UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Una tesis doctoral de la UPV/EHU ha concluido que existen diferencias relevantes en el riesgo de mortalidad dependiendo de dónde se viva

La investigación llevada a cabo por Imanol Montoya en la UPV/EHU, en colaboración con el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, ha cuantificado, por primera vez en la CAPV, el impacto que las desigualdades socioeconómicas tienen en la mortalidad general y en las principales causas de mortalidad. El estudio ha concluido que en el caso de los hombres hay un promedio de dos fallecimientos diarios atribuibles a las desigualdades sociales en la salud relacionadas con el lugar de residencia.

‘Evolución de las desigualdades socioeconómicas en la mortalidad en áreas pequeñas de la Comunidad Autónoma del País Vasco’ es el título de la tesis realizada por Imanol Montoya en el Departamento de Economía Aplicada III (Econometría y Estadística) de la Facultad de Economía y Empresa de la UPV/EHU. En opinión de Montoya, “el análisis de la distribución geográfica de indicadores de salud es muy importante para poder desarrollar políticas públicas adecuadas que permitan reducir las desigualdades en salud”.

Para ello, ha estudiado la asociación entre la mortalidad y la privación socioeconómica según el lugar de residencia en dos períodos de tiempo (1996-2001 y 2002-2007) para los hombres y mujeres en las 1.645 secciones censales de la CAPV. Se ha analizado tanto la mortalidad general como las principales causas de mortalidad. El nivel socioeconómico de cada área geográfica ha sido caracterizado usando un índice que tiene en cuenta cinco indicadores socioeconómicos: porcentaje de trabajadores manuales, desempleo, asalariados eventuales, instrucción insuficiente e instrucción insuficiente en jóvenes. Para la estimación de la asociación entre la mortalidad y la privación socioeconómica se han utilizado métodos estadísticos complejos, como son los modelos espaciales que tienen en cuenta la correlación entre áreas geográficas vecinas usando metodología bayesiana.

La principal conclusión de este trabajo “es que existen desigualdades socioeconómicas muy relevantes en la mortalidad general y en varias de las principales causas, entre las secciones censales de la CAPV en los períodos 1996-2001 y 2002-2007 —explica Montoya—, y que estos resultados son más evidentes para los hombres que para las mujeres. En las zonas más desfavorecidas socioeconómicamente el riesgo de mortalidad es claramente superior al de las zonas más favorecidas”. Según explica el investigador, hay varias hipótesis que pueden explicar la razón por la que los resultados no son tan evidentes para el caso de las mujeres; una de ellas es la manera en la que se ha creado el indicador con el que caracterizan las secciones: el investigador reconoce que los indicadores socioeconómicos utilizados (porcentaje de trabajadores manuales, asalariados eventuales, desempleo…) puede que no reflejen realmente el caso de las mujeres.

Otra de las aportaciones de este trabajo es que “por primera vez en la CAPV se ha cuantificado el impacto que estas desigualdades tienen en la mortalidad general y en las principales causas de mortalidad”, añade. Según datos que aporta el investigador, en el caso de los hombres, se ha mostrado que el número total de muertes atribuibles a las desigualdades es relevante: 5.278 fallecimientos en el período 1996-2001 y 4.475 en el período 2002-2007; “eso supone prácticamente un 10 % sobre el total de fallecimientos en los hombres”, explica Montoya. Esto implica, según el investigador, que para los hombres en la CAPV diariamente hay un promedio de dos fallecimientos atribuibles a las desigualdades sociales en la salud relacionadas con el lugar de residencia.

En los hombres, “al analizar las principales causas de mortalidad, existe un mayor riesgo de mortalidad en las zonas más desfavorecidas de la CAPV en prácticamente todas las causas analizadas”, afirma el autor. Según datos aportados en la investigación, un 25 % de la mortalidad por cirrosis o por cáncer del tracto respiratorio y digestivo es atribuible a las desigualdades socioeconómicas del lugar de residencia; y entre un 10 % y un 20 % de los fallecimientos son atribuibles a las desigualdades socioeconómicas del lugar de residencia en el caso del suicidio, las causas externas, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el cáncer de pulmón, el cáncer de estómago y los tumores malignos.

Estudio anterior a la crisis económica

El estudio, realizado en dos períodos, ha obtenido resultados que persisten en el tiempo: “tanto en un período como en el otro, los resultados son prácticamente equivalentes”, concluye Montoya. Destaca, sin embargo, que desde 2008 la CAPV sufre una crisis económica importante y que este trabajo analiza la mortalidad hasta el año 2007, por lo que “en el futuro, estos resultados pueden resultar valiosos para analizar el efecto que pueda tener la crisis sobre las desigualdades socioeconómicas en la mortalidad en la CAPV”, señala el investigador.

Según explica Montoya, “trabajos como este y otros desarrollados por el Departamento de Salud del Gobierno Vasco han puesto de manifiesto que en la CAPV existen diferencias relevantes en el riesgo de mortalidad dependiendo de dónde se viva. Es, por tanto, necesario seguir monitorizando e investigando en este sentido”. Por último, añade que es necesario “intensificar las políticas que reduzcan estas desigualdades sociales en la CAPV”.

Información complementaria

Imanol Montoya Arroniz (Vitoria-Gasteiz, 1977) es licenciado en Economía (Estadística y Econometría) en la UPV/EHU y máster en Estadística (London School of Economics). Ha realizado su tesis doctoral bajo la dirección de Petr Mariel Chladkova y en colaboración con el Servicio de Estudios e Investigación Sanitaria del Departamento de Salud del Gobierno Vasco.