UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Expertos del sector farmacéutico destacan la necesidad de actualizar el código deontológico de la profesión en un encuentro organizado por la Universidad de Navarra

“Un código deontológico tiene que ser indicativo, no limitativo”. Así lo afirmó José Ignacio Centenera, vicepresidente de la Asociación Española de Farmacia Social, durante un encuentro sobre “La deontología de la profesión farmacéutica”, organizado por el Área de Humanidades Farmacéuticas de la Universidad de Navarra en Madrid.

El experto hizo referencia a la necesidad de que el profesional de farmacia cuente con unas pautas que le guíen señalando cuál es la forma más óptima de ejercer su labor y “no aquello que no puede hacer”.

En la mesa redonda, organizada con la colaboración del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid y la Formación Alcalá, también participó Enrique Soler, jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Arnau de Vilanova de Valencia; José Zamarriego, director de la Unidad de Supervisión Deontológica de Farmaindustria; y Adela López de Cerain, catedrática de Farmacología y decana de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra. Francisco José Fernández, director de Correo Farmacéutico y Diario Médico, moderó el debate.

Unas 45 personas asistieron al encuentro protagonizado por la necesidad de actualizar el Código Deontológico de la Profesión Farmacéutica, acordado en el año 2000, de modo que sirva para resolver los conflictos reales a los que se enfrenta el profesional de farmacia en todas sus facetas profesionales.

De este modo, Soler indicó que “reflexionar sobre la práctica ética y deontológica permite atender al paciente de forma integral”. En esta línea, López de Cerain señaló cómo desde la investigación y la docencia se puede contribuir a que los futuros farmacéuticos conozcan las mejores prácticas profesionales. En cuanto a las clásicas polémicas en torno a la industria, Zamarriego remarcó que es preciso “huir del concepto de que en la industria el éxito se mide con el dinero. La filosofía de la industria se centra en el paciente, en su atención y cuidado, porque es su razón de ser”.

Mejorar la profesión desde dentro

Según José López Gumán, profesor de Humanidades Farmacéuticas de la Universidad de Navarra y organizador del encuentro, “el farmacéutico actual está experimentando constantes cambios legales, económicos y sociales que a diario les plantean conflictos éticos”. Por eso considera necesario “reavivar la reflexión ética sobre el ejercicio de la profesión para elaborar un código deontológico acorde a nuestros tiempos que sirva de guía diaria para consultar dudas”.

Con este objetivo ha publicado Deontología Farmacéutica Aplicada (Formación Alcalá, 2014), un libro destinado a todos los públicos en el que explica que la ética del farmacéutico es inherente a su desarrollo profesional e invita al lector a ponerse en situación, por medio de casos prácticos, ante conflictos con los que se puede encontrar como el uso racional del medicamento, la competencia desleal, la anticoncepción, la objeción de conciencia, el uso terapéutico del cannabis o la medicalización.