UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– La investigación, llevada a cabo por una alumna navarra, señala que se trata de una práctica que afecta a más de 125 millones de mujeres en el mundo

125 millones de mujeres en el mundo han sufrido la mutilación genital femenina (MGF) y tres millones de niñas corren el riesgo de hacerlo cada año. Así lo recoge el trabajo de fin de grado de la navarra Maite Goicoechea Irigaray llevado a cabo en el Instituto de Salud Tropical de la Universidad de Navarra. La alumna investigó las consecuencias médicas de una práctica contra la que hoy, 6 de febrero, se celebra el día mundial.

“Esas consecuencias pueden clasificarse en físicas, inmediatas y a largo plazo, como dolor, hemorragia, cicatrización genital anormal, problemas miccionales, infertilidad o neuroma genital; sexuales, obstétricas y psicológicas”, explicó la estudiante navarra de sexto de medicina, quien tuvo la oportunidad de entrevistar a una de las mujeres afectadas por la ablación.

Éstas últimas, las psicológicas, han sido las menos estudiadas por las diferentes investigaciones llevadas a cabo en este ámbito. “Se ha ignorado que la MGF puede suponer un trauma y existen discrepancias en los resultados respecto a los efectos en la esfera psicológica de la mujer”, añadió.

El trabajo propone también diversas maneras de paliar estas complicaciones y asegura que “la única forma de evitarlas es eliminar el procedimiento”. Asimismo, subraya la importancia “de personal cualificado y formado en esta materia que pueda ofrecer una atención holística a las mujeres ya mutiladas. Lo importante es prestar siempre ayuda sin juzgar y ofrecer tratamiento en cualquier aspecto que lo necesiten”.

Una lacra cada vez más habitual en edades tempranas

La MGF afecta principalmente al continente africano, aunque también se da en países como Colombia, Iraq, Siria, Arabia Saudí, entre otros, y en zonas de Europa y Norteamérica donde poblaciones emigrantes han conservado esta tradición. “Además, existe otra tendencia que consiste en mutilar a las niñas en sus países de origen durante las vacaciones. De hecho, cada vez se realiza en edades más tempranas debido a que la presión social es mayor y hacerlo con niñas conlleva que los síntomas sean más fáciles de esconder”.

Se estima que en 2030, 15 millones de niñas podrían sufrir la ablación. “La única forma de evitar la mutilación es erradicándola. Para ello hemos de ser capaces de combatirla dándola a conocer, desarrollando un diálogo con las poblaciones e involucrando al personal que la práctica, impartiendo una educación sexual adecuada mediante profesionales sanitarios preparados e involucrando a los políticos”.