UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

El profesor del Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Francia ha desplegado una visión pluridisciplinar en sus estudios, centrados en los robles europeos, al unir la genética de poblaciones, la biología evolutiva y su experiencia en las especies.

La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha otorgado el título de doctor honoris causa a Antoine Kremer, profesor del Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) de Francia, por sus aportaciones en el campo de la genética forestal y sus trabajos sobre los bosques como elementos básicos del planeta. Considerado un referente mundial en el ámbito de las ciencias forestales, Kremer ha desplegado una visión pluridisciplinar en sus estudios, centrados en los robles europeos, al unir la genética de poblaciones, la biología evolutiva y su experiencia en las especies.

El rector en funciones de la UPM, Carlos Conde, ha destacado en el acto de investidura la importancia que ha tenido el trabajo de Kremer fuera de las fronteras francesas. “Ha permitido realizar investigaciones que han contribuido notablemente a un mejor cuidado de las masas forestales y con ello a la biodiversidad, la preservación de especies y la calidad social”, ha explicado. Conde ha añadido al referirse a los méritos del nuevo doctor que entre quienes se han visto influenciados por sus estudios figuran grupos de investigación de la UPM, principalmente de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes, de donde partió la propuesta de la concesión del título honorífico.

Kremer empezó su actividad en 1976, tres años después de que Michel Arbez, pionero de la genética forestal, fundara el Laboratorio de Mejora de Coníferas cerca de Burdeos. En este centro dedicó sus primeros trabajos a la identificación de elementos predictores para la selección de los mejores individuos de pino marítimo. Luego trasladó su objeto de estudio a un grupo de árboles olvidados por la genética forestal, los robles blancos europeos, especies que se distribuyen desde España a Escandinavia.

A partir de unas pocas poblaciones de robles, Kremer inició la descripción de la estructura de su diversidad genética, lo que se tradujo en sucesivos proyectos que abordaron el papel de la historia y la biogeografía recientes en la comprensión de su variación genética actual. Con este novedoso enfoque, creó mapas precisos de la diversidad genética de los robles, que recreaban los escenarios de la distribución pasada y valoraban los mecanismos de estas especies en la migración y adaptación al medio.

El catedrático de la UPM Luis Gil, que ha actuado como padrino de Kremer su investidura, ha destacado que hasta entonces la hibridación se consideraba un mecanismo que daba lugar a nuevas especies o a su desaparición. “Sin embargo, sus trabajos evidenciaron una nueva estrategia evolutiva común a estos árboles, pues el flujo genético entre especies próximas de Quercus, como en el roble común (Quercus robur) y el albar (Quercus petraea), podía mantener un equilibrio y contribuir a la colonización de nuevos lugares”.

La hipótesis que Kremer planteó entonces es que la dispersión del polen e hibridación recurrente era un vector de migración del roble albar, que se apoyaba en rodales de roble común. “Es decir, cuando un roble albar accede a una población de roble común o a su proximidad, el polen del primero se hibrida con el roble común y si lo hace de forma repetida, lo que ocurre cuando la presión de selección favorece a las características ecológicas del roble albar, el regenerado se rediferencia como roble albar y, tras sucesivas generaciones, el bosque resultante es de roble albar”, ha explicado Gil.

Estos resultados proporcionaron a Kremer el reconocimiento científico, incluida la concesión en 2006 del premio Marcus Wallenberg, que se otorga a investigadores dedicados a la sostenibilidad de los recursos renovables y considerado el más importante en el ámbito de las ciencias forestales. Ese año creó Evoltree, una red europea de excelencia que reúne actualmente 32 centros de investigación de 23 países y más 300 científicos. Su objetivo es comprender el proceso evolutivo de los árboles desde hace millones de años, para lo que integra ecología, evolución y genómica.

Tras agradecer la distinción de la UPM, Kremer ha ilustrado la universalidad de la evolución biológica comparando robles y seres humanos como metáfora. Aunque ha manifestado su esperanza de que no se produzcan extinciones de árboles en Europa, no se ha arriesgado a predecir qué especies conquistarán terreno como consecuencia del cambio climático, generador de nuevos filtros de selección para los árboles. “Dependiendo del lugar, habrá uno o varios ganadores”, pero habrá que seguir atentos al “mayor espectáculo del mundo”, como ha calificado la evolución biológica.

Etiquetado con:

Noticia clasificada como: GeneralUniversidades de Madrid

Te gustó este artículo? Subscríbete a mi RSS feed