UNIVERSIDAD DE BARCELONA

En marzo de 1967 saltaba a la portada de la revista National Geographic la imagen del primer gorila albino conocido hasta ahora. Se trataba de una cría que había sido encontrada por unos cazadores en los bosques de la entonces española Guinea Ecuatorial. Bautizada por los indígenas con el nombre de Nfumu, que significa ‘blanco’, pronto pasó a conocerse como Copito de Nieve. Comenzaba así su fama mundial. La edición española de National Geographic ha querido conmemorar los cincuenta años de esta portada en su número de abril. «Copito de Nieve, medio siglo después» es el título del extenso reportaje que la revista le ha dedicado y que incluye un cómic que rememora este hallazgo científico. Los autores de la historieta son Raúl Deamo, trabajador del Servicio de Audiovisuales de la Universidad de Barcelona, ​​y los dibujantes Sagar Fornies y Manu Ripoll.

«Aunque lo parezca, no es un trabajo de encargo. De hecho, fue a la inversa: se lo propusimos nosotros a la revista y les gustó enseguida», explica Raúl Deamo. El cómic, titulado Nfumu, relata en dieciséis páginas «una historia no muy conocida por el público en general y que encontramos muy interesante»: el hallazgo del gorila por parte del eminente etólogo y catedrático emérito de la UB Jordi Sabater Pi. Él era director del Centro de Adaptación y Experimentación Zoológica de Ikunde —institución dependiente del Zoo de Barcelona en la antigua Guinea Española—, cuando les compró Copito de Nieve a unos cazadores. «Sabater Pi representa la lucha de un hombre por alcanzar su sueño: la investigación científica. Nuestra idea era reivindicar la figura de este científico catalán que nunca ha sido suficientemente valorado», afirma.

Autodidacta en una época y un entorno complicados, Jordi Sabater Pi (1922-2009) se inició en la etología y la antropología durante su estancia en la colonia española de Guinea, entre los años 1940 y 1969. Allí comenzó sus investigaciones de campo, que lo llevaron a ser considerado una de las primeras autoridades mundiales en el estudio de los primates en estado natural, así como de los anfibios y de algunas aves africanas. A lo largo de su vida combinó la vocación científica con la actividad artística («él siempre defendió el dibujo como una herramienta importante en la vida del científico a la hora de observar»). Es autor de más de 5.500 fotografías, 2.000 dibujos, acuarelas y apuntes del natural, que actualmente forman parte de la Fondo Jordi Sabater Pi de la Universidad de Barcelona.

Deamo explica que la fascinación por Sabater Pi le viene de lejos: «Yo conocía la figura y obra de Sabater Pi de cerca, ya que desde Audiovisuales UB realizamos un par de vídeos sobre él cuando aún estaba vivo». Y continúa: «Hacía tiempo que le daba vueltas a alguna forma de reivindicar su persona y dar a conocer su vida en un formato narrativo, y la efeméride de la famosa portada de Copito en la revista era el momento perfecto para hacerlo». El género del cómic periodístico fue la opción elegida. A partir de ahí, se puso en contacto con los dibujantes Sagar Fornies y Manu Ripoll, con experiencia en este tipo de proyectos (precisamente, Fornies es el autor de Barcelona. Los vagabundos de la chatarra). «Ellos son dos dibujantes que saben captar la realidad en sus libretas de bocetos (sketching), lo mismo que hacía Sabater Pi en sus dibujos de campo en la selva», asegura.

Para documentarse en la parte de guión, Deamo leyó las dos biografías publicadas de Jordi Sabater Pi, visitó el Fondo Jordi Sabater Pi que se conserva en la UB («todo el legado de una vida»), e incluso entrevistó a Oriol Sabater, hijo del primatólogo. «Buscábamos ser lo más cuidadosos posible en cuanto a rigor histórico y biográfico», destaca Deamo. Después de esta intensa labor de documentación vino todo el trabajo de dibujo, tinta y color digital. El cómic incluye, además, un par de fotografías reales para aportar mayor valor documental a la historia y apuntes científicos que explican qué es el albinismo.

La reivindicación de la figura de Sabater Pi no acaba aquí. «Nuestra idea es seguir relatando su vida en una novela gráfica más larga». Aún queda mucho por explicar, dicen. «El hallazgo de Copito de Nieve es solo un capítulo anecdótico en su insólita carrera científica, repleta de hitos. Intentaremos encontrar una editorial, dentro o fuera de España, que esté interesada en una obra así».