UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Para Javier Gil, investigador del de la Universidad de Navarra, “la intervención de Occidente debería ir acompañada de un plan económico, social y diplomático a largo plazo”

“Una verdadera solución al auge de movimientos extremistas islámicos solo puede venir desde dentro del mundo musulmán”. Javier Gil Guerrero, investigador del proyecto ‘Religión y Sociedad Civil’ del (ICS) de la Universidad de Navarra, hizo estas declaraciones con motivo de la defensa de su tesis, ‘Opening Pandora’s Box: Jimmy Carter, The Persian Gulf and the Rise of Militant (1977-1981)’ (Abriendo la caja de Pandora: Jimmy Carter, el Golfo persa y el auge del militante (1977-1981).

Javier Gil ha estudiado la política exterior americana durante el mandato del presidente demócrata Jimmy Carter, centrándose especialmente en el Golfo pérsico. Además de analizar la política exterior de Jimmy Carter, presidente demócrata americano 1977-1981, en el Golfo Pérsico, también, ha ahondado en el auge del ‘Islam militante’.

“Esa región necesita cierta secularización, pero hay que ser cuidadosos en el proceso para no obtener justo la reacción contraria”, explicó. El doctor en Historia reflexionó que el Islam no ha pasado por un proceso como la Ilustración en el cristianismo, que sirvió para reducir la religión a una esfera más tolerante y privada. “Sin traicionar a su fe, el Islam radical debería replantearse nuevas fórmulas de convivencia o de diálogo con ella”, indicó.

Por otro lado, de acuerdo con el investigador del ICS, Occidente debería dar voz y apoyo a esas fuerzas moderadas, democráticas, seculares y más liberales que surjan en esa región: “La intervención de Occidente no debería ser una actuación militar puntual, sino que debería ir acompañada de un plan económico, social y diplomático a largo plazo”. Se trata, según su criterio, “de construir una sociedad”.

Movimientos radicales: enemigo común de EE. UU. e Irán

Con respecto al periodo que ha estudiado, Javier Gil indicó que “en esos años hay varios movimientos y revueltas sociales, y en todos ellos el denominador común es el papel de la religión como motor del descontento, de la sublevación contra el statu quo de los países”. Todo ello llevó a una crisis diplomática entre EE. UU. e Irán que a día de hoy sigue vigente: “La política exterior americana sigue estando dirigida a contener a Irán”.

Sin embargo, aunque el aislamiento de Irán y las sanciones económicas continúen, el investigador recalcó que también hay un punto de encuentro: “El auge de Al Qaeda y movimientos radicales sunitas como el han hecho que EE. UU. e Irán, de mayoría chií, tengan un enemigo común”.

La tesis ha sido dirigida por el profesor Santiago Aurell, director del Instituto Empresa y Humanismo y profesor del departamento de Historia. Tras la defensa, el ICS remitió un ejemplar a la Embajada de EE. UU. en España.