UNIVERSIDAD DE LEÓN

La Conferencia de Decanos y Decanas de España denuncia los graves peligros de la ampliación del número de Facultades de en España y convocan a una concentración, que se celebrará en todo el país el próximo miércoles día 17 de diciembre a las 12 horas

León, 12 de diciembre 2014.

La Conferencia de Decanos y Decanas de Veterinaria de España (CDVE), órgano colegiado que agrupa a todas las facultades del país (9 públicas y 3 privadas), hace un llamamiento a toda la profesión y a la comunidad universitaria de esta rama científica para luchar unidos contra los enormes riesgos que acarreará la apertura de cinco nuevas facultades prevista en Madrid, Lérida, Valencia, Vitoria y Alicante. Los decanos, con el apoyo de la Organización Colegial de Veterinaria Española y de los alumnos de sus respectivos centros universitarios, convocan una concentración para “manifestar públicamente nuestro rechazo y nuestra preocupación y concienciar a la sociedad de la trascendencia esta decisión”. El acto de protesta se celebrará el día 17 de diciembre de diciembre, a las 12 horas, en las puertas de las y de las sedes de los órganos colegiales de Veterinaria de todo el país.

“La creación de más facultades de Veterinaria prevista en nuestro país perjudicará seriamente a los futuros veterinarios y a todo el sector profesional porque supondrá una pérdida del excelente nivel académico actual avalado por la Unión Europea, sobredimensionará la oferta nacional de estos estudios, saturará el mercado laboral disparando el paro y la precariedad laboral y, además, disparará el grave déficit económico que soportan las universidades públicas españolas”, ha declarado Antonio Rouco Yáñez, presidente de la CDVE y Decano de la facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia.

En concreto, los proyectos de ampliación previstos son: una facultad pública en la Universidad de Lleida para el curso 2015-2016; otra también pública en la Universidad de Valencia para el curso 2016-2017, una tercera pública de próxima apertura en la Universidad del País Vasco, y dos centros privados en Alicante y Madrid.

Sólo se necesitan entre 4 y 7 facultades

La CDVE advierte de que ya hay en España más facultades de las necesarias. La European Association of Establishments for Veterinary Education (EAEVE) y la Federation of Veterinarians of Europe (FVE), que se encargan de que los estudios de Veterinaria en toda la UE cumplan unos estándares de calidad mínimos y homogéneos, consideran que es suficiente con una facultad por cada 7-10 millones de habitantes para que un estado miembro cuente con buenos servicios veterinarios. Para mantener ese estándar, en España bastaría con tener entre 4 y 7 centros: un rango bastante inferior a las 12 actuales y, por supuesto, muy lejos de las 14-17 que pueden existir en breve.

Si se concretan las nuevas iniciativas, ocurriría que en la Comunidad Valenciana habría 4 facultades: 3 privadas (CEU-Cardenal Herrera, San Vicente Mártir y Mare Nostrum) y una pública (Universidad de Valencia); y en la Comunidad de Madrid habría 3 facultades: una pública (Complutense) y dos privadas (Alfonso X y Europea). Esta situación rocambolesca hace que España sea motivo de crítica en los foros europeos a los que acudimos”.

La carrera más cara: 9.000 y 12.000 euros/año por alumno

Otro problema de calado se refiere al desembolso importante requiere contar con unas instalaciones acordes a los estándares solicitados por la EAEVE para impartir Veterinaria: un centro dotado de aulas, laboratorios, microaulas informáticas, salas de disección y necropsias, etc.; un hospital clínico veterinario abierto las 24 horas al día los 365 días del año; una granja docente veterinaria; una planta piloto de tecnología de alimentos; un profesorado altamente cualificado… En total, una inversión inicial de unos 15 millones de euros y un mantenimiento anual de entre 8 y 10 millones.

Al carecer de soporte económico específico del sistema sanitario público, como es el caso de Medicina o Enfermería, son las propias universidades las que tienen que hacer frente a todas estas necesidades. Todo ello convierte a los estudios de Veterinaria en los más caros del panorama universitario español: entre 9.000 y 12.000 euros cuesta formar a un alumno cada año.

En opinión de la CDVE, “es evidente que las universidades públicas, en una época de crisis como la actual, difícilmente pueden afrontar estos gastos, que las matrículas cubren en porcentajes escasos (10%-15%). Por lo que se refiere a las universidades privadas, las matrículas, en general, tampoco cubren estos costes si tenemos en cuenta que deben de tener un margen de beneficio que les permita hacer que la empresa sea viable, por lo que casi todas suelen recortar vía infraestructuras, lo que va en detrimento de la calidad de la docencia”.

Más graduados que puestos de trabajo

Todos los ciudadanos españoles están sufragando con sus impuestos formar a más profesionales de Veterinaria de los que necesita el país. Cada año se gradúan en nuestro país unos 1.200 estudiantes de Veterinaria, mientras que en los diferentes sectores a los que se dedican los profesionales veterinarios se genera, aproximadamente, unos 600 puestos de trabajo anuales. “En resumen, todos los años se genera un exceso de oferta respecto a la demanda de trabajo, lo que ha provocado que en pocos años hayamos pasado de ser una profesión con un nivel de paro inferior al 6%, a sufrir paro y una precarización profesional que está alcanzando niveles muy preocupantes: salarios indignos, trabajos poco dignos, etc. Con cinco centros más se elevaría la entrada a los estudios en unos 300-350 nuevos alumnos por año, lo que haría la situación aún más insostenible”.

Por todas estas razones, la Conferencia de Decanos y Decanas de Veterinaria de España:

SOLICITA a las Agencias encargadas de dar luz verde a los diferentes proyectos que no lo hagan si no se constata que se cuenta con las anteriores infraestructuras y requisitos.

SOLICITA a las autoridades autonómicas en materia de docencia universitaria que valoren la necesidad real de un nuevo centro y de sus repercusiones económicas.

SOLICITA a la profesión, representada por el Consejo General de Colegios de Veterinaria de España, que denuncie esta situación y luche racionalmente contra la apertura de nuevas facultades.