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La entrevista, realizada por Prensa UNE, puede ser reproducida íntegra o en parte.

El término ‘dramaturgia’ tiene ya carta de naturaleza en los estudios y en la práctica teatral contemporánea. Aunque a menudo se utiliza como sinónimo de adaptación de un texto para la representación, su sentido es más amplio, y engloba toda una serie de decisiones y trabajos previos a la puesta en escena. A esta práctica responde en gran medida este Manual.

P. ¿Cuándo hoy hablamos de arte dramático, a qué géneros o formas nos estamos refiriendo?

R. El arte dramático ha ampliado notablemente sus límites desde comienzos del siglo XX. A la dramaturgia clásica ha sumado todo el repertorio performativo de las vanguardias históricas y de las nuevas formas surgidas del terreno del mimo, de la danza y de las zonas limítrofes con las artes plásticas.

P. ¿Cuál es la salud del arte dramático en nuestro país?

R. Desde el punto de vista de la escritura, el arte dramático está en un momento extraordinario. Contamos con una figura de relieve internacional, como es Juan Mayorga, y con numerosos escritores jóvenes. Otra cosa es la economía del teatro: desde el abandono de la cultura por parte del estado, la profesión teatral vive en la precariedad.

P. ¿Cuáles son las formas o géneros más valorados por el público?

R. No existe un público, sino muchos públicos, y cada género tiene el suyo. La comedia nunca ha dejado de atraer, pero en los últimos tiempos la tragedia o incluso el drama filosófico han tenido un éxito inesperado. Hay también público para los musicales, pero es un campo cada vez más reducido a una o dos producciones anuales.

P. ¿Cuáles son, a su modo de ver, los cambios más significativos experimentados en los últimos años?

R. La recuperación del teatro de texto, que a finales del siglo pasado parecía estar a punto de extinguirse. La gran cantidad de mujeres que están escribiendo teatro. Y algo que no se suele citar: la recuperación para la escena de los clásicos.

P. ¿Por qué era necesario este libro?

R. Porque no existe ninguno de estas características. Muy pocos abordan la Dramaturgia en el sentido que lo hace este libro, y ninguno de una manera amplia y comprensiva de todos sus aspectos.

P. ¿Es éste un libro para dramaturgos o para dramaturgistas?

R. La profesión de dramaturgista no existe como tal en España, pero muchos profesionales del teatro hacen tareas propias de un dramaturgista. A todos ellos está destinado, así como a los estudiantes de Arte Dramático y a cualquier lector interesado en el teatro.

P. ¿Qué van a encontrar en esta obra los dramaturgos y dramaturgistas que se acerquen a sus páginas?

R. Van a encontrar una exposición amplia y muy detenida de todos los campos que engloba el trabajo dramatúrgico, además de una bibliografía bastante completa y puesta al día. Además van a encontrar aspectos que normalmente se dejan fuera de los estudios, como el teatro musical, el teatro para la infancia y la juventud, el teatro de títeres y objetos…

P. ¿Y el resto de profesionales implicados en la puesta en escena?

R. El trabajo dramatúrgico recoge multitud de aspectos que son importantes para todos los profesionales del teatro, especialmente para actores y directores. El análisis del texto dramático, del que se ocupa la primera parte del Manual, por ejemplo, es fundamental para una puesta en escena coherente.

P. ¿Existe una dramaturgia característica de nuestro país?

R. Entendida como escritura dramática, la dramaturgia española ha tenido rasgos característicos en otras épocas, como el Siglo de Oro, pero en la actualidad está bastante integrado en la producción internacional.

P. ¿Cuáles son las tendencias actuales?

R. La extraordinaria versatilidad de la escritura teatral: coexisten las experiencias performativas adscritas a la tradición vanguardista con la escritura tradicional. Probablemente lo más característico de la actualidad es una escritura de gran libertad, que no renuncia a contar una historia, pero lo hace tomando formas del cine, de la narrativa, e incluso de las artes plásticas y videográficas. Y la preferencia por espectáculos de pequeño formato, consecuencia, en parte, de la precariedad de que hablábamos más arriba.

P. ¿Cuáles son las tendencias actuales en otros países?

R. En gran parte semejantes a las españolas. Pero hay tendencias que se echan de menos en nuestro país, como el teatro de compromiso social que sigue siendo importante en la escena inglesa. Tampoco se ha conseguido integrar el género musical ni renovar la tradición española en ese campo, ya que la mayor parte de los musicales son franquicias.

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