UNIVERSIDAD DE LA RIOJA

Un 27% de los niños logroñeses que cursan 6º de Primaria padece u , frente al 73% restante de los escolares de 11-12 años de la capital que tiene un peso normal. Estas cifras se desprenden de la tesis doctoral Valoración del estado de salud de los escolares de Logroño: Influencia de la alimentación y la actividad física de Daniel Arriscado Alsina.

Dirigida por Josep María Dalmau, profesor del Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de La Rioja, y Mikel Zabala y José Joaquín Muros –de la Universidad de Granada-, el objetivo de la tesis doctoral era describir el nivel de salud de los escolares de 6º curso de Educación Primaria de Logroño (La Rioja).

Así, se estudió la composición corporal, presión arterial, condición física, hábitos de alimentación y práctica física de 329 alumnos de 11-12 años de los 31 colegios de Logroño, es decir, una muestra representativa de todos los centros de la capital.

La investigación doctoral de Daniel Arriscado determina que el 73% de los escolares logroñeses de 6º de Primaria tienen un peso corporal normal (normopeso), frente al 23,7% que está en niveles de sobrepeso y el 3,3% de obesidad. En el caso de las chicas, el sobrepeso alcanza el 25,5% pero no hay casos de obesidad; mientras que en los chicos hay un 22% de sobrepeso y un 6,6% de obesidad.

TABLA DE PREVALENCIAS DE SOBRE PESO Y OBESIDAD POR SEXO

Normopeso

CHICAS 74,5%
CHICOS 71,4%
TOTAL 73%

Sobrepeso

CHICAS 25,5%
CHICOS 22%
TOTAL 23,7%

Obesidad

CHICAS 0,00%
CHICOS 6,6%
TOTAL 3,3%

En cuanto al tipo de colegio, la prevalencia de alumnos con sobrepeso u obesidad es menor en los centros concertados con respecto a los públicos: el porcentaje de estudiantes con normopeso es del 78,7% en colegios concertados, frente al 68,2% de los públicos, de modo que los valores de sobrepeso y obesidad son del 21,3% en los primeros, frente al 31,8% de los públicos.

TABLA DE PREVALENCIA EN FUNCIÓN DEL TIPO DE CENTRO

Normopeso

CONCERTADO 78,7%
PÚBLICO 68,2%
TOTAL 73%

Sobrepeso/Obesidad

CONCERTADO 21,3%
PÚBLICO 31,8%
TOTAL 27,1%

HABITOS DE VIDA

Los resultados del estudio indican que el 45% de los escolares investigados reportaron ver la televisión dos o más horas diarias; el 87% duerme nueve o más horas, el 67% va caminando a la escuela y el 69% practica alguna actividad deportiva extraescolar.

El nivel de actividad física es mayor en quienes tienen menor desarrollo madurativo, lo que podría explicar en parte las diferencias entre géneros, y en quienes realizan actividades físicas extraescolares. El 44% de los chicos se sitúa en el tercil de mayor actividad física frente al 17% de las chicas.

Los chicos también poseen un mayor nivel de condición física respecto a las chicas: un 88% de los alumnos, frente al 80% de las alumnas, reportaron una capacidad cardiorrespiratoria saludable, mientras que el resto posee algún riesgo para la salud.

Una buena aptitud física actúa como factor protector del exceso de peso. Por su parte, la práctica física se ha asociado a una mejor condición física, mayor satisfacción corporal, menor riesgo cardiovascular y a una más saludable composición corporal. De este modo, aumentar los niveles de actividad física entre la población infantil resulta fundamental.

En cuanto a los hábitos alimentarios, el 46,7% de los escolares posee una alta adherencia a la dieta mediterránea, el 48,6% una adherencia media y el 4,7% baja; con porcentajes similares a nivel nacional.

Sin embargo, los porcentajes de alta adherencia a la dieta mediterránea son menores entre los inmigrantes, quienes acuden a escuelas públicas y quienes pertenecen a familias de nivel socioeconómico medio-bajo. Un mayor seguimiento de los patrones mediterráneos se asoció a un mayor nivel de actividad física y de descanso nocturno, y un menor tiempo frente a la pantalla (televisión, ordenador…).

PROMOCIÓN DE LA SALUD EN LOS CENTROS ESCOLARES

El estudio destaca que la mayoría de los centros desarrollan programas de actividad física y nutrición, pero sin la adecuada formación de quienes los llevan a cabo y sin integrar dichos programas en los documentos del centro.

Los equipos directivos de los colegios destacan la implicación de alumnos y familias, y la necesidad de más tiempo estructurado para la práctica como principales factores para aumentar los niveles de actividad física.

Los alumnos cuyos maestros habían recibido formación en nutrición, aquéllos cuyas escuelas incorporaban directrices para mejorar la alimentación y aquéllos con acceso a pistas polideportivas en el entorno escolar reportaron mayores niveles de actividad física, más adherencia a la dieta mediterránea y menos tiempo frente a la pantalla.

El estudio concluye incidiendo en la necesidad de promover hábitos y entornos saludables con el fin de mejorar los niveles de salud de nuestra población infantil, focalizando las intervenciones sobre aquellos grupos de riesgo como, por ejemplo, las chicas en el caso de la práctica física o las familias más desfavorecidas en el de la alimentación.