UNIVERSITAT JAUME I

El divulgador científico Marc Boada ha reflexionado en la Universitat Jaume I sobre algunas de las estrategias que se pueden utilizar para introducir las competencias transversales en las aulas. En la conferencia, organizada por la Escuela Superior de Tecnología y Ciencias Experimentales, Boada ha destacado que es fundamental que el profesorado cambie la manera de dar clase así como la forma de evaluar. En este sentido, ha afirmado que «el profesor que quiere introducir las competencias transversales en clase se tiene que convertir en un maestro y uncoach», es decir, tiene que ser cercano, alejado de la lección magistral y muy implicado con el alumno. No obstante, también ha recalcado que no sólo es necesario un cambio por parte del profesorado sino también por parte del estudiantado.

Por un lado, ha señalado que la provocación es una posibilidad para captar la atención del estudiantado, por ejemplo, abriendo la clase con un diálogo que les haga estar receptivos. Esta estrategia también requiere que haya un feedback y más participación de los alumnos, los cuales tienen que aportar opiniones y pensamientos.

Así mismo, ha puesto énfasis en la utilidad de ofrecer a los alumnos diagramas con la organización de la asignatura y realizar mapas de ideas en clase para planificar estrategias de trabajo. «Los alumnos tienen que reflexionar y decidir cuáles son las mejores estrategias para superar el curso, tienen que tomar decisiones», ha apuntado.

Por otro lado, Boada ha señalado que el profesor tiene que ir más allá de los conocimientos que se tienen que abordar en clase y aportar siempre un contexto, dejando siempre claro el objetivo de la sesión y aportando palabras clave para que el estudiantado pueda buscar información por su cuenta y reflexionar sobre el tema. En esta línea, ha destacado la importancia de realizar trabajos que estén ligados a la realidad porque «sólo lograrán e integrarán las competencias concretas si las hacen de forma práctica. Tienen que tocar y materializar las ideas o no hay formación integral».

En cuanto a la evaluación, ha afirmado que «si se quiere hacer evaluación continuada se tiene que evaluar cada sesión». Así, ha explicado que en sus clases anotaba cada día en la ficha individual del alumno observaciones; realizaba controles y exámenes frecuentes pero por sorpresa porque «quien sigue las clases y dedica unas horas de trabajo a casa puede superarlo sin problemas», y pedía proyectos o trabajos que se pudieran «ver y tocar». En este sentido, ha añadido que «para los alumnos cada sesión tiene que ser un reto y si no es que no están siguiendo el camino hacia la profesionalidad. No pueden sentarse y esperar que el profesor lo dé todo sino que tienen que exprimirlo».