UNIVERSIDAD DE BARCELONA

· Realizado en la Universidad de Barcelona, el estudio también concluye que en las zonas sin iluminación artificial, como la sierra del Montsec, las nubes oscurecen el cielo respecto al firmamento en una noche serena

Un estudio de la Universidad de Barcelona cuantifica de qué forma las nubes afectan al brillo del cielo nocturno en zonas urbanas y en zonas protegidas de contaminación lumínica. El trabajo, realizado en Barcelona y en la zona protegida del Montsec, muestra que en áreas urbanas el brillo del cielo nocturno puede aumentar hasta seis veces más por la presencia de nubes, lo que intensifica la contaminación lumínica de la ciudad; mientras que en las zonas protegidas las nubes pueden oscurecer aún más el cielo nocturno respecto al firmamento en una noche serena.

La investigación está recogida en la tesis doctoral de Salvador J. Ribas dirigida por Jordi Torra, catedrático del Departamento de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Barcelona y director del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC).

La contaminación lumínica es cualquier efecto adverso producido por la luz artificial, ya sea por la emisión de luz hacia el cielo, por el deslumbramiento o también por el uso de alumbrado en lugares, horarios o con tipos de luz inadecuados. «Si bien la contaminación lumínica se ha relacionado siempre con la observación del cielo y con la astronomía, sus efectos no solo se detectan en este ámbito, sino que cada vez más estudios muestran sus efectos en el medio ambiente, en la salud humana o, cómo no, en el consumo energético de un territorio», explica Salvador J. Ribas, que es miembro del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB) y director científico del Parque Astronómico Montsec (PAM).

El estudio del efecto de las nubes se ha llevado a cabo en dos casos muy diferentes. El primero de ellos es el urbano, en concreto el de la ciudad de Barcelona, cuyo cielo se ha monitorizado continuamente entre los meses de agosto y noviembre de 2015 gracias al celiómetro del Departamento de Astronomía y Meteorología de la UB. Este aparato evalúa el estado del cielo determinando la presencia y características de la capa de nubes o la presencia de aerosoles sobre la vertical del lugar donde se encuentra mediante luz láser en infrarrojo.

Con el análisis de los datos obtenidos, se ha podido confirmar que en Barcelona las nubes incrementan el brillo del fondo de cielo, como ya se había comprobado en dos estudios previos en las ciudades de Berlín y Hong Kong, que presentaban valores de cielo nocturno entre cinco y diez veces más brillante en presencia de nubes. «Concretamente, las nubes son iluminadas por la luz artificial que se difunde hacia el cielo (efecto conocido como skyglow), y por tanto, en el caso de haber nubes bajas, el brillo del cielo se incrementa en más de seis veces respecto a la ausencia de nubes», explica Ribas.

La amplificación de la contaminación lumínica por nubes se produce por luz directa o reflejada del alumbrado artificial. En consecuencia, según Ribas, «se reduciría esta amplificación y, en general, la contaminación lumínica si se utilizara el alumbrado orientado correctamente y con la intensidad adecuada para evitar enviar luz hacia el cielo». En este sentido, Ribas recuerda que «Cataluña es pionera con la Ley de contaminación lumínica aprobada en 2001 y el reglamento que entró en vigor en noviembre pasado y cuyos efectos a medio plazo en la calidad del cielo habrá que ver».

Oscurecimiento de las zonas protegidas

El segundo caso es el estudio realizado en una zona protegida, como lo es la del Montsec, un punto de referencia en cuanto a interés astronómico que ha sido declarado reserva Starlight, certificación de categoría mundial con el aval de la UNESCO que requiere unas condiciones excelentes de cielo nocturno, y que el Montsec obtuvo en 2013.. Para esta parte del estudio, se han utilizado los datos del celiómetro del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudio del Agua (IDAEA-CSIC), que se han podido analizar con los datos de fondo de cielo obtenidos entre octubre de 2014 y abril de 2015 con los medidores del Centro de Observación del Universo y del Observatorio Astronómico del Montsec.

Los resultados muestran cómo, en zonas sin contaminación lumínica, las nubes no hacen aumentar el brillo del fondo de cielo; ya que el alumbrado artificial no las ilumina prácticamente. Por otra parte, se ha podido comprobar cómo las nubes bajas, que en Barcelona hacían el cielo mucho más brillante, en el Montsec lo oscurecen; de modo que se obtienen valores más oscuros que los del cielo sin nubes, puesto que estas bloquean las fuentes de luz naturales del cielo, como las estrellas, la Vía Láctea, etc.

Para realizar este estudio comparativo de los datos de brillo del fondo de cielo con presencia de nubes, al mismo tiempo que las medidas de los cielómetros, se han empleado los aparatos Sky Quality Meter, que integran la primera red continua de medidas en Cataluña y que se enmarcan dentro de un proyecto del PAM y la Dirección General de Calidad Ambiental de la Generalitat para elaborar el primer mapa de contaminación lumínica de Cataluña.

Referencia de la tesis doctoral:

Salvador José Ribas Rubio. «Caracterització de la contaminació lumínica en zones protegides i urbanes». Director de tesis: Jordi Torra, catedrático del Departamento de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Barcelona (DAM-UB) y director del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC). Tutora: Francesca Figueras, profesora del DAM-UB.