UNIVERSIDAD CATÓLICA SAN ANTONIO DE MURCIA

José María Caballero, vicedecano del Grado en Criminología de la UCAM

En el congreso han participado expertos procedentes de diferentes instituciones internacionales como la Universidad de Harvard

Se ha clausurado hoy, en el Templo de Los Jerónimos de la UCAM, el II Congreso de Criminología aplicada bajo el título ‘Agresividad Escolar’, organizado por el Departamento de Criminología de la Universidad Católica de Murcia. En la ponencia impartida por José Mª Caballero, vicedecano del Grado en Criminología de la Universidad Católica, bajo el título ‘Aspectos normativos de la agresividad escolar’, expuso que tanto en el ámbito familiar como el educativo deben estar pendientes de este tipo de cuestiones, “pero los centros escolares deben tener un protocolo de prevención de acoso escolar, no buscar soluciones a posteriori, sino que no se produzcan estas situaciones. Estos deben evitar que exista la figura del agresor. Lo importante no es ver como se actúa frente a un agresor o frente a una víctima, sino que la finalidad tiene que ser que no exista agresor y por lo tanto no existan víctimas que atender”.

En los dos días que ha durado el congreso se ha podido asistir a varias mesas redondas y ponencias en las que han participado responsables especializados en la temática como Jesús Martín, doctor en Medicina y Research Fellow del International Security Program de la Universidad de Harvard, quién ha hablado en su ponencia sobre ‘La biología no nos obliga a ser violentos. La declaración de Sevilla sobre violencia’, donde ha explicado la conducta del ser humano ante una situación violenta y lo que le empuja a actuar de una forma activa o pasiva en cuanto a los sucesos agresivos.

Solo el 23% de las personas confían en la gente

Por su parte, Fuensanta Cerezo, profesora de la Universidad de Murcia (UMU), puso en contexto a los asistentes sobre la situación de la violencia en los centros escolares, “un estudio realizado recientemente muestra como solo el 23% de las personas confían en la gente, esto ocurre también en las aulas con los alumnos, que no confían en otros que son diferentes, ya sea por cultura o por país. Entienden la diferencia como una amenaza, no como una riqueza y este es uno de los puntos por los que se inicia el bullying”.

“Nuestra naturaleza tiene mucho de violenta en nuestros genes para sobrevivir, pero lo importante es nuestra personalidad, y aquí entra la diferencia entre maltrato y agresión, siendo el primero continuado y el segundo algo puntual. El bullying es una forma de maltrato intencionado y persistente, donde la victima recurre al profesorado para contarlo, y en la mayoría de los casos estos no saben que hacer”, concluyó Fuensanta Cerezo.

Así, la vicerrectora de Investigación de la UCAM, Estrella Núñez mencionó que “queremos que los alumnos tomen conciencia de que el paso por la universidad no solo es el paso por las aulas, sino que también pueden tratar temas tan candentes como este de hoy de la violencia escolar. Tienen que conocer la agresividad en centros escolares no solo desde el punto de vista de la criminología, sino también desde la psicología y la sociología”.