UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALENCIA

El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid señala que “habría que empezarlos en la ESO y evitarlos en Infantil y en gran parte de Primaria”, durante el VIII Congreso de Filosofía de la Educación

Gonzalo Jover, catedrático de Teoría de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, ha considerado, que, en general, en la escuela “demasiados deberes son contraproducentes” para los niños así como que “habría que empezarlos en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de modo gradual, y evitarlos en Infantil y en gran parte de Primaria”.

El reconocido pedagogo ha participado en el VIII Congreso Internacional de Filosofía de la Educación, que finaliza hoy, organizado por la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, en colaboración con la Universidad Internacional de La Rioja, el Instituto Europeo de Iniciativas Educativas, y la Revista Española de Pedagogía.

“Sé que es muy difícil, porque las circunstancias en las que trabajan los maestros y profesores son complicadas, pero habría que tratar de rentabilizar al máximo posible el tiempo escolar. Contra lo que se suele decir, los niños y los adolescentes en España no van poco tiempo al colegio; así, lo que debemos hacer es concentrar más el currículum, lo que enseñamos”, ha expresado Jover.

El pedagogo ha abogado por “rentabilizar el tiempo escolar” y seleccionar lo que hacen los maestros y profesores, así como “dejar que los niños puedan disfrutar de su vida infantil fuera de la escuela. Nuestro problema no es de tiempo sino de eficacia”, ha expresado.

Asimismo, este experto ha reconocido que “a veces somos los propios padres los que presionamos porque creemos que los niños van a perder el tren si no empiezan demasiado pronto a hacer deberes, y eso no es así”.

En este sentido, ha señalado que los padres han de ser conscientes de que “la vida de los niños no está predefinida”. Así, “la idea de que cuanto antes empiecen a aprender matemáticas y a leer van a ser mejores no es necesariamente verdad. Hay que dejar cada cosa a su tiempo, y los niños pequeños han de tener tiempo, incluso es su derecho, de vivir la vida de niños”, ha observado.

FRACASO ESCOLAR

Igualmente, Jover, que es director adjunto de la Revista Española de Pedagogía, se ha referido a la polémica sobre el fracaso escolar. Así, ha expresado que “en España no se consiguió que todos los niños fueran a la escuela hasta los años 80 y nuestro sistema educativo ha avanzado mucho en términos globales en este tiempo: los niños están escolarizados, los índices de analfabetismo que existían cuando yo era niño han decaído enormemente y en eso hemos avanzado”.

Así, el catedrático ha manifestado que ante la pregunta de por qué los niños sacan peores resultados “habría que cuestionarse también las propias pruebas, porque la educación no consiste solamente en que el niño saque buenos resultados en PISA, ni PISA agota todo lo que es la educación”.

“Nuestros chavales van mucho tiempo a la escuela, los maestros trabajan mucho, y además les cambian la legislación cada dos por tres y no hay quien se aclare, el sistema está tremendamente politizado y no podemos trabajar con el sosiego suficiente. Por lo tanto, nuestro problema realmente es de rentabilidad del tiempo”, ha añadido Jover.

Ibáñez-Martín: “Tendrán más éxito las universidades que propongan una antropología capaz de señalar objetivos vitales en los que valga la pena comprometerse”

El filósofo de la educación José Antonio Ibáñez-Martín, vicerrector de Ordenación Docente y Doctorado de la Universidad Internacional de La Rioja, ha asegurado que “tendrán más éxito las universidades que propongan una antropología capaz de señalar objetivos vitales en los que vale la pena comprometerse y no obteniendo una inmediata consecuencia, sino un compromiso que exige un tiempo para llevarse a su perfección”, ha advertido Ibáñez-Martín.

El catedrático emérito ha impartido la ponencia de clausura del VIII Congreso Internacional de Filosofía de la Educación que se ha celebrado desde el pasado miércoles en la Universidad Católica de Valencia, organizado en colaboración con la Universidad Internacional de La Rioja, el Instituto Europeo de Iniciativas Educativas, y la Revista Española de Pedagogía.

El catedrático emérito ha instado a las universidades a “mover al espíritu crítico, al deseo de alcanzar la verdad” y promover “una cultura que ame el esfuerzo -que se traduce en concentración y en dedicación- pues sin esfuerzo es muy difícil conseguir algún éxito en la vida”.

Asimismo, Ibáñez-Martín, que dirige la Revista Española de Pedagogía, ha señalado que la educación “ha de mover a la autocrítica sobre las propias dotes y los resultados obtenidos, para lo cual debe estar sometida al juicio de terceros” así como “desarrollar la capacidad de leer un libro, de hablar y de presentarse, muy importante y decisivo para respetar a los demás”.

“Una Universidad que proporcione una enseñanza superior, no es superior por el grado de los contenidos sino porque intenta acudir a aquello que de superior hay en el ser humano” por lo que se ha de enseñar a los estudiantes “a salir de sí mismos para promover el bien de la sociedad en la que vivimos, sin encerrarse en el propio yo”, ha subrayado el ponente, que ha impartido la ponencia de clausura del congreso.

Igualmente, el experto ha detallado que dado que el mercado laboral está en constante evolución es un “cortoplacismo equivocado tratar de focalizar la vida universitaria en una empleabilidad inmediata, puesto que muchos empleos actuales van a dejar de existir”.

De esta forma, Ibáñez-Martín ha aconsejado a las universidades “no preocuparse tanto de la empleabilidad inmediata de sus estudiantes cuanto de la educación de la inteligencia y del carácter”.

Precisamente, sobre la educación universitaria han versado sendas ponencias que han abordado la formación en capacidades en la educación superior y el desarrollo de capacidades que formen el carácter de los universitarios.