UNIVERSITAT JAUME I

Pau Rausell, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universitat de València y director de la Unidad de Investigación en Economía de la Cultura y Turismo (Econcult) ha abordado el impacto económico de la cultura en el curso de verano «Un país de música: la industria musical valenciana».

Así, ha explicado que el concepto de cultura es una de las realidades más complejas de la natura humana y se analiza desde todas las ciencias sociales y humanas, no obstante, ha apuntado que el estudio de la cultura desde la economía permite hacer intervenciones desde el punto de vista instrumental para la elaboración de políticas. En este sentido, ha mostrado cómo se puede realizar un modelo econométrico que permite ver en qué casos interesa incidir más para su mejora.

En cuanto al impacto de la cultura y los efectos multiplicadores que genera, Rausell ha destacado que «muchas veces se hacen esfuerzos para calcular este impacto, como el porcentaje del PIB que supone, un dato que después no sirve para generar repercusiones reales en el futuro del sector sino que se utiliza simplemente como herramienta de comunicación». En este sentido, también ha puesto de relieve que aunque parezca positiva una acción por sus efectos multiplicadores, «la existencia de un impacto económico no justifica la acción por sí misma porque los fondos públicos se ponen entre todos mientras que el valor añadido tiene un efecto distribuido que no recae en todos, por lo que hay que debatir siempre estas acciones».

Por otra parte, Rausell ha afirmado que en cultura muchas veces «se habla de oído» y se repiten frases que no son ciertas cuando realmente hay datos que pueden mostrar cómo es la realidad. Por ejemplo ha señalado que «el IVA no ha generado impactos de reducción del gasto cultural, no ha habido un efecto de sustitución. Sí que hay un incremento de los precios pero la evolución del gasto se comporta como el conjunto general del gasto. Aun así siempre se dice que el problema principal de la cultura es el IVA».

El profesor también ha recalcado que el funcionamiento del mercado de la cultura es muy particular y complejo porque se dan situaciones que no se encuentran en otros mercados como el hecho de estar dispuesto a pagar por hacer cultura por razones expresivas. Aun así, ha desmentido la crítica que se hace de que no es posible medir todo en el ámbito cultural. «Por mi experiencia como investigador, hasta el momento no he encontrado nunca nada que sea importante que no se pueda contabilizar» ha apuntado. En este sentido ha explicado que en los estudios se hacen valoraciones contingentes, es decir, hay técnicas para extraer la valoración que la persona hace en euros de un valor intangible.