UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Ben Sowter, del QS, ha participado hoy en la Universidad de Navarra en una mesa redonda sobre los rankings internacionales de universidades

“Los rankings son solo la punta del iceberg de lo que ocurre en los centros educativos; tenemos que esforzarnos para que todo lo que hacemos se conozca, para que la calidad y la reputación sean visibles”. Así lo ha afirmado hoy Ben Sowter, representante del , durante la segunda jornada del congreso internacional sobre reputación de universidades que tiene lugar en la Universidad de Navarra. Al encuentro asisten más de 300 personas, que representan a 92 instituciones y participan 48 ponentes, todos procedentes de 18 países.

El experto ha participado en una mesa redonda titulada “Análisis crítico de las metodologías de los rankings internacionales de universidades”, moderada por Jan Sadlak, presidente del Observatory on Academic Ranking and Excellence (IREG), y en la que también han intervenido representantes de algunos de los rankings internacionales más destacados como Simon Chan (), Gero Federkeil (), Yan Wu (Shanghai Jiao Tong) e Isidro Aguillo ().

Jan Sadlak ha abierto el debate indicando que la reputación es el indicador más controvertido de los rankings: “Es muy difícil comprimir algo intangible en una cifra”. Asimismo, ha explicado algunos de los problemas, y al mismo tiempo retos, que presentan: “La mayoría de ellos se basan en universidades de élite centradas esencialmente en la investigación; suelen descuidar las artes, las humanidades y las ciencias sociales; hay una falta de transparencia en el manejo de los datos; se basan mucho en encuestas de reputación; y se recurre en exceso a la publicación en inglés”.

Los rankings ayudan a mejorar la reputación

Por su parte, Simon Chan ha explicado el alcance y la metodología del Times Higher Education, en el que aparecen las 400 principales universidades del mundo según 15 indicadores, y ha apuntado que este ranking “hace una comparativa teniendo en cuenta no solo el éxito de las universidades sino también la financiación y cómo atraen al mejor profesorado y alumnado”. A su juicio, “hoy por hoy no hay duda de que los rankings seguirán ayudando a mejorar la reputación de las universidades”.

Según ha señalado Gero Federkeil, “el U-Multirank es superior a otros rankings porque su metodología es multidimensional, con 30 indicadores y 5 dimensiones”. “El objetivo es representar la diversidad de universidades, no solo aquellas que se centran en la investigación de talla mundial, que representan únicamente un 3-5%. Hacer visibles otras cuestiones como la docencia, la transferencia de conocimientos, la implicación a nivel nacional, etc”.

A continuación, Yan Wu ha explicado el ranking de Shanghai que recoge las 1200 mejores universidades de talla mundial que se centren en investigación. “Utilizamos una metodología estable. Nos centramos en factores objetivos y nuestro ranking es el primero de universidades globales con multi-indicadores”. “Vamos a mantener esta metodología coherente para que pueda seguir usándose como un referente. Sin embargo, vamos a incluir algunas mejoras como más clasificaciones por materia, más premios científicos, publicaciones de libros y antiguos alumnos de renombre internacional, entre otros”.

Por último, Isidro Aguillo ha explicado que Webometrics cubre 24.000 universidades e instituciones de educación superior de todo el mundo. “Su objetivo es promocionar el acceso abierto, por ejemplo a través de la transparencia en la gobernanza”. “Los rankings no deben ser manuales de usuario ni reflejar un único modelo. Lo cierto es que han influido muy poco en la comunidad universitaria. El único impacto lo tienen en las fusiones universitarias”, ha criticado el experto.

La reputación revela si la función social se cumple

“La reputación es algo merecido, consecuencia de un buen hacer (calidad) mantenido en el tiempo, que se visibiliza y se percibe, y genera autoridad y seguridad”, afirmó hoy Pilar Lostao, vicerrectora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Navarra, quien pronunció una conferencia sobre “Procesos para la gestión estratégica de la calidad”.

Según explicó, la gestión estratégica de la reputación podría dividirse en tres fases: conocer, decidir e innovar. “Si la función de la universidad es formar ciudadanos altamente cualificados y responsables, que participen activamente en la sociedad, y promover, generar y difundir conocimientos, la universidad tiene que ser transformadora”, aseguró. La universidad tiene una clara función social, agregó, “y la reputación revela si esta función social se cumple. Por ello, el papel de los que gobiernan la universidad es gestionar la reputación”.

El congreso cuenta con el apoyo de instituciones como la CRUE, Universia, la Fundación Europea Sociedad y Educación, Corporate Excellence, CASE, el British Council, World 100 Reputation Network y DIRCOM. La ponencia preparatoria o position paper ha corrido a cargo de los sociólogos Víctor Pérez-Díaz y Juan Carlos Rodríguez, precisamente el catedrático Pérez-Díaz ha recibido este año el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política.