UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Esta sustancia es un compuesto químico presente en la mayoría de productos de plástico y latas que se consumen a diario

Beber un refresco, comerse un alimento enlatado o calentar un tupper son gestos que repetimos a diario sin conocer los efectos que tienen sobre la salud. Los investigadores del Departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante (UA), Juan Martínez-Pinna y Sergi Soriano, junto a Ángel Nadal, catedrático de Fisiología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), advierten como la excesiva exposición al Bisfenol A (BPA), producto químico presente en todo tipo de envases de plástico, puede incrementar el riesgo de padecer diabetes.

Datos de la Organización Mundial de la Salud indican que los casos diabetes aumentan a gran velocidad. De hecho, casi 200 millones de personas en el mundo la padecen y se estima que esta cifra se duplique para el año 2030. La actual epidemia de diabetes se debe en parte a nuestro estilo de vida, con dietas hipercalóricas y sedentarismo. Sin embargo, otros factores ambientales como la presencia de disruptores endocrinos, entre ellos el bisfenol A (BPA), podrían desempeñar también un papel importante.

Varios estudios científicos sostienen que este disruptor endocrino bloquea o interfiere en las acciones de las hormonas, concretamente de los estrógenos, y lo consideran un factor de riesgo asociado a varias enfermedades como la obesidad y la diabetes, y algunos tipos de cáncer.

Los investigadores del Departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la UA han llevado a cabo un estudio empleando como modelo la célula beta del páncreas endocrino. “La función de esta célula, también denominada beta pancreática, es la de producir insulina y, por tanto, regula los niveles de glucosa en sangre”, explica Martínez-Pinna.

El estudio constata que la secreción de la insulina se altera cuando se incuban esas células con dosis relevantes de Bisfenol A, dosis que podría hallarse en la sangre y en los fluidos de cualquier persona que viva en una sociedad desarrollada.

Además, la célula beta pancreática es eléctricamente excitable, característica que comparte con las neuronas. “Cuando la incubamos con Bisfenol A, esa señal eléctrica, que es una medida indirecta de la secreción de insulina, está alterada”, revela Martínez-Pinna.

Los resultados del trabajo sugieren una relación entre la presencia de este disruptor endocrino en la sangre o en los fluidos y el desarrollo de la diabetes tipo 2, causada también por el sobrepeso y la vida sedentaria. “El Bisfenol A es un estrógeno potente y altera la función de la célula beta pancreática productora de insulina”, afirma Martínez-Pinna.

En estos momentos, los investigadores de la UA están usando la misma metodología de investigación con las neuronas, porque hay estudios que apuntan a la posible vinculación de algunas enfermedades neurológicas con el Bisfenol A.

A este respecto, los datos epidemiológicos evocan que “puede haber relación entre la presencia de Bisfenol A y enfermedades neurológicas como el autismo en niños, por lo que hemos empezado a estudiar qué pasa cuando a una neurona la expones a dosis relevantes de este disruptor endocrino, con la finalidad de determinar si produce algún tipo de efecto o no”, explica.

Martínez-Pinna aclara que “el Bisfenol A ya no se usa en Europa para fabricar envases plásticos como los biberones, y las botellas de agua habituales no suelen tener este compuesto químico, aunque sí está presente en otros productos plásticos y en las resinas que recubren la parte interna de las latas de aluminio de refrescos o de conservas”.

En estos casos, las moléculas del Bisfenol A se liberan cuando son estimuladas con un aumento de la temperatura y, al ingerirse, aparecen en sangre y otros fluidos corporales, porque son muy liposolubles.

Recomendaciones

Para minimizar la exposición al Bisfenol A la principal medida es evitar el consumo de alimentos y bebidas envasados en plásticos y, sobre todo aquellos productos sometidos a factores extremos como temperatura, salinidad o acidez. “Un primer paso es volver a utilizar los envases de cristal y no incluir en nuestra dieta comida precocinada que directamente, con el envase, se calienta en el microondas”, recomienda el profesor de la UA.

Referencias

Effects of Bisphenol A on ion channels: Experimental evidence and molecular mechanisms. Elsevier, editorial de libros de medicina y literatura científica (2016)

Rapid Insulinotropic Action of Low Doses of Bisphenol-A on Mouse and Human Islets of Langerhans: Role of Estrogen Receptor. Revista científica PloS ONE (2012)