UNIVERSIDAD CATÓLICA SAN ANTONIO DE MURCIA

La deportista de la UCAM se impuso en la final a la india Sindhu Pusarla tras caer en el primer set

Llegó a los Juegos Olímpicos de Río 16 con el único objetivo de subir a lo más alto del podio: “No firmo ninguna medalla que no sea la de oro”. La contundencia ante la prensa de a su llegada a la Villa Olímpica sorprendió a muchos pero la onubense, enrolada en las filas de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), tenía claro lo que decía. En la final se plantó sin ceder ni un sólo set pero en el partido definitivo tendría que superar muchos problemas para llevarse el oro olímpico.

Y eso que parecía que el choque estaba encarrilado cuando se ponía 19-16 en la primera manga pero ahí apareció la mejor versión de su rival, la india Sindhu Pusarla que con un parcial de 0-5 lograba llevarse la primera manga. Lejos de hundirse por la oportunidad perdida, Carolina Marín sacó la rabia y el orgullo que ya la habían llevado a ganar el Europeo y el Mundial y pasó por encima de Pusarla en la segunda manga (21-12).

El tercer set fue más igualado. Al paso del intervalo, Marín sólo disponía de un punto de ventaja (11-10) pero justo ahí mostró su mejor versión y con un recital en ataque y en defensa desarmó a Pusarla, que llegó mucho más justa físicamente a la recta final, y sentenció el partido. Carolina Marín hace así historia en un deporte con muy poca tradición en España consiguiendo un oro olímpico en una disciplina tradicionalmente dominada por los países asiáticos.

Pleno en piragüismo y abandono de Miguel Ángel López en 50 kilómetros marcha

Además, la jornada ha dejado las buenas noticias en piragüismo de la clasificación de Saúl Craviotto en K1 200 y de Javier Hernanz en K4 1.000 para las finales de mañana por lo que estarán en la lucha por las medallas. La nota negativa de la jornada llegó en los 50 kilómetros marcha con el abandono de Miguel Ángel López. El atleta murciano, que fue undécimo en la prueba de 20 kilómetros de la semana pasada, abandonó pasado el kilómetro 40 después de haberlo dado todo sobre el asfalto de Río de Janeiro.