UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Más de 400 personas asistieron a la conferencia que impartió el arquitecto en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra

“El equipo es siempre la base de la creación”, afirmó el arquitecto japonés Kengo Kuma en una entrevista previa a la conferencia que impartió en la Universidad de Navarra. Al evento, que tuvo lugar en el Aula Magna de la Escuela de Arquitectura, asistieron más de 400 personas.

El arquitecto es autor de La Gran Muralla de bambú (China), el edificio para el Fond Regional D’art Contemporain (Francia) y el Ayuntamiento de Nagaoka (Japón), entre otras obras, y su personalidad arquitectónica la ha construido en torno a la “naturaleza particulada”, que crea una sensación de inmaterialidad espacial.

“La arquitectura orgánica es una relación entre el exterior e interior, como el cuerpo humano, donde la forma es un asunto secundario”, explicó Kengo Kuma, quien insistió en la importancia de diseñar una superficie capaz de “controlar” el interior y el exterior.

Para ello, el arquitecto internacional busca en cada proyecto la “mejor solución”: “El detalle no es independiente, siempre está íntimamente ligado con el material”. De modo que el lugar, el tiempo y la historia cultural condicionan el tipo de material con el que trabaja y el diseño del edificio. “La arquitectura, que es una conversación entre el material y la composición, siempre debe buscar algo nuevo”, subrayó Kengo Kuma.

En este sentido, aseguró que la habilidad de comunicar y la creatividad es “muy importante” y son valores que precisa en su equipo, pues “la arquitectura no surge de un solo cerebro, sino del equipo; porque de esta forma podemos estimularnos unos a otros y esta estimulación puede crear algo fascinante”.

Pensar con las manos

El arquitecto reconoció la inmensa labor de su equipo: “Siempre estamos hablando, hacemos bocetos y el modelo en equipo. El equipo es siempre la base de la creación”. Un método que quiso transmitir a los alumnos de la Escuela de Arquitectura, a quienes animó a “pensar con las manos y no con el cerebro”, pues estas son “las herramientas más importantes para el diseño arquitectónico”.

Asimismo, Kengo Kuma, que en Nueva York configuró su mirada a la propia tradición oriental, destacó los beneficios de viajar. Recordó su visita a África y al desierto del Sahara, cuya experiencia le “cambió por completo” y sugirió “encarecidamente” a los estudiantes que “viajen mucho y a lugares diferentes”.

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