UNIVERSIDAD FRANCISCO DE VITORIA

Acaba de entrar en vigor la nueva ley española de voluntariado. Son leyes que pasan casi de puntillas ante la opinión pública, como el propio voluntariado que, siendo tan importante para la paz, pasa inadvertido o en silencio, en nuestra sociedad.

Pues sí, el voluntariado es muy importante para la paz, porque supone que varios millones de españoles sientan cada día que son importantes para los demás. Son personas discapacitadas, personas mayores con dificultades, niños excluidos, personas enfermas o que sufren algún tipo de exclusión. Todos ellos tienen motivos para rebelarse ante su situación y se podrían sentir solos en sus desdichas pero, ahí es donde los voluntarios aparecen y, con su acompañamiento les recuerdan que por su igual dignidad a la de todos nosotros, su vida es valiosa, merece la pena ser vivida (ver código ético del Voluntariado, Fundación IUVE).

Se calculaba a finales de los años 90 (cuando se aprobó la primera ley del voluntariado en 1996), que en España había aproximadamente 1 millón de voluntarios. Pues bien, veinte años después, esa cifra ha aumentado a 3,7 millones según datos del CIS. El crecimiento supone triplicar el número aunque nos basemos en datos derivados de encuestas, no tanto de una contabilización real. Son cálculos difíciles de hacer por la rapidez con la que cambia la vida de los voluntarios y por la fragilidad de viabilidad y organización de muchas ONG (los voluntarios rotan muchos en las organizaciones). También faltan recursos científicos dedicados a su estudio. De hecho, la Unión Europea ha solicitado a los países miembro, dedicar recursos a este importante tema.

El 9,8% de los españoles colaborarían en voluntariado según la Plataforma del Voluntariado en España, PVE. Esta cifra, está por debajo de la de muchos países europeos pero, es importante por lo que aportan a la sociedad española.

Otro de los datos que nos ha aportado un estudio de PWC y La Caixa es que, durante los años centrales de esta crisis económica, el tercer sector ha sido vital por la respuesta que ha dado al aumento de necesidades materiales y de tiempo para las personas en dificultades. Junto a la desaparición de muchas ONG por falta de recursos, ha aumentado el número y la importancia de los voluntarios tanto en las propias organizaciones no lucrativas donde los voluntarios son 3 de cada 4 miembros (1 de cada 4 es personal remunerado).

Si las familias, están siendo el primer núcleo de solidaridad ante la crisis, los voluntarios y sus organizaciones están siendo otro pilar fundamental para afrontar los tiempos de dificultad.

Demos la bienvenida a las nuevas leyes del voluntariado y del tercer sector que acaban de entrar en vigor para reforzar esta realidad que contribuye tanto a nuestra paz.

Miguel Osorio García de Oteyza
Investigador Universidad Francisco de Vitoria (Madrid)