UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Los datos oficiales indican que Barcelona, al igual que otras ciudades europeas, tiene unos niveles de delincuencia muy bajos. Sin embargo, la percepción de los ciudadanos es muy diferente y la seguridad es uno de los problemas que más preocupa según las encuestas oficiales. La Universidad de Barcelona coordina un proyecto europeo cuyo objetivo es averiguar las causas de este desajuste entre la percepción de la seguridad y la criminalidad en diversas ciudades europeas, para poder diseñar políticas públicas adecuadas. Se trata del proyecto MARGIN – Tackle Insecurity in Marginalized Areas, en el que también participan el Departamento de Interior de la Generalitat de Cataluña, el Instituto Nacional de Criminología de Hungría, el Instituto Nacional de Estudios Avanzados de Seguridad y Justicia (Francia), la Universidad de Milán-Bicocca (Italia), el University College de Londres (Reino Unido) y el centro de investigación internacional EuroCrime.

«Esta discrepancia no es un problema único de Barcelona y en otros países europeos se repite el mismo patrón, en el que ciudades con cifras de delitos bajas tienen una población que se siente insegura», explica Riccardo Valente, investigador del Laboratorio de Medios Interactivos de la UB y coordinador de MARGIN. «En estos casos —continúa—, la percepción no estaría justificada por temas de carácter criminal, lo que implica que reducir el crimen no es suficiente, sino que también hay que mejorar otros aspectos que disminuyan la percepción de inseguridad de la población».

Delitos ocultos en las estadísticas

La primera fase del proyecto ha comparado las cifras de delitos registradas por las fuentes policiales con los datos de las encuestas de victimización para analizar qué factores inciden en la percepción de inseguridad. Estas encuestas nacieron en los años 70 para detectar lo que en la literatura científica se conoce como cifra oculta, es decir, los delitos que no se denuncian a la policía. «Hemos constatado que personas mayores y mujeres muestran valores más altos de percepción de inseguridad en comparación con los jóvenes y los hombres, o que las personas que llevan más años viviendo en el barrio tienen más sensación de inseguridad», explica Valente. «Sin embargo, estos resultados necesitan un análisis más profundo, ya que no se da una relación de causa efecto. Por ejemplo, en el caso de las persones mayores, no sería solo la edad lo que modula la percepción, sino otros aspectos como la salud o el aumento de la vulnerabilidad», apunta el experto.

Según los investigadores, las encuestas de victimización no son útiles para profundizar en estos elementos que inciden en la percepción de inseguridad de los ciudadanos, ya que carecen de preguntas sobre los factores socioeconómicos y sociogeográficos que permitirían entender mejor la relación entre el perfil de los encuestados y su percepción.

Para afrontar estas limitaciones, el proyecto ha diseñado la encuesta MARGIN, en la que se han incluido preguntas sobre la salud, la situación económica y familiar, la integración en el barrio y otros aspectos sociales y económicos. «La precariedad laboral, la percepción de mala salud o tener personas a cargo, entre otras situaciones, podrían incidir en la percepción de la seguridad, y para confirmar esta relación, hemos reflejado estos aspectos en el cuestionario», señala el investigador. «La idea es incorporar estas preguntas en las encuestas oficiales y también tratar de unificar los cuestionarios para todos los países, ya que en la actualidad varían mucho tanto por el número y la formulación de las preguntas, como por la periodicidad y la muestra de encuestados», recuerda Riccardo Valente.

El cuestionario MARGIN se está utilizando en el marco de una encuesta a gran escala en Italia con una muestra telefónica de cerca de 15.000 personas, con el objetivo de corroborar el valor estadístico de las preguntas. En los demás países participantes del proyecto se harán cien entrevistas cara a cara para asegurar que el cuestionario funciona en los diferentes idiomas del consorcio.

Comparación entre barrios

El proyecto se complementará con un trabajo cualitativo cuyo objetivo es contrastar los factores identificados en la encuesta y determinar su influencia en la percepción de la seguridad. Para ello, los investigadores han seleccionado, en cinco ciudades europeas, dos barrios que tienen niveles altos de criminalidad —en términos relativos con respecto a otros barrios—, pero características opuestas en cuanto a renta per cápita y nivel educativo. «Por un lado, según los análisis de las encuestas de victimización, el nivel educativo podría ser uno de los factores relacionados con la inseguridad: cuanto más bajo, más percepción de inseguridad. Y por otro lado, esta comparación nos permite comprobar si la percepción de inseguridad responde a factores diferentes dependiendo de si vives en un barrio favorecido o deprimido», explica el investigador.

Este trabajo comenzará con entrevistas en profundidad a representantes de plataformas vecinales, trabajadores de instituciones públicas como los Mossos d’Escuadra o representantes de distritos, así como a un tercer grupo relacionado con personas excluidas. A partir de los resultados de las entrevistas, se llevará a cabo un trabajo de observación participante a lo largo de seis meses para estudiar aquellos lugares donde podrían darse problemas de inseguridad. «La idea es comprobar si los factores que hemos identificado en las encuestas se detectan también en la calle y si la percepción de inseguridad afecta al estilo de vida de los ciudadanos, como por ejemplo si evitan algunas calles o plazas», detalla Riccardo Valente.

Los resultados se debatirán en el marco de una serie de grupos de discusión con representantes de instituciones, de la sociedad civil y personas excluidas. «El objetivo final es llegar a proponer una serie de medidas y políticas públicas para reducir no solo la criminalidad, sino también la sensación de inseguridad entre la población», concluye el investigador.