UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XIV EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El director gerente de la Denominación de Origen Montilla-Moriles asegura que el consumo de vinos andaluces aumenta cada año, tras la caída de ventas y crisis del sector durante las últimas décadas

Un total de 5.194 hectáreas y más de 2.361 viticultores se aglutinan alrededor del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles. Enmarcada en la provincia de Córdoba, esta denominación mejora cada año sus resultados de ventas y se encuentra en una tendencia ascendente beneficiada por la vuelta de los consumidores a los vinos andaluces tras un descenso en su consumo en los últimos 40 años. Por este motivo y ante el contexto económico actual, Enrique Garrido, director gerente de la denominación, se muestra tajante: “La administración debe convencerse de que el vino es un sector estratégico para el futuro económico de Andalucía”.

Garrido ha realizado estas declaraciones con motivo de su participación en el seminario ‘Vinos de Andalucía, sus maridajes y sus levaduras. 1ª edición. Vinos de Montilla-Moriles’, en el marco de la XIV edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona. El director gerente se ha mostrado optimista señalando que “el futuro del sector es bastante halagüeño, con perspectivas de crecimiento a medio plazo”. La problemática fundamental, sin embargo, ha advertido que es el desconocimiento de los vinos Montilla-Moriles a nivel nacional.

“Hay que aumentar el conocimiento de nuestro vinos. Ese es el principal reto al que nos enfrentamos. Estos vinos han tenido gran importancia fuera de España, son muy conocidos y reconocidos internacionalmente, pero siguen siendo unos grandes desconocidos en el panorama nacional. En este sentido es fundamental el apoyo de las instituciones más allá de la colaboración existente actual”, ha advertido Garrido.

Los vinos de Montilla-Moriles tienen “un denominador común” con el resto de de vinos andaluces del Valle del Guadalquivir, afirma el director gerente. El envejecimiento de estos vinos bajo velo de flor por el sistema de criaderas y solera los hace característicos. No obstante, los factores que diferencian los vinos de Montilla-Moriles del resto son “las extraordinarias condiciones edafoclimáticas de la zona, la variedad Pedro Ximénez con la que se elaboran el cien por cien de los vinos generosos y, por último, el tratamiento y el saber hacer de los agricultores y bodegueros de la zona”, ha asegurado Garrido.

Para que una botella de vino pueda portar la etiqueta de denominación de origen Montilla-Moriles es necesario que haya pasado por controles específicos. La localización donde se pueden plantar viñedos es limitada, se deben cultivar tipos de uvas autorizadas y debe usarse una técnica de cultivo adecuada a los estándares de la denominación, así como un control final de calidad del vino.

Gracias a estos estrictos requerimientos se está consiguiendo que los vinos generosos de Andalucía comiencen a alzar sus ventas, recuperando el espacio perdido en las últimas décadas. Para poner en perspectiva la caída de ventas que sufrió el sector es necesario recordar que en la década de los 70 se alcanzaron casi 20.000 hectáreas de viñedo en la provincia de Córdoba, mientras que en la actualidad tan sólo 5.000 hectáreas se dedican a la vid en la denominación de origen Montilla-Moriles.

El director gerente del Consejo Regulador se muestra optimista ante esta tendencia: “Se comienza a recuperar el espacio perdido durante los últimos 40 años. En aquel tiempo los vinos de la región se consumían en toda España y el 40 por ciento de la producción se dedicaba a la exportación, mientras que hoy día la exportación no supera el 15 por ciento”.

En este sentido, ha declarado que “los consejos reguladores de Andalucía nos esforzamos día a día para afianzar esta premisa entre nuestros consumidores potenciales. Todas las acciones promocionales tienen como eje fundamental vino y gastronomía”, argumenta Garrido.

Además, cree que el alza de los vinos de Andalucía y de Montilla-Moriles no es una moda pasajera, sino que el aumento de ventas “viene para quedarse, puesto que los consumidores han vuelto a considerar al vino un elemento indiscutible de la mesa, el auge del enoturismo viene a corroborar esta tendencia y la región está relanzando de nuevo su ruta del vino”, señala.

A la hora de maridar con vinos de Montilla-Moriles, Enrique Garrido recomienda el uso de vinos jóvenes y finos para entrantes, tapas, pescados y productos ibéricos; el uso de olorosos y amontillados –con mayor complejidad– para guisos y carnes magras los primeros y vegetales –como alcachofas o espárragos– los segundos. Por último, Garrido añade que el vino dulce de pasas Pedro Ximénez, podría ser un postre en sí mismo, pero también marida a la perfección con quesos azules o foie.