UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XIV EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

Ricardo Valdivia, experto en conducta canina, explica que el perro realiza funciones para la sociedad que actualmente están siendo desatendidas y considera que nos encontramos lejos de saber compensar todo lo que nos han aportando a lo largo de la historia

El experto en conducta canina Ricardo Valdivia asegura que las dolencias afectivas y emocionales de las personas pueden mejorar en contacto con los perros de intervención. En este sentido, también ha valorado la importancia de dichos animales en la sociedad actual, ya que los canes favorecen y refuerzan funciones, como el apoyo emocional, que hoy día están siendo desatendidas. En este sentido, Valdivia alude a que “el apoyo de los perros en aspectos como puede el emocional, favorece la motivación, el cambio de actitud y el fomento de la participación de las personas en los procesos de mejoras de enfermedades”. Y añade que, “estamos lejos de compensar realmente lo que los perros han aportado a los seres humanos a lo largo de su historia de convivencia”.

Valdivia ha realizado estas declaraciones con motivo de su participación en el curso “Intervenciones asistidas por perros: bases teóricas y manejo del animal en contextos de intervención” que se celebra durante los días 21 y 22 de julio en la Casa Palacio de los Briones dentro del programa estival de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona.

La intervención asistida con perros tiene como finalidad facilitar la igualdad de oportunidades a personas en riesgo de exclusión social, ya sea niños, adultos o ancianos con alguna patología, ofreciendo atención sociosanitaria y educativa basada en el contacto entre personas y perros. Además, con su labor se promociona el trato ético y responsable de los animales de compañía y se contribuye a la investigación de estas técnicas de intervenciones asistidas con animales.

Para proceder a la selección del can, Valdivia ha precisado que “en primer lugar, se ha de determinar qué tipo de intervención se va a realizar y en segundo, se debe tener en cuenta las personas destinatarias de la intervención. En base a ambos factores se selecciona el perro adecuado para cada intervención”. Y explica que “para un centro de mayores se requerirá un perro de carácter tranquilo y de aspecto afable. Sin embargo, si la intervención es en un centro de jóvenes con problemas de conducta se elegirá un perro dinámico, enérgico y de aspecto más duro”.

Su amplia experiencia como experto en conducta canina le ha enseñado la versatilidad y lo gratificante que es trabajar con estos animales. De esta manera, Ricardo explica que “el perro puede participar en cualquier intervención, ya que por su larga relación de convivencia con el ser humano se ha creado una conexión entre ambos”. Asimismo, aclara que “una de las principales características cuando se trabaja con perros de intervención, es que ellos no juzgan, no tienen estereotipos, muestran siempre afecto y no sienten lastima, cualidades esenciales para crear un canal de comunicación positiva, y una adecuada relación de ayuda”.

Recalca que, a pesar de que el éxito en todas las modalidades de terapias es muy alto, son las dolencias afectivo-emocionales las que tienen una recuperación más rápida. “Se sabe que la actitud de las personas ante cualquier enfermedad es muy importante, y el perro ayuda y motiva en la participación de la cura de sus dolencias”.

Para finalizar, Valdivia ha destacado el extenso abanico en que puede intervenir un perro de intervención ya que ha explicado que “los perros de intervenciones puede mejorar la calidad de vida de niños con Síndrome del Espectro Autista, así como la de una persona víctima de violencia de género, personas mayores en residencias, jóvenes con problemas con la ley, etc.”.