Autora del “El paisaje de la ”, publicado por

En esta época de prefijos negativos como “post-”, “ex-”, “sub”-, “dis-”, hay que apostar por otros más positivos como “re-”: re-generar, re-ciclar o re-mapear.
La entrevista, realizada por Prensa UNE, puede ser utilizada íntegra o en parte.

Esta obra busca mostrar cómo el tiempo dedicado al diseño arquitectónico y paisajístico tanto en la época universitaria como en la profesional está profundamente relacionado con la investigación. La relación entre investigación con la docencia y la práctica está presente en dos disciplinas complementarias: arquitectura y paisaje.

P. Este libro recopila sus textos escritos a lo largo de diez años. En esta década la crisis económica ha provocado muchos cambios en distintas áreas de la sociedad. ¿Cómo ha influido la crisis económica en el planteamiento docente de la enseñanza de la Arquitectura?

R. Tenemos que hacer conscientes a los alumnos de que el paisaje de la arquitectura actual es distinto que en la Revolución Industrial o que hace 10 años, cuando estábamos inmersos en una burbuja. Además del marco económico ha variado el social y el educativo, lo que obliga a repensar la docencia desde criterios sostenibles, participativos y del uso y desarrollo de nuevas técnicas pedagógicas.

P. ¿Y en la aplicación profesional?

R. Ante la crisis actual hay que pensar en nuevas posibilidades para la Arquitectura. Un arquitecto no es solamente un form giver o “dador de forma” como decía Reinard Banham, sino también es un problem solver o “solucionador de problemas”, por lo que podría formar parte de otros estamentos de la sociedad, como actor participante en el desarrollo de la misma.

P. ¿Qué nuevos retos tiene planteados la investigación sobre esta disciplina?

R. Creo que hay muchos, como el desarrollo de nuevos materiales, las ciudades inteligentes o los relacionados con la salud de nuestra sociedad. A mí me interesan estos últimos cuando interaccionan con el paisaje de distintas escalas que habitamos y recorremos cada día, pequeños y grandes, urbanos y rurales, colectivos y domésticos, naturales y artificiales.

P. ¿Qué aspectos de la aplicación profesional de la arquitectura deben ser revisados a la luz de la experiencia de las últimas décadas?

R. En esta época de prefijos negativos como “post-”, “ex-”, “sub”-, “dis-”, creo que hay que apostar por otros más positivos como por ejemplo “re-”. Re-generar, re-ciclar, re-mapear, son acciones necesarias en este momento de crisis tanto ideológica como ambiental.

P. ¿Qué relación ha tenido la arquitectura con el paisaje en las últimas décadas en nuestro país?

R. La transformación de esta relación ha provocado el desplazamiento del interés del objeto arquitectónico autónomo hacia la acción sobre el espacio soporte del mismo. El fondo (paisaje) ha empezado a cobrar tanta importancia como las figuras (arquitectura), una superficie activa capaz de registrar múltiples operaciones.

P. ¿Hay que cambiar algo en esa relación?

R. Hoy en día esta relación es tan compleja que hay que acercarse a ella desde otras disciplinas como la sociología, la biología o la ecología. Hoy en día conceptos como ecología y sostenibilidad han de ir más allá de lo simplemente “verde”.

P. ¿Cuáles son las perspectivas reales de esa relación?

R. La apreciación del paisaje ha evolucionado desde lo óptico (es decir relativo a lo visual) a lo áptico (o relativo a la aptitud), y para seguir evolucionando Nuestra actitud ante esta relación debe seguir evolucionando y creo que para ser realista hay que entender esta relación como un estado, y no como un resultado.

P. ¿Sobre qué conceptos cree usted que debe formarse a los nuevos profesionales?

R. El nuevo profesional debería formarse en valores: sociales, morales y medioambientales que le permitan estar abierto al descubrimiento de cosas nuevas. El nuevo marco tecnológico en el que también estamos inmersos nos obliga a combinar las tradicionales herramientas analógicas con las digitales como el diseño paramétrico o la posibilidad de trabajo en red, entre otras.

P. ¿Qué cambios se avecinan en la construcción de las grandes obras públicas?

R. Creo que un tema en el que ya se está trabajando son los impactos medioambientales, económicos y visuales de las mismas. Algunas obras envejecen mal y otras han caído en ruina antes de inaugurarse. Pero ofrecen áreas de posibilidad para investigar qué hacer con ellas. Es muy importante su huella ecológica y el cuestionamiento de su perpetuidad. A veces se ha valorado la inmediatez de la marca frente al legado a dejar. Hay que optimizar nuestros recursos pues son limitados.

P. ¿Y en las privadas?

R. Lo mismo. Creo que trabajar con binomios antagónicos como el de público-privado es limitante. Una obra por ser privada no debe dejar de plantarse los valores anteriormente enunciados. Me interesan las zonas comunes o intersticiales entre esas dualidades como son natural-artificial, interior-exterior, figura-fondo, edificio-territorio o arquitectura-paisaje.