UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALENCIA

Durante la I Jornada sobre Victimización organizada por el grado en Criminología de la Universidad Católica de Valencia

Raquel Campos, profesora de Derecho Penal del grado en Criminología de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, ha asegurado que el sistema penal español “daña a la víctima” y ha incidido en la “crisis” de un sistema que “fracasa respecto al delincuente porque no lo rehabilita y también fracasa con la víctima”.

La experta, que ha impartido una ponencia en la primera jornada sobre victimización organizada por el grado en Criminología de la Universidad Católica de Valencia, ha reclamado, asimismo, una “mayor humanización” del sistema a través de la mediación penal y de la implantación generalizada de oficinas de atención a las víctimas del delito.

En la jornada han participado María José Beneyto, decana de la Facultad de Psicología de la UCV -y también criminóloga- que ha disertado sobre la vulnerabilidad y la superación de las víctimas ante los delitos violentos. La sesión ha concluido con Juan Federico Arriola, académico investigador de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, que ha analizado los derechos humanos en México desde la perspectiva victimológica.

En su ponencia, Campos ha abundado en la “victimización secundaria”, como ha denominado al sufrimiento que el sistema judicial infiere a la víctima durante la investigación o el proceso judicial. “Cuando una víctima entra en un proceso penal suele salir dañada, el juicio la somete a un interrogatorio durísimo, a veces, humillante”, ha añadido.

En este sentido, la experta ha detallado que, en muchas ocasiones, la víctima por sí misma “no sabe muy bien cómo enfrentarse al proceso judicial, no conoce cuánto va a durar el juicio, le falta información y está llena de incertidumbre”. Además, a dicha victimización secundaria contribuye el hecho de tener que “enfrentarse con su agresor visualmente”.

De esta forma, Campos ha apuntado a la importancia de “humanizar un sistema tan frío” a través de dos herramientas como son la mediación penal y las oficinas de atención a las víctimas del delito que pueden “paliar o disminuir” la victimización secundaria.

La jurista y criminóloga ha lamentado que en Valencia solo haya unos pocos juzgados que lleven a cabo la mediación penal, mediante el cual la víctima es la que decide “cómo quiere que se le repare” y que intenta “resolver el conflicto llegando a establecer un acuerdo reparador, antes del juicio”.

Asimismo, la profesora también ha reclamado “ampliar la red de oficinas de atención a las víctimas a todos los partidos judiciales, así como incorporar más personal, la inclusión de psicólogos en las oficinas y que los operadores jurídicos, especialmente los jueces, no descuiden a la víctima”.

Sobre la jurisdicción de menores, Campos ha manifestado que esta red “sí que está mucho más cuidada que la de adultos”.

COMPROMISO DE LA SOCIEDAD CON LA VÍCTIMA

Por su parte, Beneyto ha subrayado que a las víctimas les une su “inocencia” y ha apelado a “un compromiso social absolutamente necesario con los damnificados, a una solidaridad verdaderamente activa”.

“A la víctima se le ha mirado a última hora; se les ha desatendido hasta hace poco y es el momento de hacer un esfuerzo por protegerlas con instrumentos institucionales y legales”, ha reiterado.

Finalmente, la decana de psicología, entre otros aspectos, se ha referido también al “sentimiento de venganza” que, “si bien la víctima no puede evitar, hay que ayudarla a que lo reconduzca y evitar así más secuelas psicológicas”.

En este sentido, ha hecho hincapié en el perdón por el valor psicológico “importantísimo” que tiene para la recuperación de la víctima. “Al perdonar se abandona el resentimiento y el rencor, sentimientos que no permiten que la persona se adapte a su vida cotidiana sino que se ancle constantemente en el proceso vivido. Perdonar no es un olvido pasivo, sino dejar de estar resentido; es un acto de generosidad que supone salir voluntariamente de una deuda”, ha expresado Beneyto.

LAS VÍCTIMAS INVISIBLES DE MÉXICO

La jornada ha concluido con la participación del académico investigador de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, Juan Federico Arriola, que ha disertado sobre las “víctimas invisibles en México”. “Se trata de las victimas que no reconoce el estado como tales pero que están en la memoria de las familias y la sociedad mexicana -ha especificado-, y que pueden oscilar entre 20.000 y 70.000 las personas desaparecidas”.

En este punto, el ponente ha señalado que “se trata de desapariciones muy diferentes a las de las dictaduras de Sudamérica, porque eran causadas directamente por los gobiernos opresores”. Sin embargo, “el número de desaparecidos en México triplica al de las dictaduras militares en Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Brasil”, ha lamentado Arriola.

Para este experto el estado mexicano ha fallado “de manera indiscutible” porque no ha habido una “explicación seria” sobre la causa de las desapariciones, que en gran medida “se deben a delincuencia organizada y que responden a razones de trata de personas y de narcotráfico”.

En la mayoría de los casos, ha informado, son desapariciones de mujeres jóvenes para ser explotadas sexualmente, de periodistas que hicieron investigaciones sobre corrupción en el ámbito local, o de campesinos que se negaron a formar parte de grupos delincuentes.

Por último, Arriola ha reclamado “cooperación internacional entre los estados” para acabar con estas bandas que se dedican a la trata de personas, y que reclutan gente para sus actividades ilícitas.