UNIVERSIDAD DE LEÓN

El trabajo realizado por el muestra el efecto favorable del ejercicio ante patologías asociadas a la edad.

Los resultados del trabajo llevado a cabo por un equipo de investigadores del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León () han identificado los efectos antiinflamatorios del entrenamiento de fuerza en las personas mayores. Para llevar a cabo el estudio se empleó una muestra de 26 hombres y mujeres con una edad media de 69 años, a los que se repartió en dos grupos. Uno de ellos, el de control, no realizó ningún tipo de actividad física, en tanto que el otro siguió un programa de ejercicio de fuerza por espacio de ocho semanas.

La comunidad científica ha otorgado de forma reciente una especial importancia a los receptores de señalización Toll (TLRs) en el . De los que se conocen en los mamíferos, son los receptores 2 y 4 los mejor caracterizados, y se sabe que controlan muchos procesos inflamatorios, activando diferentes vías de señalización que regulan la respuesta inflamatoria e inmune a través de la inducción de diversas citoquinas proinflamatorias

De acuerdo con declaraciones efectuadas por la investigadora María José Cuevas González a la Agencia DICYT, la investigación ha pretendido “profundizar en el conocimiento de los mecanismos moleculares que determinan cómo los programas de ejercicio físico de fuerza suprimen la expresión del receptor Toll 4 y alteran la capacidad de producción de citoquinas inflamatorias asociadas al envejecimiento”.

EFECTOS POSITIVOS DE OCHO SEMANAS DE EJERCICIO

Tras las ocho semanas de ejercicio, los resultados obtenidos han puesto de manifiesto que se ha producido una “disminución significativa en la expresión basal de los receptores TLRs, induciendo un estatus en los ancianos”. Es importante destacar que además de estos efectos tan positivos inducidos por el entrenamiento de fuerza, también se han detectado cambios en la expresión de Hsp70, y posiblemente Hsp70, lo que en palabras de Cuevas González “podría proporcionar mayor protección frente a otras patologías asociadas a la edad”.

La importancia de los resultados de esta investigación llevada a cabo por IBIOMED se incrementa si se considera el paulatino incremento en nuestra sociedad de la población de personas mayores, que requieren cada vez más cuidados.

La inactividad física es frecuente en esta población, y existe una evidente relación entre sedentarismo, edad y elevación de los marcadores inflamatorios. Además, la inflamación crónica desempeña un importante papel en el desarrollo y progresión de diversas dolencias relacionadas con la inactividad y la edad, como la diabetes tipo 2, la arterioesclerosis, la osteoporosis y otras enfermedades crónicas.

El trabajo llevado a cabo en IBIOMED pone de manifiesto que es necesaria la realización de un programa de actividad física de fuerza adaptado específicamente a personas mayores, de manera que se incrementen los beneficios y se reduzcan los potenciales efectos nocivos asociados a la inactividad.

Hay que reseñar que el equipo científico del IBIOMED trabaja desde hace más de una década en los mecanismos moleculares implicados en los efectos beneficiosos de la actividad física regular sobre la salud en distintos colectivos, específicamente en ancianos. En los últimos tres años han prestado especial atención a los beneficios del ejercicio sobre los mecanismos de la inflamación en ancianos, gracias a financiación proveniente del Plan Nacional de I+D, una actividad investigadora que se prorrogará en los próximos años, ya que se ha financiado la continuación del proyecto.