UNIVERSIDAD CEU CARDENAL HERRERA

La coordinadora de los Grados en Educación Infantil y en Educación Primaria de la CEU-UCH en Castellón, Rosa García Bellido, ha definido los ítems para evaluar la competencia “aprender a aprender” entre los docentes

El estudio piloto, realizado sobre más de 300 profesionales y estudiantes de último curso del ámbito educativo, revela que un 83,8% está “totalmente de acuerdo” en que la actualización profesional permanente es necesaria

Los datos de pertenencia a asociaciones profesionales, participación en congresos o encuentros científicos y consulta de fuentes especializadas son bajos entre los participantes en el estudio piloto

La coordinadora de los Grados en Educación Infantil y Educación Primaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Castellón, Rosa García Bellido, ha diseñado una herramienta para la evaluación de la competencia “aprender a aprender” en el colectivo de profesionales de la educación, que permite medir su actitud con respecto a la formación profesional continua. Esta herramienta de evaluación, aplicable tanto a profesionales en ejercicio como a estudiantes que finalizan la carrera, permite medir si se ha adquirido esta competencia, que capacita para seguir aprendiendo a lo largo de la vida profesional, demostrando si saben detectar qué necesitan aprender y cómo acceder a ese conocimiento, si tienen interés por lo que hacen otros profesionales para mejorar o si mantienen una actitud positiva hacia la formación continua.

El diseño de esta herramienta de evaluación de competencias, que ha constituido la tesis doctoral de la profesora de la CEU-UCH Rosa García Bellido, ha permitido definir ítems, escalas y pruebas, útiles como indicadores para la evaluación de la competencia “aprender a aprender”, que la autora ha identificado con la comprensión de lenguajes científicos, el conocimiento y uso de recursos formativos y la actitud favorable hacia la mejora permanente. “Actualmente se necesitan profesionales de la educación que sean capaces de adaptarse a las nuevas demandas educativas, por lo que la formación no acaba al finalizar la carrera, sino que se debe saber ‘aprender a aprender’ tras los estudios universitarios. La herramienta que hemos diseñado está orientada a medir de forma específica esta competencia, que define el grado de compromiso con la profesión desde la mejora propia”, señala la profesora de la CEU-UCH.

Maestros, profesores, orientadores, egresados

La herramienta diseñada se ha testado en la tesis doctoral de la profesora García Bellido, mediante un estudio piloto realizado sobre un total de 308 sujetos, de entre 20 y 58 años, en Valencia, Castellón, Elche, Sevilla y Madrid, 99 de los cuales trabajan como orientadores, maestros, profesores de secundaria y profesores de universidad en centros públicos, privados y concertados. Los 209 restantes son estudiantes de diferentes grados, licenciaturas y másteres del ámbito de la educación, todos ellos de último curso. “El 83,8% de los evaluados en el estudio piloto está ‘completamente de acuerdo’ en que es necesaria la actualización profesional permanente en el ámbito educativo”, destaca García Bellido.

Entre los resultados, un 34,4% de los participantes en el estudio piloto afirma consultar publicaciones o revistas profesionales del ámbito educativo periódicamente para su formación continua. La pertenencia a algún colectivo profesional propio de su disciplina es minoritaria entre los consultados: las asociaciones educativas, los colegios profesionales y los grupos de innovación son, por este orden, los citados.

En cuanto a la oferta de formación continua que conocen los profesionales de la educación participantes en el estudio, esta es, mayoritariamente, la de su propio centro de trabajo o universidad. La formación del CEFIRE es conocida por el 77% y la formación de asociaciones o colectivos profesionales por el 45%. Sin embargo, no llegan a la mitad los consultados en este estudio piloto que afirman haber participado en la formación ofrecida por estas entidades. Respecto al conocimiento de congresos, jornadas y reuniones científico-profesionales de la especialidad, los resultados son similares: más del 80% conoce alguno, pero la mayoría dice presentarse a estos encuentros científicos “pocas veces” o solo “algunas veces”.

Fuentes de consulta

Con respecto a las fuentes que consultan los especialistas en educación cuando necesitan ampliar sus conocimientos sobre su disciplina, la mayoría cita los recursos de universidades, colegios y asociaciones en internet, por delante de libros, revistas científicas y revistas de divulgación, en menor medida. Entre las fuentes digitales, los portales específicos, como Google Académico, Dialnet o Latindex y las bases de datos, como EBSCOhost o ERIC, son las menos citadas.

En cuanto al interés por lo que hacen otros profesionales de la educación para mejorar, uno de los ítems que evalúa la actitud hacia la formación continua, la mayoría de los consultados en el estudio piloto de la profesora García Bellido suele “hablar con su grupo de colegas” cuando detecta que tiene limitaciones para realizar su trabajo. Son muy pocos los que, en estas situaciones, dejan que “otros realicen la mejora” o los que “improvisan”.

Relevancia del estudio

“Evaluar competencias de forma fiable y válida, se ha convertido en un reto, tanto teórico como metodológico, para los profesionales de la educación. Pero, se puede eliminar la incertidumbre acerca de las competencias, si se aprenden, se aplican y se evalúan con instrumentos apropiados”, señala la profesora de la CEU-UCH Rosa García Bellido. Esta investigación para su tesis doctoral, que ha merecido la máxima calificación académica por parte del tribunal, ha sido presentada durante su desarrollo en los Congresos Internacionales ECER -European Education Research Conference-, en 2011 en Berlín y en 2013 en Turquía, así como en la Universidad de Denver (Colorado), ante estudiantes de posgrado y profesionales de la educación norteamericanos.

“No es fácil medir con precisión una competencia, pero especificar un ámbito concreto –como, en este caso, la competencia “aprender a aprender” entre los profesionales de la educación-, ayuda a personalizar más el instrumento de evaluación y a hacerlo más efectivo”, concluye Rosa García Bellido. Actualmente, la profesora de la CEU-UCH trabaja en perfeccionar el instrumento de evaluación de esta competencia para ampliar el estudio piloto con uno a mayor escala, que pueda ofrecer cifras representativas sobre el grado de adquisición de la competencia de la formación continua entre los profesionales del sector educativo.