UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

Se ha convertido en el primer laboratorio en España acreditado con la norma UNE-EN ISO/IEC 17025:2005

Como referencia para tomar medidas de protección radiológica en hogares y entornos de trabajo o para preservar bienes de interés cultural como pinturas rupestres. La medida de radón en aire o su exhalación en suelos ha sido el ámbito de especialización para el grupo de investigación de la Universidad de Cantabria impulsado hace ya más de cuarenta años por los profesores Eugenio Villar y Jesús Soto.

Fruto de esa experiencia, el Laboratorio de Radioactividad de la Universidad de Cantabria (LARUC), ahora dirigido por el catedrático de Radiología y Medicina Física, Luis Santiago Quindós, es, desde hace unos días, el único en España acreditado por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) para la medición de radón en aire y su exhalación en suelo. “Este reconocimiento supone un gran respaldo a nuestro trabajo”, explica Quindós.

Mapa de radón en España

Trabajo que ha supuesto, por ejemplo, haber participado en el estudio impulsado desde el Consejo de Seguridad Nuclear para analizar viviendas de todo el país y medir el nivel de radón existente y contribuir, así, a determinar en dónde existe una mayor concentración de este gas radiactivo presente en la naturaleza, cuya inhalación continuada puede producir serios daños en el sistema respiratorio, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, este organismo internacional es el que ha alertado de que, según sus estimaciones, el radón es causante de entre un 3 y un 14% de las muertes por cáncer de pulmón en el mundo, es decir, trasladado a España, del mismo número de fallecimientos que provocan, aproximadamente, los accidentes de tráfico.

“Hemos analizado unos 9.200 hogares, un número que parece importante pero que, comparado con los 600.000 estudiados en Reino Unido, por ejemplo, da idea de que aún es insuficiente”, señala el profesor de la UC, que recuerda además, que, “el radón es un contaminante más en el puesto de trabajo y, por lo tanto, debería estar incluido en la seguridad laboral de los trabajadores”.

De ahí que el catedrático de la UC llame la atención sobre la necesidad de una mayor sensibilización sobre la presencia de este gas en lugares de trabajo como balnearios, galerías, establecimientos termales y zonas identificadas por sus valores altos de radón y, además, sobre que sería muy importante “tener unos códigos técnicos de edificación para evitar construir nuevas casas en las que exista presencia de este gas”.

Normativa

En España, hasta ahora, la normativa vigente ha sido el R.D. 783/2001 Reglamento, sobre Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes, y la Instrucción IS -33 de Consejo de Seguridad Nuclear. En los dos últimos años, se ha dado un paso más con la Directiva (2013/59/EURATOM), estableciendo los niveles admisibles de radón no sólo para lugares de trabajo, sino para los domicilios. Esta normativa deberá ser incorporada a la normativa española antes del 18 de febrero de 2018.

“Decidimos apostar por la acreditación ante la necesidad de poder formar parte de un mercado que se nos avecina emergente con la entrada en vigor en 2018 de la Directiva (2013/59/EURATOM) que define las Normas Básicas de Seguridad (BSS, Basic Safety Standards) y, de esa forma, poder completar el trabajo desarrollado durante los últimos cuarenta años”, explica Luis Santiago Quindós.

Junto a la protección radiológica, la medida de radón se utiliza también como trazador o testigo de cómo es el movimiento de masas de agua o aire en determinadas circunstancias, tal y como sucede en acuíferos o cuevas, según explica el profesor y miembro del grupo de investigación de Radón, Carlos Sainz. “El interés más directo en los análisis en cuevas es, precisamente, el de preservación de pinturas rupestres o cualquier otro bien cultural”, señala.

Los investigadores adscritos al Grupo Radón del Laboratorio LARUC de la Universidad de Cantabria constituyen un grupo de referencia a nivel nacional e internacional en la investigación sobre el gas radón (métodos analíticos, dosimetrías en ambientes cerrados, influencia sobre la salud, etc.). Desde el año 1988, participan activamente en proyectos, tanto nacionales como internacionales, sobre la radiación natural.