UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XIV EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La profesora del departamento de Filología Moderna de la Universidad de León señala que una sociedad sin humanidades es manipulable

Yolanda Morató Agrafojo, profesora del departamento de Filología Moderna de la Universidad de León, asegura que la práctica de subir a internet traducciones de obras tiene claros inconvenientes, pues “todo lo que esté hecho de manera poco profesional hace daño al gremio y generaliza prácticas poco aceptables”. Además, el consumo de este tipo de productos repercute directamente en los receptores debido a que se ofrece un material con una calidad insuficiente.

Yolanda Morató ha realizado estas declaraciones en el curso “De la página al estante: traducción literaria y editorial inglés>español. Teoría, práctica, derechos y deberes” y que se ha impartido dentro de la programación de la XIV edición de los cursos de verano que la Universidad Pablo de Olavide celebra cada año en su sede de Carmona.

La profesora ha sido la encargada de dirigir y coordinar el curso en el que se han afrontado cuestiones específicas de los mercados de la traducción literaria y editorial. El curso tiene como objetivo mejorar las competencias del traductor y analizar aquellas particularidades sin representación significativa en algunos grados universitarios, desde los conocimientos necesarios para firmar un contrato que cumpla con la Ley de Propiedad Intelectual hasta aspectos interdisciplinares necesarios para trabajar en el sector profesionalmente. Además, mediante ejemplos y tareas prácticas, se fomenta una gestión de recursos eficiente para el desempeño de la profesión y se responde a la diversidad de preguntas que surgen en torno a la iniciación y desarrollo en los sectores literario y editorial.

Yolanda recomienda invertir en formación para los profesionales del sector, ya que los usuarios que suben traducciones a internet creen que no van a gozar de oportunidades ni tener acceso al mundo profesional, por lo que advierte a estas personas que “traducen para una página que sí gana dinero, que están siendo engañados porque ellos no lo ganan, pero su trabajo genera dinero”. Además, alienta a las Universidades a que apuesten por las humanidades para que finalice el discurso de que la cultura no es rentable.

Asimismo, la especialista reivindica la importancia de la traducción debido a que influye en la percepción que un lector pueda tener de un determinado autor. Señala que se puede dar el caso de que a una persona un autor le resulte interesante “y puede suceder que realmente lo único que esté sucediendo es que la traducción no refleje el marco lingüístico en términos temporales o geográficos del lector”.

Yolanda Morató comenta que son varias las cuestiones a tener en cuenta en el momento de abordar una obra para su traducción. El primero consiste en tener un conocimiento de la lengua sobre la que se encuentra escrita la obra original y las características del idioma que quedará plasmado una vez sea adaptada. El siguiente aspecto es tener una “base cultural de la obra para no caer en errores que puedan resultar frecuentes cuando se prescinde del trasfondo de la obra”, señala.

Asimismo, la especialista advierte de que a la hora de trabajar sobre un material, el profesional debe tener en cuenta las características diferenciadoras de cada tipo de obra, tales como la musicalidad de la poesía o la accesibilidad de las obras de divulgación científica, así como de los manuales técnicos. En cuanto a los profesionales que trabajan sobre una determinada obra, suelen ser personas especializadas en determinadas épocas o temas, pues “la lógica lleva a que ciertos autores y temáticas se ofrezcan a ciertos traductores”.

Para concluir, Yolanda Morató alerta de la “normalización” de la piratería como práctica habitual. De esta manera, señala que “una persona que lee un libro debe reconocer la labor de los distintos profesionales implicados” y cree que actualmente existe un discurso cada vez más extendido que trata de vender que las humanidades no son rentables, relegándolas a un lugar secundario, y asegura que “una sociedad sin humanidades es una sociedad manipulable”.