UNIVERSIDAD DE GRANADA

Se trata de un estudio en el que la autora, a partir del mundo clásico, construye cuatro lecturas de la obra de Gabriel García Márquez. Y da cuenta, desde los textos grecolatinos, del nexo existente entre la Antigüedad clásica y el implacable destino de los personajes creados por el escritor colombiano

“Casi me atrevería a decir que Edipo rey es la primera gran conmoción de mi vida”. Con esta frase de Gabriel García Márquez, la profesora e investigadora Inmaculada López Calahorro sitúa el comienzo de su ensayo “Gabriel García Márquez. El discurso de la debilidad”, un libro que acaba de publicar la Editorial Universidad de Granada (EUG) en su colección de Estudios clásicos.

Se refiere la autora de este libro al hecho de que la obra de Gabriel García Márquez ha sido ya objeto de análisis desde la perspectiva de las antiguas Grecia y Roma. Y añade que “El nombre de Edipo Rey, junto a otras influencias y lecturas como la de Franz Kafka, Virginia Woolf y William Faulkner, suele repetirse bien en las obras biográficas o en las entrevistas”.

Así, a partir del mundo clásico, Inmaculada López construye cuatro lecturas de la obra de Gabriel García Márquez. Y da cuenta, desde los textos grecolatinos, del nexo existente entre la Antigüedad clásica y el implacable destino de los personajes creados por el escritor colombiano.

Los textos de autores del siglo XX como Franz Kafka, Alejo Carpentier, Albert Camus, Jorge Luis Borges, D. H. Lawrence, Mujica Láinez, Marguerite Yourcenar, o los análisis que del mundo antiguo y su literatura nos ofrecen Virginia Woolf, Martha Nussbaum, Gilbert Murray, o Ismaíl Kadaré nos permiten dibujar la insondable belleza de un mundo condenado a desaparecer.

Destino trágico

“La debilidad de los personajes de García Márquez –señala la autora de este libro– es doble: por un lado reflejan una inconsciencia que podemos considerar incluso voluntaria sobre su destino; y, por otro, están desamparados de otros mecanismos ajenos que los protejan, de modo que todo confluye irónicamente hacia su destino trágico. Como si estuvieran absolutamente desnudos ante e! azar, presentan un contraste entre la monotonía de sus vidas y las circunstancias que los sorprenden, de modo que la “tyché” (suerte o azar) los expone a todas las miserias. Se trata de un proceso inequívoca y absurdamente fatídico e inevitable. El uso poético de la fábula entristece aún más a todos los personajes, porque de la poesía no podía desprenderse e! escritor del «realismo mágico»: «Yo no escribo poesía, pero intento dar soluciones poéticas a todo lo que escribo», contesta el escritor a Juan Luis Cebrián en una entrevista”.

Los protagonistas, pues, “están sometidos irónicamente a azares y presagios que coadyuvan a inhibir su voluntad”. Vagan, “ajenos tanto a la memoria de su pasado como de su futuro, un camino en el que por ejemplo el amor sólo sirve para distraerlos de la tarea aparentemente menos importante, que es la lectura de sí mismos, por remitirnos a “Cien años de soledad” como magnífico ejemplo para esta breve introducción”.

Personajes de todo tipo

Según Inmaculada López, los personajes de Macando parecen estar en un teatro donde llegan y van seres de todo tipo, “los que traen maravillas y los que han sido víctimas de castigos azarosos, o los invasores que vendrán a exterminarlos”. Ellos son «pacíficos», pero su vida no depende de sí mismos sino de estos invasores circunstanciales, y el aparente escenario de los prodigios con los que juegan se convierte en una escena trágica. “Hay una disyuntiva entre lo que está fuera y lo que está dentro, el ser extraordinario que llega con sus alas, por ejemplo, o el casual fuego que incendia la casa y redescubre a una abuela monstruosa en la que caben todos los odios. De repente una parte agrede a la otra, a la pacífica, y así se impone la tragedia entre las dos realidades cuyas diferencias estaban dormidas. Surgen consecuentemente la hostilidad, lo inconciliable, la agresión, los dos hermanos distintos, el intrusismo. Y se descubre la inconsistencia histórica, sea la colectiva o la individual”.

El volumen, con presentación a cargo del catedrático de la UGR José González Vázquez, director del grupo de investigación al que se adscribe este trabajo, y un estudio preliminar de la propia autora, se divide en cuatro grandes apartados, relativos a las cuatro lecturas ya aludidas: “La debilidad cosmogónica. El fallido Prometeo”, “La debilidad histórica. La imposible tarea de implantar la Historia”, “La debilidad épica. La tristeza del Infierno”, y “La debilidad trágica. “A Esquilo y a Sófocles, que enseñaron a hablar a las máscaras”.

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