UNIVERSITAT ROVIRA I VIRGILI

Green Smart Data es una empresa de base tecnológica formada por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili, la mayoría de la rama de ingeniería electrónica, que en algo más de un año han demostrado cómo los agricultores pueden disponer de sistemas adaptados para controlar el riego de los cultivos y conocer en qué momento hay que actuar para evitar la propagación de las plagas según la meteorología. En poco tiempo han encontrado clientes de grandes empresas del sector catalanes y españoles

Optimizar el rendimiento de las fincas es, en líneas generales, lo que ofrece la empresa de base tecnológica Green Smart Data, que ha surgido de los investigadores y emprendedores Xavier Vilanova, Eduard Llobet, Raúl Calavia y Oriol González, del grupo de investigación Microsystems and Nanotechnologies for Chemical Analysis, del Departamento de Ingeniería Electrónica, Eléctrica y Automática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería. Trabaja en el desarrollo de equipos tecnológicos inteligentes adaptados a las necesidades de los agricultores que permiten, a través de sensores, recoger información sobre diferentes parámetros. Los clientes reciben informes personalizados que pueden revisar desde su ordenador, teléfono o tableta, para seguir el momento el mapa de la situación en que se encuentran sus fincas, tanto desde el punto de vista de la meteorología como de la humedad. El sistema que han desarrollado, además, avisa mediante alarmas si se dan condicionantes climatológicos de alto riesgo, como golpes de calor o heladas, para que puedan actual antes de que la producción pueda verse afectada.

Prevenir la aparición de plagas

Todos los seres vivos necesitan condiciones especiales para propagarse. Fórmulas matemáticas indican en qué momento se producen porque una determinada plaga se expanda. Ante esto, los emprendedores han desarrollado un sistema que permite detectar este momento. Por lo tanto, los agricultores saben cuándo es el momento óptimo para actuar ante esta plaga y, a través de los gráficos que se generan, ver la tendencia para conocer cuándo se puede aplicar un determinado tratamiento.

“Lo que funciona en un terreno no funciona en otro”, explica Raúl Calavia, uno de los investigadores impulsores de la empresa, que apunta que, gracias a la labor que hacen con expertos agrónomos, han desarrollado sistemas adaptados a los tipos de terreno y de plaga: “Cada plaga tiene su modelo en función de la biología. El mismo hongo en dos regiones cercanas tiene un comportamiento diferente. “Por eso lo que ellos proponen a través de la empresa son soluciones a medida y adaptadas a cada terreno.

La humedad y el estrés hídrico

Actualmente hay estaciones oficiales repartidas por toda Cataluña que ofrecen a los agricultores datos sobre la meteorología y la humedad. Uno de los problemas con que se encuentran es, sin embargo, que en 500 metros de distancia no se perciben los cambios de temperatura, pero sí de humedad, que varía si pasa un río cerca de un cultivo, por ejemplo, un hecho que conlleva más agua en las hojas y más hongos, más bacterias, etc. Y si la estación está situada a cinco kilómetros de la finca, la diferencia puede ser muy grande.

Por ello, los investigadores han desarrollado nuevas aplicabilidades al sistema. En este sentido, vieron que sería interesante ofrecer información añadida: aparte de la meteorológica, también han creado mecanismos a través de los cuales, con sensores de humedad situados a diferentes profundidades, los agricultores conocen el perfil de riego y, por tanto, pueden saber si riegan bien o no. Los sensores tienen tres sondas: una superficial, para ver las afectaciones de la lluvia; una a la altura de las raíces, para saber la cantidad de agua reciben, y una más profunda para saber si se está regando demasiado. En general “cuando tienen información de cómo riegan pasan a hacerlo la mitad, ya que normalmente siempre prefieren que sobre”. Esto les supone, apunta el investigador, una reducción del consumo de agua, de electricidad -si trabajan con bombas- y también de abonos.

Supervisar la cantidad de agua en las hojas y las raíces permite jugar con el estrés hídrico de la planta. Sacando agua de manera controlada -una vez se sabe la que tiene en las raíces- se puede estresar un poco para hacer el cultivo más fuerte, que, en algunos casos, produce más frutos y de más calidad: “El perfil de riego es por algunas empresas su valor principal “, explica el emprendedor. Así conocen si es mejor regar por la noche o pueden decidir cómo optimizar el riego.

De momento la empresa -que ha recibido el asesoramiento de la Unidad de Valorización y Comercialización de la URV con el apoyo de acción- trabaja con clientes que han hecho de la agricultura su industria y que saben que la tecnología es una inversión que les permitirá incrementar beneficios. Empresas de Tarragona, Lleida, Girona, Barcelona, ​​Soria y La Rioja ya han pedido sus servicios y los cultivos con los que más trabajan son nogales, avellanos, olivos, maíz y manzanos. Aunque les es difícil entrar en el pequeño agricultor, al que “cuesta más de ver los beneficios de estos avances”.

De cara el futuro la empresa tiene el objetivo de desarrollar los sensores, que ahora son comerciales, y poder optimizar costes.