UNIVERSIDAD CATÓLICA SAN ANTONIO DE MURCIA

Álvaro Siza presenta en la UCAM el trabajo ‘Casa para un artista’, que se convertirá en el Centro Gabarrón de Creación Artística y que estará ubicado en la Región de Murcia

El Templo del Monasterio de Los Jerónimos, una de las joyas de la arquitectura barroca de la Región de Murcia, se convirtió en el escenario adecuado para recibir a Álvaro Siza, uno de los arquitectos más importantes de las últimas décadas. ‘Casa para un artista’ fue el nombre de la conferencia que el maestro luso ofreció ante más de 600 personas en el marco del III Congreso Internacional de Arte, Arquitectura y Patrimonio – Espacio y Paisaje ‘Homenaje a Siza’ que organiza la Cátedra Internacional de las Artes ‘Cristóbal Gabarrón’ y el Grado en Arquitectura de la Universidad Católica de Murcia.

Ganador del Premio Pitzker en 1992 (considerado el galardón más prestigioso a nivel internacional que puede ganar un arquitecto), Siza realizó un recorrido sobre uno de los trabajos que está realizando en la actualidad: el Centro Gabarrón de Creación Artística. Se trata de una casa para el escultor muleño Cristóbal Gabarrón, concebida como un lugar en el que se reunirán artistas y pensadores. En palabras del propio Gabarrón, “será un laboratorio de ideas”. En su explicación de cómo concibió la obra, Siza remarcó lo importancia de plasmar la idea con el lápiz: “Al inicio del proyecto el dibujo es lo único que me importa. Lo primero es dibujar, es fundamental, porque fija las ideas. Luego viene la fotografía”.

Para el arquitecto portugués ha sido fundamental la libertad de la que ha gozado en todo el proceso de creación porque le ha permitido concebir la idea desde todos los puntos de vista: “Una de las cosas que más me gusta de este proyecto es que puedo trabajar en el interior y el exterior. Al abrir una ventana ves por ella pero también es la luz que entra en el interior. Es un todo”. Con ello, inició también una reflexión sobre la deriva en los últimos años de trabajos que se realizan por partes y que terminan siendo una mezcla de varias ideas: “Ahora hay una tendencia peligrosa de fragmentar la arquitectura. Se pide la imagen del edificio al arquitecto y luego se hace la estructura con ingenieros y finalmente el interior con decoradores porque se considera que el arquitecto no sabe hacer los interiores. Pero si no hay comunicación entre ellos, la idea inicial del arquitecto no se refleja. El arquitecto debe tener un diálogo con el propietario para entender el interior que debe realizar. Todos deben converger en el mismo proyecto pero debe haber una gobernanza, una autoría”.

Además, desde su experiencia ofreció un pequeño consejo para los estudiantes presentes en el templo que le ha funcionado para estar siempre trabajando de forma activa: “Es importante para mí trabajar en varios proyectos porque eso impide una obsesión que puede bloquearme. Así lo que estás pensando en un trabajo puede servir para otro en el que estás parado y por eso trato de realizar varias cosas a la vez”.

La otra parte en este proyecto, que estará ubicado en la finca de Los Llanos (entre Pliego y Mula), es Cristóbal Gabarrón. El escultor murciano está muy ilusionado con esta obra: “Es un arquitecto de culto y es un amigo. Entiende muy bien mi idea de cómo concibo el espacio con su propia arquitectura”. Además, recordó que en esa residencia “que no será una casa al uso” invitará a “científicos, escritores, músicos, arquitectos y artistas para tener, en el marco de ese paisaje impresionante, un serie de intercambios de ideas de los que creo que surgirán cosas muy interesantes”.

Además, remarcó la presencia de la UCAM en este proyecto ya que el grupo GEODA, formado por alumnos y profesores del Grado en Arquitectura de la Universidad Católica de Murcia, está presente desde el inicio de la idea: “Ven cómo se estudia, se dialoga, cómo se hacen las catas en el terreno, cómo se decide la construcción y cómo se solucionan los problemas. No es algo habitual que se pueda hacer con un gran arquitecto como Siza”.

Luis Chillida, en recuerdo de su padre

‘Intervenciones artísticas y paisaje’ fue el nombre de la conferencia de Luis Chillida, hijo del escultor universal Eduardo Chillida, en la que realizó un recorrido por los aspectos más importantes de su obra. Entre los momentos señalados de su carrera recordó cuando le presionaron para hacer muchas reproducciones de una misma escultura para que llegaran a más público y se pudieran exponer en más lugares: “En el momento que vio las obras reproducidas a partir del original que había creado no le gustaron. Decidió que jamás en la vida volvería a hacer reproducciones. Sólo quería hacer obras únicas”. Ante la tesitura que le expusieron de que no llegaría a ser conocido por no llegar a mucha gente, dio con la respuesta: “Que la obra sea una y pertenezca a muchos. ¿Por qué no multiplicamos a los propietarios? Fue así uno de los primeros artistas que centró su trabajo en la obra pública”.

Sobre ese tipo de obras públicas destacó el nacimiento de ‘El peine del viento’, una de las obras más conocidas de Chillida que al princpio no fue entendida: “Cuando se terminó en 1977 el alcalde no quería inaugurarla. Iba muy por delante de la época. Hubo muchas críticas y hoy en día es la obra más visitada de San Sebastián y la ciudad ya no se entiende sin ella, que es el fruto de un conocimiento total del terreno. Mi padre conocía cada pliegue de la roca”.

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