UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Este año se conmemora el 20 aniversario de la puesta en marcha de la planta desalinizadora ubicada en las proximidades del Bosque Ilustrado

En el campus de la Universidad de Alicante se han sustituido 1.900.000 m3 de agua potable por agua desalada y agua salobre en los últimos diez años, lo que supone un ahorro de 2.685.000 euros. En 1996, en las proximidades del Bosque Ilustrado, se construyó una planta desaladora mediante ósmosis inversa que se abastece de agua procedente de un acuífero sobre el que se ubica la propia Universidad. Desde su puesta en funcionamiento, el agua producida ha sido destinada para el riego de las zonas ajardinadas del campus. Al mismo tiempo, la planta participa en la formación de posgraduados, técnicos, etc. y es visitada por diferentes colectivos tanto de la propia universidad como externos.

“Ante el crecimiento del campus y sus grandes necesidades de agua y por la sequía acaecida en España entre 1990 y 1995, trató de buscarse una solución por medio de la desalinización de aguas salobres. Esta alternativa tuvo su origen en referencias verbales que se tenían sobre la presencia de aguas subterráneas en el campus de la UA. Se había oído además que, probablemente, esas aguas salobres ya fueron utilizadas por el campamento militar ubicado anteriormente en esta zona por medio de canalizaciones subterráneas”, explica el coordinador de Proyectos y Desarrollo del Instituto Universitario del Agua y las Ciencias Ambientales (IUACA), Daniel Prats.

Después de tres perforaciones en lugares distintos, se encontró un acuífero con agua salobre de elevada salinidad que impedía su aprovechamiento ni siquiera como agua de riego. De ahí que, el 14 de junio de 1996, se pusiera en marcha la desaladora en el campus de San Vicente de Raspeig.

“Para obtener agua con los parámetros adecuados para riego es preciso remineralizarla mezclando el agua desalada con un 25 % del agua salobre del pozo. Dicha mezcla se materializa en una de las dos lagunas existentes en el Bosque Ilustrado de la UA que, por otro lado, alberga multitud de fauna como aves, galápagos… En la otra laguna, comunicada por gravedad, se acumula el agua de regadío”, señala el coordinador de Proyectos y Desarrollo del IUACA.

“En los veinte años de operatividad, los impactos de la desalación sobre la Universidad de Alicante han sido positivos desde múltiples perspectivas: ambiental, económica, social y técnica, ya que se mantiene el regadío del campus con recursos propios, al margen de las situaciones climáticas”, añade Patricia Fernández, investigadora predoctoral del IUACA y autora del artículo ‘20 años después: los resultados de la desalación en el campus de la Universidad de Alicante’.

Desde el punto de vista ambiental, se ha sustituido un volumen importante de agua potable por agua salina procedente de un acuífero con un consumo energético del orden de 1 kWh/m3 utilizado. “El agua potable sustituida proviene de trasvases, pozos del Alto Vinalopó y desalación de agua de mar, en todos los casos con un consumo energético muy superior”, apunta Fernández.

Referencia

Artículo “20 años después: los resultados de la desalación en el campus de la Universidad de Alicante” publicado en iAgua. Autora: Patricia Fernández, beneficiaria de las ayudas para contratos destinados a la formación predoctoral del Programa Propio del Vicerrectorado de Investigación y Transferencia de Conocimiento de la UA.