UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

· La pobreza energética, una realidad para el 20 por ciento de la población española que se estima por debajo del umbral de la pobreza, es la incapacidad de pagar una cantidad mínima de servicios de energía para mantener unas condiciones de climatización adecuadas

· La jornada “Pobreza energética en países desarrollados: una aproximación desde la economía” reclama medidas de eficiencia y ahorro para los consumidores más vulnerables

· Durante 2012 hubo medio millón de cortes de agua y 1,4 millones de cortes de suministro eléctrico en España por impago

La jornada “Pobreza energética en países desarrollados: una aproximación desde la economía”, organizada por el foro y la Asociación Española para la Economía Energética, reunió en la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE a un buen número de especialistas del ámbito académico, de los consumidores y de la administración que analizaron la situación de pobreza energética en España desde una óptica eminentemente económica. Una de las conclusiones fue que la pobreza energética se ha ido haciendo cada vez más visible a consecuencia del estancamiento económico, del incremento del desempleo, del envejecimiento de la población y del crecimiento de los precios de la energía.

El aumento de precio de la energía es una de las razones del agravamiento de la pobreza energética, un término que se define como la incapacidad de muchos hogares de pagar una cantidad mínima de servicios de energía para mantener unas condiciones de climatización adecuadas. Por eso los ponentes reclamaron definir el concepto de pobreza energética e instaron a la Administración a buscar soluciones. En este sentido, se destacó que en España no hay un marco protector para los consumidores vulnerables ni una definición de lo que es vulnerabilidad, y es responsabilidad del Estado establecer políticas adecuadas para evitar esta clase de pobreza. De hecho, durante la jornada se reveló que en 2012 hubo medio millón de cortes de agua y 1,4 millones de cortes de suministro eléctrico en España por impago, algo que no ocurre en otros países europeos, como Polonia o Francia, donde existen normas que impiden esas situaciones, sobre todo en época de frío.

“Entre el 20 y el 25 por ciento de españoles se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, que cada vez llega a más gente y con más intensidad, y se corre el peligro de que se convierta en crónica. Y eso tiene su reflejo en la llamada pobreza energética”, señaló José Manuel López Rodrigo, Director del Centro de Estudios Tomillo, que trabaja sobre el terreno en Madrid y conoce de primera mano las penurias energéticas por las que pasan decenas de familias en el barrio de Usera. Por eso reclamó que se incorpore en la sociedad el factor “cultura energética” para modificar hábitos de consumo, y explicó que si no se entiende la pobreza energética como una manifestación de la pobreza “es que no se está comprendiendo nada”.

Los ponentes defendieron la entrada de nuevas comercializadoras para obtener una mejora de los precios no solo de la electricidad, sino también del gas o, incluso, de internet, “porque no toda la pobreza energética se refiere a la electricidad”, como aclararon todos los intervinientes. A este respecto, Carlos Batllé, profesor en Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI, no solo defendió la desregularización, sino que avisó que “si se quiere ver cómo no se deben hacer las cosas en materia de regulación hay que mirar a España, donde todo se ha hecho mal”.

Los expertos subrayaron la necesidad de un marco apropiado para los consumidores y la introducción de las energías renovables, incluso la posibilidad del autoconsumo en determinadas circunstancias. También se reclamaron medidas urgentes en España y Europa relacionadas con la eficiencia energética, subsidios para mejorar la eficiencia energética de las viviendas y acciones de protección para consumidores, que se traduciría en tarifas sociales y progresivas, un bono social, sistemas de asesoramiento gratuito o “treguas invernales”, en las que, como en varios países europeos, sea imposible, por ley, desconectar el suministro.