UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

El estudio analiza en qué medida los conflictos políticos en ambos territorios pueden haber dejado un legado de desconfianza en las relaciones interpersonales

Un trabajo, publicado por la revista Political Studies y en el que participan profesores e investigadores de la UPV/EHU Luis Miller y Paloma Úbeda, de la Universidad Complutense (Henar Criado) y del CSIC (Francisco Herreros), analiza en qué medida los conflictos políticos en y pueden haber dejado un legado de desconfianza en las relaciones entre los ciudadanos vascos y catalanes. Los resultados del estudio confirman que los niveles de confianza y cooperación social son más elevados en Euskadi.

“Tanto Euskadi como Cataluña son sociedades plurales en las que conviven ciudadanos con identidades diversas: los que se sienten solamente vascos o catalanes, los que se sienten más españoles, aquellos que hablan diariamente euskera o catalán o aquellos que emplean el castellano como su idioma cotidiano. Nosotros queríamos analizar cuáles son las dinámicas de confianza y reciprocidad entre ciudadanos vascos y catalanes de diferentes orígenes e identidades, y para ello llevamos a cabo un experimento social. En el que participaron 1522 participantes, 778 en Euskadi y 744 en Cataluña”, explica Luis Miller, profesor del departamento de Fundamentos del Análisis Económico de la UPV/EHU y uno de los autores del trabajo Ethnicity and Trust: A Multifactorial Experimentmore (Etnicidad y confianza: un experimento multifactorial).

Ese experimento consistía en un “juego de confianza”, que se jugaba en parejas (jugadores A y B). Ambos jugadores tenían asignados inicialmente 50 euros. El jugador A tenía que decidir cuántos de estos 50 euros enviaba al jugador B. Cualquier cantidad que enviase era entonces multiplicada por dos. El jugador B, finalmente, tenía que decidir cuánto dinero enviaba a A. Así, por ejemplo, si A enviaba 20 euros a B, este recibiría 40, y ahora B tenía que decidir cuánto enviaba a A de sus 50 euros iniciales. De modo que el dinero que A enviase a B mediría el grado de confianza que tendría en B, mientras que el dinero que enviaba B mediría el grado de reciprocidad que B mostraba hacia A.

En el estudio, se emparejaba a los participantes teniendo en cuenta su lugar de nacimiento y el idioma que hablaban. Así, por un lado, personas de orígenes vascos (cuyos abuelos habían nacido en Euskadi) eran emparejadas con personas de orígenes españoles,; y, por otro lado, personas que hablaban normalmente euskera con personas que hablaban castellano. De este modo, los investigadores pudieron analizar si existía algún patrón de discriminación entre participantes de distinto origen o que hablaban cotidianamente idiomas distintos.

Tres conclusiones

La investigación llega a tres conclusiones, como explica Miller: “Viendo sólo lo que pasa en Euskadi, vemos que la gente no discrimina ni por origen ni por lenguaje. Por otro lado, en Cataluña, vemos que la gente no discrimina por origen, pero sí lo hace a través del lenguaje. Es decir, aquellos participantes que hablan catalán muestran una mayor reciprocidad con aquéllos que también lo hablan, comparado con el comportamiento que tienen con los que hablan castellano. Y la tercera conclusión se revela tras comparar los niveles de confianza y reciprocidad que se observan en Euskadi con los niveles de confianza y reciprocidad que se observan en Cataluña. Los resultados de este estudio nos indican que los niveles de confianza y reciprocidad en Euskadi son significativamente más altos que los observados en Cataluña, concretamente un 8% y un 10% más elevados, respectivamente”.

Así, los resultados del estudio apuntan, según el investigador de la UPV/EHU, que los niveles de confianza y cooperación social se sitúan en Euskadi “por encima de los mostrados en sociedades de su entorno”. Esto, unido a la ausencia de patrones de discriminación entre aquéllos que proceden de orígenes diversos o hablan diferentes idiomas, “supone”, para Miller, “un resultado esperanzador para la convivencia social en Euskadi”.