UNIVERSIDAD DE BARCELONA

· Un estudio con participación de expertos de la UB alerta de la alta concentración de microplásticos en las grandes profundidades marinas

En algunos pueden encontrarse hasta cuatro mil millones de fibras microscópicas de plástico por cada kilómetro cuadrado, según revela un estudio publicado por la Royal Society Open Science en el que participan los expertos Ana Sánchez Vidal, Miquel Canals y Antoni Calafat, del Departamento de Estratigrafía, Paleontología y Geociencias Marinas de la UB.

El misterio de los plásticos en el mar

La basura marina es un grave problema medioambiental que afecta a ecosistemas costeros y oceánicos de todo el planeta. Incluso en las partes más profundas y remotas del océano, se puede encontrar la huella contaminante de la actividad humana. Tal como explica la investigadora Anna Sánchez-Vidal, que ha encabezado la participación del equipo de expertos del Grupo de Investigación Reconocido de Geociencias Marinas de la UB en este estudio, «la concentración de fibras microscópicas de plásticos (rayón, poliéster, etc) en los fondos marinos profundos es hasta cuatro veces más alta que en profundidades menores. De hecho, nuestro estudio aclara lo que podíamos denominar como ‘el misterio de los plásticos’ en el mar, ya que estudios recientes mostraban que la abundancia de plásticos flotando en la superficie del océano era menor de la esperada. Algo no cuadraba. ¿Dónde estaba todo el plástico que iba a parar a los océanos?

«Nuestro estudio -continúa Sánchez-Vidal- demuestra que las ingentes cantidades de plástico que no se sabía dónde estaban, en realidad se habían desmenuzado en fibras microscópicas que se han ido acumulando, y continúan haciéndolo, en los fondos marinos, desde la Antártida hasta el Ártico, es decir, muy lejos de las áreas de procedencia y, por tanto, a escala planetaria».

Los resultados de este estudio son altamente relevantes en el contexto de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina de la Unión Europea y de otras iniciativas de alcance global, ya que la presencia, la composición y los impactos de los desechos de todo tipo -en particular, los productos plásticos- en los hábitats marinos es uno de los indicadores del buen estado ambiental de los océanos, una temática en la que la Unión Europea está firmemente comprometida en el horizonte del año 2020. Tal como explica el catedrático Miquel canales, que es jefe del GRC Geociencias Marinas de la UB, «este estudio, en concreto, es una contribución del proyecto PERSEUS, financiado por la Comisión Europea centrado en la investigación ambiental orientada al establecimiento de políticas de gestión a los mares del sur de Europa».

Una amenaza para los ecosistemas de aguas profundas

Además del equipo de la UB, en el nuevo estudio también colaboran científicos de la Universidad de Plymouth y del Museo de Historia Natural de Londres. En el trabajo, se han analizado muestras de sedimentos y corales profundos recogidos en 16 puntos de muestreo en el Mediterráneo, el Atlántico nororiental, el Ártico y el Índico meridional.

Tal como explica la Dra. Lucy Woodall, zoóloga del Museo de Historia Natural de Londres, y primera autora del estudio, “es alarmante encontrar niveles tan altos de , sobre todo cuando no se conoce el efecto completo de estos plásticos sobre el delicado equilibrio de los ecosistemas de aguas profundas”.

Rayón, poliéster y poliamidas en los fondos marinos

Rayón, poliéster, poliamidas, acetato y material acrílico son algunos de los compuestos más abundantes en las muestras obtenidas de las hondonadas marinas objeto de la investigación. Según Richard Thompson, profesor de la Universidad de Plymouth y coordinador del estudio, «los grandes fondos marinos abarcan más de 300 millones de kilómetros cuadrados en la Tierra. Por ello, el descubrimiento de microplàstics en las áreas estudiadas sugiere que su impacto podría ser aún más perjudicial de lo que se piensa sobre el hábitat marino».

Cabe recordar que los expertos del Grupo de Investigación Consolidado de Geociencias Marinas de la UB dirigido por Miquel Canals también participaron en un reciente estudio que alertaba del impacto de la basura marina de origen humano (botellas, bolsas de plástico, redes de pesca, etc.) en las partes más profundas de los océanos.