UNIVERSITAT JAUME I

La Universitat Jaume I ha celebrado la XVIII Jornada de Cooperación Internacional y Solidaridad de la UJI que en esta edición se ha centrado en las energías renovables y el desarrollo humano. La inauguración ha sido a cargo de la vicerrectora de Internacionalización, Cooperación y Multilingüismo, Inmaculada Fortanet; la directora de la Oficina de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad, Carmen Lázaro, y la directora académica de la jornada, Leonor Hernández.

Alejandra Borni, profesora e investigadora del Instituto de Gestión de la Innovación y del Conocimiento CSIC-Universidad Politécnica de Valencia, ha sido la encargada de abrir la jornada con la ponencia «Energías renovables y derechos humanos. Marco introductorio» en la que ha abordado el enfoque de capacidades como marco para las intervenciones de base tecnológica.

Borni ha afirmado que «la tecnología no es buena ni mala, pero no es neutra, provoca consecuencias» por lo que hay que reflexionar sobre el impacto a nivel social, ambiental, económico o cultural antes de llevar a cabo una intervención tecnológica.

En este sentido, la investigadora ha explicado que hay diferentes formas de entender la relación entre tecnología y desarrollo que puede definirse como modernización, crecimiento económico o número de vidas salvadas, entre otras. Al respecto, ha afirmado que la mayoría de los enfoques olvidan a las personas y no hablan de derechos, empoderamiento o participación. «Tenemos que hacer que la gente participe y esté comprometida en las soluciones tecnológicas. La tecnología debe ser para las personas y con las personas atendiendo especialmente a las personas con menores opciones y poniendo en el centro valores como la equidad, diversidad, sostenibilidad, igualdad o empoderamiento».

En esta línea, Borni ha abordado el enfoque de capacidades para el desarrollo humano en el que el desarrollo se entiende como una expansión de las libertades y capacidades de las personas para llevar a cabo el tipo de vida que valoran, más allá de la cobertura de las necesidades básicas. Así, ha señalado que para hacer un buen análisis tecnológico no se pueden olvidar las habilidades y oportunidades sociales.

Finalmente, ha explicado que los criterios de evaluación de los proyectos de desarrollo se basan en la pertinencia, eficacia, eficiencia, impacto y visibilidad. En este sentido ha destacado la importancia de definir esos criterios desde el punto de vista del enfoque de las capacidades.