Autora de la traducción al español del libro de , publicado por la Universidad de Santiago de Compostela

· La entrevista, realizada por Prensa UNE, puede ser reproducida íntegra o en parte.

Esos astrónomos locos por el cielo son personas que han consagrado su vida, y a menudo su fortuna, a la investigación y al estudio de las estrellas dobles; enigmáticos sistemas estelares que se dedican a jugar al escondite mientras danzan un vals misterioso. Muchos han sido los esfuerzos realizados para poder recoger esa maravillosa cosecha de oro que nos ofrecen los campos celestes. Desde Sir William Herschel, organista y genial astrónomo, que evidenció sus movimientos orbitales, pasando por la saga de los Struve quienes emprendieron los primeros censos, o el pastor anglicano descubridor de auténticas alhajas celestes, hasta los actuales equipos internacionales de investigación dotados de los mayores telescopios; todos, han buscado con la misma pasión y más allá del mero espectáculo que constituye la eternidad de estos pares, la Piedra Filosofal, el secreto de la alquimia estelar y los medios para derribar el muro que aprisiona nuestro conocimiento.

P. Usted trabajó 27 años con Paul Couteau. ¿Qué destacaría como persona y como científico?

R. Persona generosa como pocas, amante de la familia, un buen ciclista, maestro paciente, observador meticuloso y honrado, inagotable cazador de estrellas dobles y un enamorado de este tema; lo que le llevó a crear un centro europeo para su estudio y a presidir la Comisión 26 de la Unión Astronómica Internacional (IAU).

P. ¿A qué es debido que no se haya traducido antes este libro?

R. Algunas de las obras de este autor están traducidas al inglés. Con motivo del 25 aniversario de la publicación del libro original y ante la aparición, en los últimos años, de grupos de aficionados de habla hispana muy activos en estrellas dobles, nos pareció oportuno realizar esta versión.

P. Usted dice que esta obra sigue vigente a pesar de que hace 25 años que se escribió

R. Este es el único libro que, en el ámbito de la historia de la astronomía, está dedicado de manera específica a un tipo especial de estrellas como son las estrellas dobles. La propia historia, que nunca muere, avala su vigencia pero además hay que añadir el interés que suscita entre los que sienten curiosidad por la astronomía en general y por estos astros en particular.

P. ¿Qué son las estrellas dobles? ¿Conocemos algunas? ¿Cuántas hay?

R. Dos estrellas que están ligadas físicamente por su mutua atracción gravitatoria, de manera que cada una orbita entorno al centro de masas del sistema. Entre las conocidas por el público se encuentran: la propia Estrella Polar que indica el norte, Castor uno de los gemelos de la constelación de Géminis o Alfa Centauri la más cercana a nosotros después del Sol. De los aproximadamente 300 mil millones de estrellas que forman nuestra Galaxia, la Vía Láctea, más del 70% son estrellas dobles.

P. Paul Couteau descubrió 2700 pares de estrellas

R. De la segunda mitad del siglo XX, es uno de los pocos observadores visuales que, en el hemisferio Norte, alcanza esta cifra. Entre sus contemporáneos australes hay quienes la sobrepasan llegando a los 5600 pares, pues el hemisferio Sur ha sido más explorado. Durante las primeras prospecciones, que tuvieron lugar en el siglo XIX, J. Herschel descubrió 5942 y W. Struve 4409.

P. ¿Cuál es la importancia del estudio de las estrellas dobles?

R. Fundamental, pues nos proporciona la única forma de obtener las masas de las estrellas; parámetro importantísimo para el conocimiento de la evolución estelar. Dependiendo de su masa la vida de una estrella, y en particular su muerte, puede ser más o menos violenta.

P. ¿Qué busca el autor al contar la historia de las estrellas a través de la vida de los astrónomos que las han observado?

R. Poner en valor la dedicación y pasión de sus protagonistas por la investigación de unos objetos astronómicos poco conocidos, que han dado lugar a efectos colaterales –como generalizar la ley de la gravitación o iniciar una feroz competición por los telescopios refractores gigantes– que han permitido abrir otras puertas para mejorar la comprensión de nuestro universo.

P. Uno de los capítulos está escrito por la mujer de Couteau ¿Qué aporta, bajo su punto de vista, la visión de la “esposa de un astrónomo loco por el cielo”?

R. Un entrañable relato sobre la lucha de una mujer contra una posesiva y omnipresente rival, la Astronomía, en un entorno con pocos recursos, como era un observatorio astronómico de la época, para sacar adelante una familia numerosa de 6 hijos.

P. En la traducción se incluye un nuevo capítulo escrito por usted que actualiza el estado de la cuestión. Díganos, cuáles son los avances más significativos producidos en este último cuarto de siglo.

R. Están íntimamente ligados al desarrollo tecnológico en instrumentación astronómica y misiones espaciales. Se han descubierto más de 15.000 binarias, recogido 7000 órbitas, elaborado catálogos electrónicos, y hecho estudios sobre sistemas con componentes marrones y/o exoplanetas o sobre su contribución a la masa bariónica del Universo.

P. ¿Cuántos astrónomos locos por el cielo hay ahora buscando estrellas dobles en la cúpula celeste?

R. Hoy ya no existen profesionales de la astronomía, aislados en sus torres de marfil, escudriñando el cielo en solitario. Son grandes equipos internacionales los involucrados en proyectos de investigación a gran escala tanto en Tierra como en el espacio. Actualmente la Comisión 26 de estrellas dobles y múltiples de la IAU sobrepasa los 200 miembros.

P. ¿Cuántas ha encontrado usted? ¿Cómo descubrió su vocación?

R. Yo no me he dedicado a la prospección de nuevos pares, pero si he realizado multitud de campañas de medidas en diversos observatorios. Durante una de ellas el cielo me regaló una estrella doble, LING 1, situada en la constelación de Casiopea. A lo largo de mi licenciatura en Matemáticas descubrí la Astronomía gracias a los amateurs, lo que me condujo a especializarme en esta disciplina.