UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

En la Escuela de Arquitectura construyen un aula de 3 metros de alto, 6 de largo y 5,5 de ancho para desarrollar el aprendizaje cooperativo y dinámico

En arquitectura mediante un software informático para diseñar (diseño paramétrico) y un láser se pueden fabricar muchos objetos, por ejemplo, un aula. Y así han procedido estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPV/EHU. En el segundo piso de la Escuela han construido un espacio de aprendizaje cooperativo y dinámico IKD llamado ‘Armadilo’. Después de utilizar el software informático para su diseño, cortar con un láser 741 piezas de cartón, y montarlo durante dos horas, ha surgido el aula ‘Armadilo’, y desde ahora hasta finalizar el curso, disponen de un espacio amable para evitar la monotonía y fomentar la interacción entre el alumnado. Esta aula es fruto de la práctica realizada en la asignatura Arquitectura Paramétrica y Fabricación Digital.

Al inicio del curso, el profesor Alex Mitxelena propuso al alumnado el diseño de un proyecto para trabajar la asignatura. Divididos en grupos presentaron varias ideas y escogieron una de ellas: construir un aula en la misma Escuela entre profesor y estudiantes. Así, también pusieron en práctica el modelo de aprendizaje cooperativo y dinámico IKD de la UPV/EHU, en concreto, la metodología activa basada en proyectos. “De esta forma, tomando como base el objetivo práctico concretado en los primeros días el alumnado ha practicado y ha conseguido nuevas habilidades y conocimientos”, explica el profesor.

Los alumnos Alejandro Astuburuaga, Julen Barrientos e Inhar Endaya crearon el proyecto ‘Armadilo’ con las siguientes condiciones: que fuera una estructura de cartón para ser cortada con el láser y que cada pieza tuvieran unas dimensiones máximas de 90x60cm. Una vez elegido el proyecto, comenzaron a trabajar junto con sus compañeros Aritz Perez, Aritz Carreras, Oier Marcos, Uxue Otegi y el profesor. “El método de estudio ha sido muy independiente, hemos obtenido las referencias en libros e Internet y mirado tutoriales sobre las herramientas digitales. Al mismo tiempo lo que hacíamos lo corregíamos con el profesor”, cuenta Julen Barrientos.

En opinión del alumnado, la experiencia ha sido muy enriquecedora. “Hay una gran diferencia de pasar de un proyecto teórico a construirlo de verdad, porque al ponerlo en práctica también hay que tener en cuenta otros aspectos: el presupuesto, las herramientas de que disponemos, las fases del montaje, y demás”, señala Barrientos. Por su parte, Alejandro Astaburuaga subraya que “esta propuesta ha sido una muy buena oportunidad, sobre todo, porque hoy en día construir algo es muy difícil, y más siendo alumno”. A pesar de las dificultades, quienes han tomado parte en el proyecto volverían a repetirlo: “Este tipo de experiencias son muy positivas y ver el resultado del trabajo no tiene precio”, añade.

Proceso de construcción del ‘Armadilo’

Para construir el aula IKD utilizaron el diseño paramétrico y un láser. A través del software informático, los diseñadores pueden, modificando los datos, conseguir de manera inmediata diferentes resultados. Tras realizar el diseño, reunieron las 741 piezas de cartón que cortaron con una maquina láser, uniéndolas una con otra verticalmente y horizontalmente, como escamas. Por otra parte, para realizar la curvatura de la superficie del ‘Armadilo’, colocaron las dos medias cúpulas una contra otra para lograr una mayor estabilidad. La que tiene forma de S la ubicaron en la base.

En los cuatro meses del proceso (15 semanas, cuatro horas por semana), aparte del diseño del proyecto, surgieron muchos problemas derivados de la numeración de todas las piezas, la elección del material, el corte de las piezas y al final llevar a cabo el montaje. “Y el hacer frente a esos problemas nos ha permitido aprender mucho —en palabras de Alejandro Astaburuaga—, aunque ha sido difícil llevar a la realidad nuestro proyecto.”

El resultado de este proceso es un espacio IKD de 6 metros de largo, 5,5 de ancho y 3 de ancho ubicado en el segundo piso de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Hasta finalizar el curso, estará abierto este aula multifuncional que posibilitará la interacción y relación entre estudiantes, junto con el trabajo cooperativo. De esta manera, el ‘Armadilo’ protege la privacidad para trabajar, y también despierta la creatividad.