Autor del libro Decir la ciencia. Divulgación y periodismo científico de Galileo a Twitter, publicado por la Universitat de Barcelona.

· La entrevista, realizada por Prensa UNE, puede ser utilizada íntegra o en parte.

Este libro es un incisivo ensayo sobre el papel del periodismo en la difusión del saber y el progreso de las ciencias. Con la experiencia y la autoridad que le confieren sus casi cuarenta años de ejercicio profesional, ofrece una lúcida reflexión sobre el periodismo científico y el influjo que ejerce en la sociedad.

P. ¿Qué información científica reclama hoy la sociedad?

R. Una información que no sea meramente anecdótica. La ciencia y tecnología son vectores determinantes de nuestras vidas en todos los sentidos y la información periodística ha de ser útil y contextualizada en todos los aspectos, desde el económico al social, sin olvidar el cultural.

P. ¿Ha evolucionado de algún modo el interés de la sociedad por la información científica en los últimos años?

R. Las encuestas de percepción social de las ciencias nos demuestran que el interés crece, aunque de forma moderada. Sigue prevaliendo un sentimiento popular de que la ciencia es difícil y complicada. La última encuesta de la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) nos enseña además que hay un notable desequilibrio de interés entre mujer y hombre a favor del sexo masculino.

P. ¿Ha influido de alguna manera el desarrollo del periodismo digital en el interés de la sociedad por la información científica?

R. La eclosión del periodismo digital también ha favorecido la presencia de la información científica de una forma muy importante. Mientras se cerraban secciones de ciencia en las ediciones impresas de los diarios han surgido y se han desarrollado ampliamente excelentes apartados de ciencia, técnica, medicina y medioambiente en los medios digitales.

P. ¿Qué interés mantienen los medios de comunicación españoles por la información científica? ¿Percibe usted una evolución?

R. Ahora gracias a la tecnología digital se pueden cuantificar los lectores y todos los datos nos indican que los temas científicos generan un importante tráfico de lectores. Por otro lado, al poder ser el soporte informativo multimedia, ello redunda en beneficio de una mejor y mayor información.

P. ¿Cuáles son las debilidades de la información científica en el momento presente?

R. El mayor problema es que en España arrastramos una deficiente formación básica en temas científicos que luego se traslada a una percepción social de que la información científica es difícil de entender y seguir.

P. ¿Qué la amenaza?

R. Esa percepción también se transmite a los responsables de la edición de nuestros medios que creen que la ciencia puede ser prescindible en la información diaria y habitual. Un gran error, porque es precisamente este ámbito – entre otros, naturalmente – el que puede ayudar a incrementar el número de lectores y lectoras.

P. ¿Cuáles son sus fortalezas?

R. El intrínseco interés, novedad y generación de expectativas que ofrecen los temas científicos, médicos y ambientales ya que afectan a nuestras vidas cotidianas en todos los sentidos, desde los lúdicos a los laborales.

P. ¿Y sus oportunidades?

R. Hemos de pensar que estamos en plena evolución y transformación de nuestra sociedad. Estamos pasando de la economía y de la cultura postindustrial a una sociedad basada en el conocimiento. La mayor parte de oportunidades en este nuevo mundo van a venir de la mano del valor añadido que ofrecen la ciencia y la tecnología.

P. ¿Quién debe comunicar la ciencia, los científicos o los periodistas? ¿A quién prefiere el público?

R. Hoy no podemos ni debemos distinguir entre unos y otros. Está claro que ha de informar quién esté capacitado para ello y tenga recursos comunicativos. Con capacidad de selección, análisis y de crítica. En el Máster en Comunicación Científica que yo dirijo desde hace 20 años en la Universidad Pompeu Fabra, dos terceras parte de los participantes son científicos o científicas y una tercera parte periodistas o representantes de ciencias sociales. En cuanto al público – aunque sería más consecuente hablar de públicos, porque hay muchos y diversos – el eurobarómetro lo ha dejado bien claro: los europeos prefieren que sean los científicos los que informen y comuniquen. Tienen mayor confianza en ellos.

P. Usted habla en su libro de que la labor de intermediación del periodista está en cuestión. ¿Qué valor añadido aporta el periodista a la información y en concreto a la científica?

R. El periodista debe aportar capacidad de análisis y de crítica. La información no puede ser trasladada a la sociedad sin contextualización y sin debate, sobre todo cuando son cada vez mayores los retos éticos, sociales, culturales y económicos que nos plantea la ciencia.

P. ¿Qué cualidades debe reunir un periodista científico en el momento actual?

R. En buena parte ya los he explicado en las anteriores respuestas… A ello hay que sumar una constante de todos los tiempos: saber aunar el rigor con la amenidad.

P. ¿Quiénes son los acróbatas?

R. Honoré Balzac, padre de la novela realista a caballo de los siglos XVIII y XIX, definió a los periodistas como acróbatas, funambulistas de la información, en una clara crítica – ¡ya entonces! – a un determinado periodismo que vive del tráfico de influencias, perversión interesada del mensaje o que simplemente se permite opinar de todo lo divino y humano sin ser un experto… ¡Quizás esto les suene si escuchan determinadas tertulias que abundan hoy en día!

P. ¿Hay que buscar nuevas maneras de decir la ciencia?

R. El constante y espectacular avance científico sin duda es complicado de transmitir a la sociedad, pero hoy disponemos de herramientas muy poderosas para poder hacerlo con ese indispensable rigor y amenidad con el que el propio Galileo nos marcó el camino. Las tecnologías de la información y de la comunicación nos han abierto unas posibilidades y oportunidades insospechadas hace muy poco tiempo. Y esto no ha hecho nada más que comenzar. Auguro un futuro muy brillante para la comunicación y el periodismo científicos.

El libro se presentó anoche en el espacio UNE de la Librería Científica del CSIC. Intervinieron (de izqda. a dcha.): Pablo Jáuregui, redactor jefe de Ciencia de El Mundo; el autor, Vladimir de Semir; Patricia Fernández de Lis, redactora jefa de Ciencia y Tecnología de El País / Materia; y Roberto Herrscher, director de la colección Periodismo Activo.