UNIVERSIDAD DE DEUSTO

En el marco de acto conmemorativo de los 20 años de la Cátedra de Ocio y Discapacidad (Instituto de Estudios de Ocio de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto) que se celebra hoy, 18 de diciembre, se leerá el Manifiesto por un Ocio Inclusivo, un texto promovido en 2003, y que se ha actualizado en 2014 mediante un proceso participativo con un grupo heterogéneo de agentes del sector del ocio y del ámbito de la discapacidad.

Este texto renueva el compromiso de potenciar el desarrollo del ocio como experiencia humana integral y derecho fundamental de toda persona. Señala, por ello, que los poderes públicos tienen la obligación de garantizar la participación y la equiparación de oportunidades de toda la ciudadanía. Este Manifiesto toma como referencia los siguientes documentos: Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006), Informe Mundial sobre la Discapacidad (OMS y Banco Mundial, 2011), Estrategia Europea sobre Discapacidad 2010-2020 (Unión Europea, 2010), Estrategia Integral Española de Cultura para todos (2011), Estrategia Española sobre Discapacidad (2012-2020), y Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social (2013).

El Manifiesto por un Ocio Inclusivo tiene por objeto promover la filosofía de la inclusión como principio de la intervención política, de gestión y educativa en los ámbitos del ocio (así como debiera de promocionarse en otras esferas de la vida), que tiene como destino a la ciudadanía en general, y a las personas con discapacidad y a sus familias en particular, a lo largo de toda la vida. Dada la importancia del fenómeno del ocio en la sociedad, es necesario destacar las potencialidades y posibilidades de un modelo inclusivo que adopte medidas políticas, trabaje la educación y gestione los proyectos de manera que todas las personas participen plenamente, siendo protagonistas.

En el documento se define un entorno inclusivo de ocio como aquél en el que todas las personas pueden participan y se interrelacionan. Para lograrlo, se debe producir un cambio sistémico del mismo, tanto en las estructuras como en los procesos. Se debe trabajar en la creación de una cultura inclusiva, la aplicación de políticas inclusivas y el desarrollo de prácticas inclusivas para asegurar el acceso de cualquier persona a todos los equipamientos, servicios y programas de ocio de la comunidad.

El punto de partida se encuentra en potenciar la capacidad de sentir la diferencia como un valor y en cambiar el modo de pensar. La clave está, en este sentido, en contar con una oferta plural y flexible en la que pueda participar toda la ciudadanía y que se basa en las necesidades y adaptaciones de los participantes. Para ello, es obligado eliminar todas las barreras arquitectónicas para garantizar las condiciones de accesibilidad en las distintas infraestructuras. Conviene asegurar la accesibilidad en el diseño de los espacios de ocio y la universalidad del acceso a TIC y a la alfabetización digital. Por ello, es de suma importancia, además de la formación específica, el desarrollo de un código ético que recoja el espíritu del ocio inclusivo y que sea asumido por el sector profesional.

Las personas con discapacidad son un grupo heterogéneo, con un repertorio diverso de necesidades en función de sus características, edad y momento vital. Todas ellas son titulares de los mismos derechos y deberes, entre los que se encuentra el derecho al ocio, que el resto de la ciudadanía y, como tal, reclaman el acceso a los recursos de ocio disponibles desde la equiparación de oportunidades.

Es necesario propiciar experiencias positivas y satisfactorias de ocio inclusivo desde la infancia como fuente de disfrute y desarrollo en entornos comunitarios. Es ella la que debe decidir sobre su propio ocio pues la persona es el verdadero protagonista.

De ahí, que se debe contemplar un cambio de estructuras y procesos que permitan el acceso de las personas con discapacidad, siempre como primera opción, a los programas y servicios de ocio de la comunidad y desde las industrias del ocio, incorporando respuestas a sus necesidades de apoyo. Los servicios de ocio de los movimientos asociativos deben ser facilitadores de la participación de las personas con discapacidad en la comunidad.

Por último, el manifiesto fija las necesidades Específicas de las Personas con Discapacidad en los Ámbitos del Ocio (personas ciegas y con discapacidad visual, personas con discapacidad física, personas con discapacidad intelectual, personas con discapacidades múltiples o pluridiscapacidades, personas con enfermedad mental crónica, personas con parálisis cerebral, personas con trastorno del espectro autista (TEA) y personas sordas y con discapacidad auditiva).

20 años de la Cátedra de Ocio y Discapacidad

El consejero de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno vasco, Juan María Aburto ha sido el encargado de abrir los actos conmemorativos del 20 aniversario de la Cátedra de Ocio y Discapacidad. Dos décadas de trabajo en materia de investigación, docencia y trasferencia de conocimiento ligada a la inclusión en ocio de las personas con discapacidad. Una labor, realizada desde 1994, que acaba de ser reconocida con un Premio en el acto del XXV aniversario de FEKOOR, celebrado el 3 de diciembre, Día internacional de la discapacidad.

En la Jornada se ha hablado sobre el papel del ocio en la convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad. El encuentro también ha reunido a representantes de muchas de las asociaciones de discapacidad de Bizkaia (APNABI, ASPACE Bizkaia, AVIFES, FEKOOR, FSDownPV, Gorabide, ONCE País Vasco y Zentzume Guztiekin), quienes han compartido sus experiencias sobre la cultura de la inclusión y la participación y necesidades en ocio de diferentes colectivos.

En el marco de esta celebración, la Universidad acoge hasta el 19 de diciembre la exposición itinerante Las 1000 caras de la esclerosis múltiple. Esta muestra, que fue presentada el 15 de diciembre, pretende sensibilizar y emocionar a través de los rostros de sus protagonistas, las personas que viven con esta enfermedad, y también de romper con los estereotipos. En este sentido, la muestra la forman 18 fotografías con 20 personas con EM, en sus entornos, de trabajo, familiar, ocio, centros de salud… en algunos casos acompañados de sus familias o profesionales que refleja de forma innovadora y veraz la realidad de esta enfermedad, en todos los grados de discapacidad.