se incrementaba». Sorprendentemente, en el estudio se vio que otros mecanismos intracelulares relacionados con la sirtuína también estaban aumentados. Así, «la acción beneficiosa del resveratrol aumenta estos otros mecanismos y también la función mitocondrial», concluye la investigadora.

Según Pallàs, «la vía de la sirtuína podría ser una buena diana para el tratamiento del alzhéimer; puesto que en este trabajo se ha visto que si regulamos esta vía —en este caso con el resveratrol—, modificamos la progresión del alzhéimer en este modelo murino de alzhéimer familiar».

Sirtuína y envejecimiento

El equipo de investigadores ya demostró en un estudio anterior la importancia de la sirtuína en el envejecimiento. «Con el mismo tipo de tratamiento con resveratrol aplicado a ratones con senescencia acelerada —modificados para envejecer más rápidamente—, se vio que la esperanza de vida aumentaba y que este efecto sobre la longevidad también iba ligado a la activación de la sirtuína», detalla Pallàs.

La continuación de este estudio consistirá en comprobar si el resveratrol es capaz de proteger ante la disfunción mitocondrial. «Si, tal como hemos visto en este trabajo, la interacción mitocondria-sirtuína es importante, la activación de la sirtuína con resveratrol debería tener algún efecto protector en ratones alimentados con una dieta muy alta en grasas, que en principio tendrían que sufrir un empeoramiento de la función mitocondrial», avanza la experta.