UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Jaime de Borbón-Parma, embajador de Países Bajos en la Santa Sede, habló en la Universidad de Navarra sobre los minerales de conflicto en el Congo

“Los recursos naturales se convertirán en bienes políticos dada su escasez, el aumento de la población y el cambio climático”, aseguró Jaime de Borbón-Parma en la Universidad de Navarra. El embajador de Países Bajos en la Santa Sede ofreció una conferencia para el Navarra Center for International Development, perteneciente al Instituto de Cultura y Sociedad (ICS). En ella explicó la labor de mediación que los diplomáticos ejercen en asuntos relacionados con los recursos naturales.

“Los recursos básicos están subestimados. Sin embargo, el producto final que se consigue con ellos está sobrevalorado”, añadió, mencionando como ejemplo los 35 minerales que componen los teléfonos móviles.

De acuerdo con su experiencia, el papel del nuevo diplomático consiste en ser un “bróker del conocimiento”, y ofrecer a los países exportadores herramientas para producir sus propios estándares. Borbón-Parma afirmó que el embajador, al no tener intereses económicos, puede ser neutral y ayudar a las partes implicadas a alcanzar soluciones ventajosas para todas ellas.

Según apuntó, la mentalidad de los países exportadores de recursos naturales, muchos de ellos africanos, ha cambiado: “Ya no piden ayuda económica, buscan conocimiento para hacer las cosas por sí mismos”.

Subrayó que, en consecuencia, a las naciones desarrolladas les interesa más ofrecer conocimiento a otros en desarrollo que comprar sus recursos naturales, por “imagen y credibilidad” y porque los acuerdos justos “duran más en el tiempo”.

Diplomacia, organismos internacionales y grandes compañías

El diplomático aclaró que los implicados en los acuerdos sobre recursos naturales no son solo países: “Se trabaja con comunidades de empresas, ONG, instituciones del conocimiento, etc. Cuanto más diverso es el grupo, se encuentran soluciones más creativas y concretas”.

Asimismo, expuso uno de sus proyectos, iniciado en 2013 y que trata de evitar la explotación de trabajadores en minas de estaño del Congo; así como la compra de minerales de conflicto que algunos países utilizan para financiar sus actividades beligerantes.

“Los minerales no causan las guerras, pero pueden alimentarlas”, puntualizó. Borbón-Parma explicó que, por ese motivo, él mismo desarrolló junto a otros diplomáticos, organismos internacionales y empresas de telefonía móvil una cadena de trabajo que buscase la transparencia y evitara –a través de un estricto control del proceso productivo- la explotación de los trabajadores y el uso de minerales de conflicto.

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