UNIVERSIDAD CEU CARDENAL HERRERA

El doctor Alberto Muñoz Terol, profesor de investigación del CSIC y Premio Rey Jaime I, ha abordado la relación entre y en el ciclo de divulgación , con los estudiantes del grado bilingüe en Medicine de la CEU-UCH

Pese a que el 90% de esta vitamina en el organismo proviene de la síntesis en la piel por acción de la radiación solar, el 80% de los españoles son deficitarios de ella en los meses de invierno

Desde 2000, el equipo del doctor Muñoz Terol investiga la vitamina D como una pro-hormona con múltiples efectos de control de la biología ósea, antiinfecciosos, inmunorreguladores y, específicamente, de prevención del

El cáncer de colon es el más frecuente en España, si se suman los casos registrados en hombres y mujeres. Cada año se diagnostican en nuestro país 32.000 nuevos casos. Para el doctor Alberto Muñoz Terol, profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Investigaciones Biomédicas “Alberto Sols” de Madrid, los datos epidemiológicos y experimentales apoyan fuertemente el papel preventivo de la vitamina D en este tipo de cáncer. Más aún, a la espera de los resultados de los numerosos estudios clínicos en marcha, quizá pueda ser incluso terapéutico en los estados iniciales en combinación con las terapias convencionales.

Tras 16 años de investigación en este ámbito, el doctor Muñoz se ha mostrado convencido en su charla ante los estudiantes del Grado bilingüe en Medicine de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia: “Como muestran los meta-análisis publicados de datos epidemiológicos en la población de diversos países, la administración de vitamina D mediante la suplementación de alimentos o en pastillas, tal y como se hace en los países nórdicos, reduciría a la mitad el número de casos de cáncer de colon en España”.

Durante su intervención en el ciclo de divulgación CEU Descubre de la CEU-UCH, el doctor Muñoz ha explicado que la vitamina D “no es en realidad una vitamina, sino una pro-hormona que en un 90% sintetizamos en nuestra piel gracias a la radiación solar. Solo el 10% proviene de la dieta, casi exclusivamente de pescados grasos o azules, como salmón, caballa, arenques o sardinas”. Por este motivo, nuestros niveles de vitamina D se reducen en los meses de invierno de forma drástica, por lo que en países nórdicos y norteamericanos se recetan suplementos de esta vitamina a la población y se enriquecen con ella alimentos como la leche, la mantequilla o los cereales.

Reducir a la mitad el cáncer de colon

Aunque solo son necesarios unos 15-20 minutos de radiación solar a la semana para sintetizar la cantidad de vitamina D necesaria para el organismo, el 80% de los españoles son deficitarios de vitamina D en los meses de octubre a abril: “Si tuviéramos los mismos niveles de esta vitamina en invierno que en verano, reduciríamos a la mitad el número de casos de cáncer de colon en España, de una forma fácil y barata; las autoridades sanitarias deberían analizar la posibilidad de utilizar también en España esta medida preventiva”.

Sin embargo, dado que existen enfermedades para las que la vitamina D es contraproducente, el doctor Muñoz afirma que solo debe tomarse “bajo prescripción y control médico, en dosis adecuadas y en personas que no presenten cotraindicaciones, como problemas renales o enfermedades granulomatosas. Los complejos multivitamínicos no contienen cantidades adecuadas y muchas composiciones incluyen, junto a la vitamina D, dosis muy elevadas de calcio para el empleo en pacientes con osteoporosis. Las dosis extremadamente altas pueden provocar un peligroso exceso de calcio en sangre, origen de numerosas complicaciones cardiacas, neurológicas y de otros tipos”.

Vitamina preventiva, no terapéutica

Diversas investigaciones, lideradas por el doctor Muñoz y otros equipos a nivel mundial, han demostrado la función de la vitamina D como inhibidora de la vía de señalización Wnt/beta-catenina, que es la iniciadora y principal en la gran mayoría de los cánceres colorrectales. “Actualmente no tenemos fármacos capaces, como la vitamina D, de inhibir la vía Wnt/beta-catenina que hace proliferar los tumores en sus estadios iniciales, y los pocos que hay son de gran toxicidad”.

Sin embargo, la potente eficacia preventiva y terapéutica en los estadios iniciales del cáncer de colon de la vitamina D en modelos experimentales no se extiende a la fases avanzadas de este cáncer, por lo tanto, no es útil para el tratamiento oncológico: “Los receptores de la vitamina D están inhibidos en las células tumorales en dos de cada tres pacientes con cáncer de colon, por lo que no parece útil para el tratamiento, salvo en estadios muy iniciales. Lo relevante es su papel preventivo. Aún así –añade-, y con objeto de ampliar nuestro conocimiento y definir las posibilidades de su empleo en clínica, actualmente estamos estudiando la posible acción de la vitamina D en las células troncales cancerosas (cancer stem cells) y en los fibroblastos estromales de pacientes con cáncer de colon”.

El doctor Muñoz también ha comentado en CEU Descubre con los estudiantes del Grado en Medicine de la CEU-UCH varios ensayos clínicos en marcha actualmente para comprobar otras propiedades de la vitamina D, como sus efectos antiinflamatorios e inmunorreguladores en enfermedades como la esclerosis múltiple o la artritis reumatoide, y también sus aplicaciones en enfermedades neurológicas: “Nuestro cerebro está lleno de receptores de vitamina D, pero aún no sabemos qué acciones tiene esta en dicho órgano”. Por ello, el doctor Muñoz ha destacado ante los estudiantes de Medicine la necesidad de formarse y conocer la biología molecular del cáncer “si queremos que la medicina del siglo XXI sea verdaderamente una medicina personalizada en el ámbito oncológico”.

Trayectoria investigadora

El doctor Muñoz Terol, licenciado y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid, en ambos casos con Premio Extraordinario, fue investigador visitante del European Molecular Biology Laboratory, en Heidelberg; del Institut für Molekulare Pathologie, de Viena, y, en la actualidad, es profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el Instituto de Investigaciones Biomédicas “Alberto Sols”, de Madrid.

En 1993, apenas una década después de haber leído su tesis doctoral, consiguió el Premio Rey Jaime I de Investigación Básica, por sus descubrimientos sobre los mecanismos moleculares y genéticos del cáncer, lo que lo convierte en la persona más joven en conseguir dicho galardón a una vida de investigación. Entre sus aportaciones figuran el descubrimiento del efecto de la vitamina D y otras hormonas, como la tiroidea y los glucocorticoides, en la prevención de la proliferación celular en los cánceres de colon y mama.