UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Según los doctores y de la Universidad de Navarra la población ha dejado de ir a los hospitales por temor a un contagio

“El problema del Ébola en África no son solo las muertes causadas de forma directa sino todas las que provoca en personas que tienen otras enfermedades. La población ha dejado de acudir a los hospitales por temor a un contagio. De este modo, no se tratan otras dolencias que acaban siendo letales”. Así lo destacaron el catedrático de Microbiología, Ignacio López-Goñi, y el doctor de la Clínica Universidad de Navarra José Luis del Pozo en una sesión organizada por el departamento de Microbiología y Parasitología y el Instituto de Salud Tropical (ISTUN) de la Universidad de Navarra

Durante su intervención, el profesor López-Goñi quiso destacar el desafío que esta enfermedad supone en África donde no existen los medios para tratar a pacientes ni aislarlos para evitar contagios. Asimismo, a pesar de su gravedad, “en Liberia, Guinea y Sierra Leona mueren cada día muchas más personas de SIDA (685) o de malaria (552) que de Ébola (13)”. “No obstante, la gran preocupación es que estas cifras aumenten y que la enfermedad se traslade a grandes ciudades donde las posibilidades de contacto son mayores”. Esta situación ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a fijarse el objetivo 60-70-70. “En 60 días, 70% de las personas infectadas aisladas y 70% de los enterramientos en condiciones dignas pero seguras”.

En cuanto al virus Ébola, señaló que existen distintas especies del mismo y que no es la primera vez que ocurre un brote. “Desde 1976 ha habido más de 20 brotes esporádicos. Lo diferente del actual es que esta vez ha ocurrido en una zona de África distinta, ha aparecido en grandes ciudades y ha traspasado las fronteras del continente”.

El Ébola, arma de bioterrorismo

Por su parte, el doctor José Luis del Pozo incidió en los aspectos clínicos de la enfermedad señalando que uno de los mayores desafíos que ofrece es que los síntomas en una primera fase son poco específicos, lo que puede llevar a confundirse con gripe, malaria o meningitis. ”Esto favorece el contagio en países como Liberia o Guinea con escasos recursos y posibilidades de aislamiento”.

“A pesar de que las cifras pueden estar infravaloradas, se habla de una tasa de mortalidad general de hasta 70% antes del 18 de agosto y del 60% después de esa fecha, luego se observa una ligera mejoría”, añadió el médico. En cuanto al tratamiento, “el Ébola se ha considerado como arma de bioterrorismo por lo que algunos países ya habían incluido esta enfermedad en sus investigaciones, de ahí la existencia de anticuerpos monoclonales o de vacunas. De hecho, está previsto que a principios de 2015 pueda comenzar un primer ensayo de vacunación en humano en África”.

Aun así, esto plantea desafíos: “Los laboratorios que han producido los sueros o vacunas no tienen medios para una mayor producción”; y el hecho de tratarse de medicinas experimentales, que no han sido probadas en humanos, “supone también un desafío ético que habrá que valorar”.